¿En QUÉ país vivimos?

1. “Cierre de RCTV”: UNA MENTIRA

Nadie está cerrando un canal de televisión. Aunque quiero decir que por sus muchas y reiteradas violaciones de la más elemental ética profesional, se han ganado un cierre hace mucho tiempo. Sin embargo, el Gobierno Venezolano y el pueblo venezolano, en un heroico gesto de paciencia y buenas intenciones, decidió simple y soberanamente no renovar la concesión del espectro radioeléctrico una vez que ésta ha vencido en mayo de este año.

Resulta que el canal de televisión Radio Caracas Televisión tiene todas las facultades y posibilidades de seguir operando como tal, ahora sí, contratando el uso del espectro con alguna de las empresas privadas que lo gestionan a través de cable o satélite. De hecho, en breve, veremos a la empresa 1BC, dueña del mencionado canal, operando libremente en nuestro país y repitiendo los mismos patrones de manipulación, mentiras e imposición de modelos únicos, obviando de este modo, no sólo la libertad de expresión del pueblo venezolano, sino su derecho al pensamiento propio, al crecimiento de su conciencia, a la valoración de su identidad e idiosincrasia.

El problema de RCTV no tiene que ver con ser “una ventana” en la que se muestran opiniones o propuestas diferentes a las del Gobierno Nacional -y a las del 63% de la población venezolana que le reiteró su apoyo el pasado 3 de diciembre-. El problema de RCTV es el de apoyar descaradamente el Golpe de Estado del 2002 en el que bajo un supuesto “vacío de poder”, el “nuevo poder” destituyó en un solo acto y un solo decreto todos los poderes constitucionales legítimos y legales del país (Gabinete Ejecutivo, Asamblea Legislativa, Tribunal Supremo de Justicia, Defensoría del Pueblo, Consejo Nacional Electoral), instaurando así una dictadura a la que el pueblo venezolano dijo NO. El problema de RCTV es la mentira y la manipulación de la información. El problema de RCTV es el continuo y reiterado insulto e irrespeto, no sólo al Gobierno Nacional, sino al pueblo ignorado y despreciado. El problema de RCTV es convertirse hoy en bandera para un nuevo golpe de estado sin mayor razón que la de las minorías empresariales.

2. “No existe división de poderes”: UN CLICHÉ

La organización política venezolana tiene su base en la instauración de 5 poderes independientes y autónomos: Ejecutivo, Legislativo, Electoral, Judicial y Ciudadano. Cada uno de ellos funciona, tal y como está previsto en nuestra Constitución, de forma autónoma:

* El Ejecutivo conformado por la Presidencia, la Vicepresidencia y un Gabinete Ministerial altamente cohesionado dando respuesta a un solo proyecto de país
* El Legislativo conformado por diputados elegidos en elección nacional y por Estados. Ciertamente, las últimas elecciones para diputados estuvieron signadas por el retiro absurdo de todos los candidatos de los partidos de oposición, quedando elegidos los diputados incluidos dentro del llamado “bloque del cambio” en el que existe gran diversidad de perspectivas y convicciones. De cualquier forma y como cualquier persona adulta, asumimos las consecuencias de nuestros actos y la oposición, si es que quiere ganar de nuevo el respeto y confianza de los/las electoras, habrá de hacer un intenso trabajo de calle que le devuelva un lugar legítimo en la Asamblea Nacional.
* Respecto al poder Electoral no puede haber duda alguna de su legitimidad, independencia y autonomía cuando el setenta y pico por ciento de la población participó con orgullo y entusiasmo en las últimas elecciones del 3 de diciembre del pasado año. ¿Acaso necesita un Consejo Nacional Electoral mayor confirmación popular? ¿Pueden otros países demostrar una participación y confianza mayor? Por si fuera poco, esa población eligió y confirmó un Proyecto País Socialista, impulsado hoy por Hugo Chávez Frías, con el 63% de los votos, que el candidato de la oposición reconoció y confirmó bajo cierto clima de tensión interna. Pero además, estas elecciones se desarrollaron bajo la mirada atenta y cercana de un sinnúmero de observadores nacionales e internacionales pertenecientes tanto a organizaciones independientes como a distintos gobiernos del mundo. Observadores que no pudieron sino confirmar los resultados y constatar abrumados el intento mediático de deslegitimación.
* El poder judicial viene representado por el Tribunal Supremo de Justicia que ha mostrado en varias ocasiones su independencia, que no su imparcialidad, con decisiones y sentencias realmente cuestionables. En este sentido, no podemos decir que el TSJ favorece al Gobierno. Aunque sí podemos reclamar mayor honestidad y justicia del gremio judicial, tradicionalmente el gremio más corrupto e insensible del país.
* Por último, el poder ciudadano representado por la Defensoría del Pueblo que resulta, ciertamente, una instancia de gestión de las inquietudes populares, aun cuando es poder naciente y con mucho camino por recorrer.

3. “Régimen comunista”: MANIPULACIÓN DE CONCIENCIAS

Venezuela eligió clara y contundentemente una propuesta de vida socialista el pasado 3 de diciembre. Y una propuesta socialista que no debe ser juzgada bajo preconceptos, prejuicios y experiencias de otros países y otros procesos. Tenemos legítimo derecho, no solo a elegir, sino a construir nuestra propia propuesta de convivencia, desde esta historia y esta idiosincrasia venezolana, desde esta identidad y estos sueños. ¿Acaso alguien tiene derecho a deslegitimar este proceso, a tergiversarlo, a ignorarlo?

Lo que estamos entendiendo como “propuesta socialista de convivencia” tiene unos rasgos bien definidos en los que ya hemos hecho un bonito camino:

1. En lo educativo: “educación en todo momento y en todo lugar”. Una educación para todos y para todas en un país en el que más del 50% de la población nunca tuvo acceso a la educación superior y, menos del 60% lograba finalizar su bachillerato. Una educación que llegue a todos los rincones del país y a todas las edades: acabando con el analfabetismo, dando oportunidades de culminación del bachillerato con una formación integral y de calidad, con propuestas diferentes de formación para el trabajo de acuerdo a los recursos de cada lugar, con un enorme crecimiento de posibilidades y oportunidades de profesionalizarse en distintas áreas y con distintas metodologías. En Venezuela se ha socializado la educación y nadie puede decir que eso identifica a un régimen, por el contrario, identifica un Estado de Derecho de justicia y sensibilidad social. Y todo esto ocurre, sí, con el entusiasmo del pueblo que participa y se siente crecer, y con la mirada sospechosa de los grupos que tradicionalmente han detentado el derecho a educar y ser educados, a descubrir conocimiento y a crearlo nuevo. Estos grupos minoritarios ven con susto y sospecha un pueblo que se educa a sí mismo, que conoce y construye conocimiento. Y es que esto es un peligro pues puede transformar las inamovibles estructuras sociales en las que nos hemos afincado con tanta ceguera, en detrimento de nuestra capacidad de ser humanos y humanas.
2. En lo social: sensibilidad y solidaridad con las mayorías empobrecidas, excluidas, olvidadas. Un nuevo sistema de salud de la mano de Barrio Adentro con acceso a una salud gratuita y de calidad para todo el pueblo; el reconocimiento del trabajo del hogar para miles de mujeres que trabajaron toda su vida sin sueldo y que nunca habían tenido pensión: hoy la tienen; la dignificación del adulto mayor que hoy tiene acceso a una pensión aun cuando haya entregado su vida en trabajos que “no cotizaban” como el campo, la economía informal o el subempleo; la atención especial a los casos de exclusión social (niños, hombres y mujeres de la calle, drogadictos, abandonados, …) y, no solo en atención puntual, sino en acompañamiento de procesos de reinserción.
3. En lo económico: propuestas diferentes de desarrollo económico. Hoy vemos con gusto y admiración que, además de la empresa privada, podemos crear otras formas de crecimiento económico como la empresa de producción social o la cooperativa, más sociales, más sensibles, más humanas; que, además del desarrollo que viene de la inversión extranjera, podemos hacer crecer el desarrollo endógeno, desde nuestras potencialidades y riquezas naturales y humanas. ¿Acaso el hecho de crear formas nuevas de crecimiento y desarrollo es pecado? ¿acaso la empresa privada y la inversión extranjera han logrado superar las enormes desigualdades mundiales en las que sólo el 20% de la población parecen tener derecho a una vida digna? Llegó la hora de cambiar, de proponer, de construir juntas/os un mundo mejor posible PARA TODAS/OS.
4. En lo político: democracia participativa y protagónica. Y aquí es importante la propuesta, en pleno desarrollo, de los Consejos Comunales que son estructuras de gobierno local que tienen poder de decisión y gestión de las políticas públicas. Es decir, las comunidades reunidas deciden las políticas públicas a implementar y los proyectos a desarrollar en materia de salud, cultura, economía, infraestructura, servicios, … y además gestionan los recursos necesarios para ello. Y estamos hablando de las comunidades, cualquier comunidad: la del barrio y la de la urbanización, la de los cerros y la del valle, la urbana y la campesina, todas. El problema está, no en la falta de democracia, sino en cómo aprendemos a vivirnos en democracia participativa y protagónica y dejamos de mirar siempre hacia arriba, hacia una especie de poder mayor que piensa, decide y ejecuta “mejor” que la mayoría. Este esquema está tan introyectado en nuestro interior que nos está resultado difícil cambiarlo. Introyectado a través de las tradicionales democracias representativas, a través de los medios de comunicación, a través de la religión o las religiones, a través de las grandes empresas de entretenimiento, … que nos repiten machaconamente que solo un grupo privilegiado está autorizado y preparado para pensar, decidir y ejecutar, para guiar nuestra Vida y nuestros sueños.
5. En lo internacional: relaciones Sur - Sur. Aquí se trata, de nuevo, de romper los esquemas de las relaciones internacionales y establecer unas más humanas y sensibles con las riquezas y dificultades de los pueblos. Es un orgullo ver intercambios internacionales que no tiene como centro exclusivo el tema económico sino que van más allá intercambiando posibilidades y dificultades con una enorme sensibilidad a la realidad de cada pueblo. Esto no significa “regalar petróleo” ni “comprar conciencias”, estamos ante unas relaciones verdaderamente humanas donde los intercambios no son sólo de mercancías sino también de crecimiento mutuo en el área de la cultura o de propuestas de desarrollo, en lo político, en lo energético y tecnológico. Se trata además de mirar a nuestro alrededor para las relaciones y el intercambio pues socialismo es no concentrar el intercambio con el que “tiene con qué” y para el beneficio, sino con quien lo necesita y para la solidaridad. ¿Acaso no supone esto un mundo más humano? ¿Por qué las “Fuerzas de paz”, “cascos azules” de la ONU, permanecen todavía en Haití con la presencia diaria y amenazante de tanques y soldados armados en las calles y se muestran tan indiferentes ante el enorme índice de desnutrición infantil, desescolarización, hambre y pobreza extrema? ¿acaso la paz no nace cuando todas/os tenemos un pedazo de pan para comer y una casa digna para vivir? Hacen falta nuevas relaciones internacionales, relaciones socialistas, no nos hagamos los ciegos. ¿De qué sirve tanta diplomacia para declarar una guerra? ¿acaso no es la guerra la mayor grosería y falta de respeto que puede proponer un político? ¿acaso no es una grosería la invasión de Afganistán, la invasión mentirosa y continuada al pueblo iraquí, las amenazas prepotentes a Irán por parte de un gobierno que SÍ tiene armamento nuclear, qué SÍ desarrolla el uranio con fines bélicos, que SÍ posee y utiliza armas de destrucción masiva? ¿no será éste el régimen: la dictadura de los intereses económicos e imperialistas? No nos pongamos puritanos, desenmascaremos tanta mentira e hipocresía.

4. Venezuela tiene petróleo: ESE ES EL PROBLEMA

Estamos conscientes que uno de nuestros “grandes problemas” es que pertenecemos al reprochable “eje del mal”, del que forman parte países productores y exportadores de petróleo. Casualmente, los países que cuentan con tantos y tan valiosos recursos naturales son países que, ciertamente, vale la pena intervenir, aconsejar, guiar y dominar al antojo de otros países que, no siendo “eje del mal”, tienen la receta mágica de cómo explotar, manejar y distribuir estas importantes fuentes de ingreso.

El esquema se repite: sólo los países llamados “desarrollados” saben de gestión y desarrollo, saben explotar y distribuir justa y eficazmente recursos que no les pertenecen. Y quizá es verdad, ellos saben hacerlo. Pero el caso es que saben hacerlo de tal modo que NUNCA han conseguido una vida más justa, más feliz ni más humana ni para los países que se permiten expoliar y explotar ni para el resto de la humanidad que sigue padeciendo las dolencias de un capitalismo neoliberal salvaje que quiere el mayor beneficio al menor costo -no la mayor felicidad al mayor número de personas-, que se rige por la ley del mercado -no de la mayor Vida para todos/as-, que santifica la competencia y la libre circulación de capitales –y sataniza la simple solidaridad y la libre circulación de personas-. En fin, contradicciones de la Vida, graves contradicciones que deben cuestionar nuestras conciencias en búsqueda de propuestas más humanas. No se las dejemos al destino, a la ley del más fuerte ni a la costumbre.

Hoy Venezuela decidió adueñarse de sus propios recursos naturales y, en un enorme esfuerzo y entusiasmo, ha logrado recuperar la empresa nacional petrolera (PDVSA), así como la explotación de importantes yacimientos petroleros en el país. Esto ha sido un duro golpe para el poder económico mundial que hoy mueve sus resortes para no perder ni su terreno ni su estatus de único capacitado y legitimado para tales funciones económicas: ¿cómo es que un simple gobierno socialista puede poner condiciones a la inversión extranjera? ¿cómo se le ocurre exigir el pago de impuestos, a la altura de lo que exige el país de origen, y el cumplimiento de ciertas normas de rentabilidad para el país dueño del recurso? ¿acaso no llevamos años con inmejorables relaciones, sin impuestos y con un porcentaje mínimo de ganancia y beneficio para el pueblo venezolano? Gobiernos populistas, medidas populistas destinadas al fracaso …

Y es que cada día es más evidente cómo las grandes trasnacionales petroleras (EPSON, REPSOL, MOBIL OIL, SHELL), así como la gran Banca mundial y las trasnacionales de la información, comunicación y entretenimiento, se han apropiado de los destinos de los pueblos dirigiendo la política económica, cultural, educativa y social de cada uno de nuestros países.

¿Acaso no es el deseo de apropiarse de los recursos energéticos de los países árabes el que decide dónde habrá guerra, cómo y cuándo? ¿acaso nos son el FMI y el Banco Mundial quienes siguen imponiendo su agenda y políticas socioeconómicas en los países que mantienen alguna deuda externa? ¿acaso no son las grandes empresas de la comunicación las que marcan nuestros gustos, hábitos alimentarios y de vestido, hábitos de consumo, valores, …?

Venezuela hoy reclama su soberanía y su derecho a construirse a sí misma libre y diferente, partiendo de nuestras fortalezas y también de nuestras debilidades, de nuestros recursos, nuestra historia, nuestros logros. Es un derecho legítimo, dejen de presionar y manipular, de mentir y engañar, de exigir a los demás lo que no se exigen a sí mismos. Somos libres.


5. “América Latina, repunte de la izquierda populista”: QUIEN NO QUIERE PERDER PRIVILEGIOS Y ESTATUS

Sí, en América Latina estamos viviendo repuntes de algo diferente: nuevos modos de ver la realidad y hacerse cargo de ella. Y es que, finalmente, estamos logrando ver y sentir la realidad desde las mayorías empobrecidas, excluidas, olvidadas. Y es que, finalmente, se están haciendo proyectos para las mayorías. ¡Qué regalo!

* Y nos relacionamos al ritmo del ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos), y no del ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas): donde los intercambios -de cualquier índole- tienen en cuenta las profundas desigualdades entre los pueblos y en función de ellas, y de la dignidad y soberanía de cada uno, marcan las pautas comerciales. Rechazando contundentemente intercambios “en igualdad de condiciones” -sean bilaterales o multilaterales- en los que se obvian las diferencias, en los que las contradicciones e injusticias las salda la ley del más fuerte o la ley del mercado (ente abstracto sin sensibilidad humana ni conciencia social, nunca pasó hambre)
* Y nos sostenemos en función del Banco del Sur y no del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial: donde el capital está en función de la solidaridad y el crecimiento de todos los pueblos, y no en función de la ganancia y la posibilidad de dominación de unos sobre otros.
* Y de nuevo nos relacionamos al ritmo del ALBA y no de la ONU. Un ALBA donde todos los países miembros nos miramos cara a cara con los mismos derechos y privilegios, donde no existe el impositivo “derecho al veto”, donde las decisiones y compromisos son los realmente posibles y no los que llenan papeles sin vida, donde la resolución de conflictos no involucra la lucrativa empresa de la guerra, donde la defensa y seguridad de los pueblos tiene que ver con la posibilidad de una Vida digna y justa para todos/as y no con la carrera armamentística ni los cuerpos militares de élite.
* Y nos pensamos en función de la autonomía y soberanía de cada pueblo y por eso potenciamos la soberanía alimentaria y la soberanía tecnológica (producir lo que consumimos). Y soberanía no es prepotencia, es una importante conquista de independencia; soberanía apoya la interdependencia y la solidaridad y rechaza contundentemente la dependencia y la sumisión.
* Y nos vemos y nos escuchamos en rostros de TELESUR, más pueblo y más mestizo, y no en el impositivo marco occidental del blanco, catire y encorbatado que ha marcado nuestra percepción de los “buenos” y los “malos” en el mundo de la política o la simple vida pública. Y en un TELESUR que recorre estas tierras y estos pueblos descubriendo sus valores, sus riquezas, sus costumbres, modos y leyendas dejando ver que, aún globalizados, somos diferentes y apasionantemente diversos. Un TELESUR que “mira desde el sur” y cuyo centro de interés son las mayorías: desde ellas interpreta y siente la información, desde ellas comunica, con ellas siente la injustita, la incoherencia, la valentía y la resistencia.

Y todo esto, no lo negamos, en medio de innumerables dificultades, contradicciones, búsquedas conjuntas, acuerdos, desacuerdos y crecimiento mutuo. Estamos en camino, estamos soñando, estamos queriendo construirnos más felices, más humanos/as. Y no es un antojo, es una exigencia, un imperativo de la realidad mundial: ¿acaso podemos seguir ciegos ante la situación dramática del continente africano, ante la guerra o la Vida del pueblo haitiano? ¿acaso las estructuras, los modos, los esquemas implementados hasta ahora nos están sirviendo? Es la hora de buscar otros modos, otras relaciones, otras estructuras que en muchos rincones del mundo se están proponiendo e intentando. Escuchemos otras voces sin cerrarnos a la novedad, sin prejuicios estériles y paralizantes, arriesgándonos al cambio.



En ESTE país vivimos,
en él queremos seguir creciendo


* María F es una religiosa perteneciente a la Congregación Sagrado Corazón de Jesús
Trabaja en la comunidad del Peñón de la ciudad de Cumaná estado Sucre y actualmente es facilitadora de la Misión Cultura


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