Auditórium

El Tigre-Anzoátegui: ¡Cloaca radial 100.7 F.M, al aire de 6 a 8.00 AM!

Los limites a la libertad de expresión, y la apología del odio: "No castigar los delitos es un delito en sí mismo. Y esta ciudad se desangra hasta la muerte por la cantidad de delitos que hemos pasado por alto. Es hora de ponerle un torniquete a esa herida". Fin de la cita. Michael Chiklis.

¡Llegué a una edad, no la oculto, y hace una década, estuve a punto de quedarme en el camino!

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Estoy en una edad en la que no estoy para vivir de rencores, y donde se rectifican los errores cometidos. Y menos comer carne de gallo.

Hoy estoy en una edad en donde los más mínimos detalles, tienen importancia, y donde los problemas, de nuestra ciudad, los más importantes, hay que jerarquizarlos, para resolverlos, y la sufrida colectividad pueda esperar un poco, hasta ser resueltos.

Es la edad donde el perdonar es un leitmotiv, y también el saber pedir que nos perdonen.

Estoy en la edad donde orgullosamente, veo a mis hijos, y nietos crecer, y hacer sus vidas, como hombres, y mujeres de bien.

Una edad en la que las lágrimas afloran dulcemente, y ruedan rápidamente por las mejillas.

Es la edad en la que la sonrisa sale de los labios a la menor señal de la más tierna dulzura.

La edad en la que la palabra, cuando estoy con mis "amigos" donde toda charla amena, mucha de las veces se desenvuelve entre cafés o copas, muy agradables donde todo resuena con alegría en los oídos. Jamás en mi vida le mendigué, ni le robé nada a nadie, y menos los dineros públicos, que justifiquen un tren de vida de una dolce vita, mal habida, que no lo puede justificar el soez y escatológico de esa hora matutina radial. Estoy en una edad en la que amo, y permito que me amen, sin el vil calculo de la retribución perversa. Y menos que un arrogante patán, me desee la muerte, sin medir las consecuencias de que tengo hijos, nietos, hermanos, amigos, y una familia honorable.

Estoy en la edad en que todo pasa, y deja huella, jamás en este largo trayecto de mi vida, he sido señalado, ni imputado, por delitos cometidos contra la cosa pública, homicidios, violación a los derechos humanos, abuso de autoridad, y por eso el alto gobierno se niega a entregarle el Mando de la Policía Municipal, en mi hoja de vida no exhibo prontuarios policiales como el susodicho ese, ni judiciales, sino currículum profesional.

Hoy mi edad me permite vivir de los buenos recuerdos, porque no le hice nada malo a nadie, y de los olvidos, sin temor alguno, donde las difamaciones, y las injurias, sabré como enfrentarlas, y ante las autoridades competentes exigiré mi derecho a replica, utilizando el mismo espacio, desde donde soy agredido, vilipendiado, y difamado, ya que eso está en nuestra Carta Magna, y en nuestro ordenamiento jurídico. Y esto lo sabe en forma muy correcta el Fiscal General de la República. El que se coma la luz, y por su gusto muera políticamente, que vaya al infierno a quejarse, la opinión pública está atenta, a las agresiones de este sociópata, y converso de baja estofa, a esa hora a través de una cadena de emisoras identificadas en el dial como 90.1 y 93.3 F.M ambas, en la zona sur de Anzoátegui, insultando a todo aquel que se atreva a criticarlo.

Estoy en una etapa de la vida, porqué llegue a una edad que nunca voy a olvidar. No se si mi agresor llegará a esa edad.

Porqué viejo es el viento, y todavía sopla, como lo dice un añejo refrán popular venezolano, y siempre daré la pelea política, por la recuperación de mi patria, hasta el final de mis días.

No le temo a las diarias amenazas radiales, del hampa politiquera, y corrupta, temporalmente en cargos públicos de poca monta. CONATEL, tiene la última palabra, amanecerá, y veremos.

 



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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