Cordón audiovisual fronterizo

La guerra mediática contra el país, “personalizado” en el gobierno bolivariano, no da cuartel. Desde las entrañas y fuera de nuestras fronteras se dispara todo tipo de acción que arrincone y aniquile el proceso histórico que arrancó, violentamente, aquel 27 y 28 de febrero de 1989. Se expresó militarmente el 4-F de 1992, aun cuando la embestida se remonta al 12 de octubre de 1492. A partir de entonces Venezuela lleva una cruz de dominación, atropello y violación de nuestra soberanía nacional e identidad cultural.

Se ha vivido un hostigamiento comunicacional teledirigido con el propósito de formar matrices de opinión falsas. Han inducido estados emocionales y psicológicos deteriorantes. Por todos lados aparece éste o aquél medio de comunicación local, regional, nacional e internacional relatando hechos que no sucedieron o tergiversando aquellos que sucedieron. Los errores que se han cometido en la defensa y contraataque del proceso pre-revolucionario liderado por el Comandante Chávez y continuado por Nicolás Maduro, han sido magnificados por la prensa, radio, televisión y redes sociales, medios éstos  acostumbrados a manipular los hechos y aliarse abiertamente con intereses apátridas y expoliadores. De tal suerte que vivimos un asedio en esta guerra de cuarta generación  cuyos voceros “ni están perdidos ni andan de parranda”.

De igual manera se constata que cualquier espacio territorial es tomado por estos sectores reaccionarios (internos y externos) para inocular el mensaje mentiroso, provocar la desmoralización colectiva, “quebrar”  líderes populares, infiltrar “quintacolumnas” y penetrar áreas de poder en la administración pública. De allí que no hay tiempo para construir atajos ideológicos que pongan en entredicho el carácter estratégico de esta historia amamantada con los sueños y el coraje de Bolívar, Simón Rodríguez, Zamora, el Ché y Fidel.

En la frontera suroeste, limítrofe con Colombia, particularmente, se combinan variables políticas de Estado. Así  como en el resto del país impera el asedio mediático, una permanente desinformación, en esta porción de tierra venezolana  se añade -peligrosamente - la agresión continua a la Soberanía Nacional e Identidad Cultual sin necesidad de disparar una bala o hacer estallar media docena de granadas.      

La frágil presencia del Estado Venezolano en el espacio radioeléctrico fronterizo, la insípida visibilidad en las empresas cableras, la fuerte imagen de medios colombianos en los pueblos nuestros  y una disipada visión comunicacional  sobre cómo debiera abordarse la audiencia fronteriza venezolana, reclama actuar con la urgencia del caso. En este contexto real, crudo e inmerecido, es desde donde comenzó la noción y necesidad de crear un Cordón Audiovisual Fronterizo para afianzar entre la población radicada en los dos municipios del Alto Apure (Rómulo Gallegos y Páez) el sentido de pertenencia a una República, a una Patria y el reconocimiento de los valores culturales cuyas expresiones dan contenido a nuestra Identidad.

Desde hace 5 años un grupo de habitantes, sencillos, con diferentes oficios y enamorados del terruño, “armados “con el Articulo 15 de la Constitución Nacional, dieron un paso al frente y promueven, de hecho y derecho, el Colectivo Cultural Fronterizo Apureño “Batalla del Congrio” para posicionar un canal de tv por cable con el nombre de LLANERANA /La Patria en la Frontera.

En forma experimental y limitados recursos económicos, comenzó la transmisión en Elorza, capital del Municipio Rómulo Gallegos, dando a conocer a través de una parrilla (programación) conceptualmente soberana y llena de una hermosa diversidad cultural, la dura realidad local y la transcendencia de pertenecer a  la República Bolivariana de Venezuela. Entendemos, con absoluta convicción, que la responsabilidad de cada venezolano y venezolana, independientemente del lugar y trabajo donde habite, fuera o dentro del país, debe ser afirmar el carácter soberano de la Patria y difundir los valores culturales que nos hace pueblo con historia, lengua y futuro propios. Asimismo, cierto es que existe  un gobierno obligado a  ejecutar lo que dicta la Constitución pero, no menos cierto también  que el país debe entenderse como una responsabilidad compartida. Entre el poder constituyente y el poder constituido no puede haber uno con los brazos cruzados, esperando que el otro nade solo contra la corriente o salir al ruedo cuando las aguas aumente la turbulencia y la amenaza adquiera mayor ferocidad.

Mientras en la guerra de cuarta generación  el enemigo desafía sin misericordia y por todos lados, con voceros tarifados, designados y auto elegidos, quienes estamos de este lado debemos  sembrar conciencia individual y colectiva sobre el momento histórico que vivimos,  recurriendo a todo tipo de instrumentos, medios y mensajes, espacios y audiencias. Desde Elorza avanzamos hasta Guasdualito y, con el criterio de incorporar otros Colectivos Fronterizos  hasta cubrir el resto de los pueblos limítrofes hasta llegar a El Nula, aportamos el necesario grano de arena para blindar el inalienable derecho a nuestra Soberanía Nacional y consolidar la Identidad Cultural. Quienes dirigen el Gobierno Central tienen un Compromiso nosotros sentimos un Deber.    



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Elmer Niño


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