¡Qué mal te veo TVes!

         No hay duda, que la nueva propuesta audiovisual de la Televisora Venezolana Social (Tves), viene generando una ola de críticas en nuestra querida Venezuela, debido a que no extrapola comunicacionalmente los valores socialistas y humanistas, que caracterizaban al gran proceso revolucionario de otrora. Sin embargo, el miedo es tan libre como la libertad de expresión que yace en un país democrático, y quedarnos callados por obediencia nos deja atados de manos en sumisión.

 

         Algunos dicen que nada es para siempre en la vida, y otros dicen que el pez siempre muere por la boca. Recuerdo con nostalgia cuando en el mes de mayo del año 2012, publiqué un artículo de opinión en el portal Web de Aporrea titulado "Tves: 5 años fascinando a Venezuela", que escribí con muchísima alegría veraniega, pues estaba siendo testigo y cómplice de una programación televisiva de calidad, la cual era inédita en el entorno público de nuestro territorio, y que estaba llena de contenidos novedosos que afianzaban la idiosincrasia de los venezolanos, el sentido de pertenencia y el arraigo cultural de los pueblos y su gente.

 

       Desde el año 2007, la Televisora Venezolana Social (Tves) fue poco a poco construyendo y puliendo una sana oferta audiovisual, donde la gran teleaudiencia venezolana podía disfrutar de las divertidas comiquitas educativas como “Los Hermanos Koala”, de los necesarios espacios de mestizaje musical como “Oído al Tambor”, de los relajantes programas ecológicos como “Experiencia Biosónica”, de los ciclos de documentales alternativos como “Piratas Honrados”, de las eclécticas telenovelas asiáticas como “Vals de primavera”, y de nobles eventos deportivos como los “Juegos Paralímpicos Londres 2012”.

 

         Además, se impulsó la oferta creativa Hecha en Venezuela con una variedad de programas que contaban con el sello de Producción Nacional Independiente (PNI), los cuales enriquecían el acervo intelectual de los venezolanos, demostrando que si era posible generar agradables contenidos que repercutieran positivamente en el modus vivendi de la sociedad criolla. Entre “Tic Tac la hora de crear”, “Frontino Valentino”, “Elévate”, “Los Muchachos de la acera de enfrente”, “Abracadabra palabra”, “Artesanos del mar”, “La caja que cuenta cuentos”, “Crónicas extraordinarias” y muchísimos otros programas sembrados con la semilla fértil venezolana, permitieron que Tves transmitiera hasta el año 2012, casi el doble de las horas PNI exigidas por la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, marcando una histórica pauta en la forma de diversificar los materiales televisivos en provecho de todos los venezolanos.

 

         En sinergia, el ojo crítico de Tves compartió con Venezolana de Televisión (VTV) un magnífico espacio audiovisual llamado TV Foro, en el que se trataban temas de la vida cotidiana, que suelen ser convertidos en fantasía Tabú por gran parte de la ciudadanía. Recordamos los acertados debates sobre el daño a la salud que representan las bebidas gaseosas y la comida chatarra, el aumento del Bullying o acoso escolar en las escuelas, la progresiva transculturación de los jóvenes venezolanos, la especulación en la venta de los productos de primera necesidad, la contaminante obsolescencia programada de los equipos electrónicos, la mercantilización del cuerpo humano, la manipulación mediática de la prensa internacional, y demás interesantes tópicos discutidos a vox pópuli.

 

         En un abrir y cerrar de ojos, Tves se transformó en el mejor canal de señal abierta de Latinoamérica, lleno de responsabilidad social, de proyección pacifista y de consecuente amenidad. Uno podía observar cualquier programa en Tves, sin temor a que te vendieran basura consumista, palabras obscenas y bikinis transexuales. Usted quedaba mentalmente sano por dentro y por fuera viendo esos valiosos contenidos. Queda claro, que la intencionalidad de Tves era muy distinta a la gama de antivalores que transmiten los medios privados venezolanos, que incluyen un arsenal de mensajes subliminales, el apego a lo material y la desinformación pragmática, que va intoxicando el alma y envenenando la razón de sus inocentes víctimas, quienes viven hipnotizadas al control remoto marcado con los ojos de la bestia.

 

         Lo que más nos gustaba de Tves, era la congruencia audiovisual que existía en el afer de ataque, siendo una distracción muy adictiva para los televidentes venezolanos, que a su vez, encajaba a la perfección con los cimientos multiculturales que definían al proceso revolucionario in situ. En Tves no se conseguía el cochino rating ensuciando las mentes del corral, ni tampoco se justificaba el fin por el medio para conseguirlo. Allí se apostaba por generar una televisión proactiva, buscando que los venezolanos reaccionaran del letargo cerebral ocasionado por los clásicos medios privados, y se decidieran a experimentar el cambio de rumbo positivo orquestado por los medios públicos.

 

         No obstante, las experiencias del pasado siempre despiertan la clarividencia del futuro. Por eso, en el último párrafo de mi artículo publicado en Aporrea sobre el favorable caso de Tves, afirmé textualmente lo siguiente "Ojalá que cuando Tves se convierta en el canal preferido de los venezolanos, siga manteniendo ese grado de respeto al televidente, y se aleje lo más posible de las garras tóxicas de los medios privados". Como sabemos, los numeritos y los porcentajes jamás acompañaron al destino de Tves, siendo un reflejo del embrutecimiento sistemático que figura en la sien de los venezolanos. Aunque Tves fácilmente podía vivir de la calidad por encima de la cantidad, era cuestión de tiempo para que los vicios del ayer recobraran en las amarguras de hoy.

 

         Por desgracia, desde que los gorilas de quinta crespo treparon las ramas en blanco y negro para llegar a los feudos a full color de Tves, la vienen transformando en una joya de frivolidad, que escapa del legado intelectual aflorado. Es importante aclarar que el proceso de aniquilación moral y ética del canal Tves es IRREVERSIBLE, lo cual perjudica los esfuerzos mancomunados de propios y extraños, en transmitir oxígeno comunicacional a las asfixiadas cabezas huecas, que no se cansan de crucificar el espíritu guerrero de Bolívar. Nos duele reconocer que la decadencia de Tves se expande más allá de la vía láctea, y pese a que lo están fraguando sin prisa pero sin pausa, NO hay ninguna duda del pan y circo que los hambrientos piratas esperan consumir en altísima definición.

 

         Lo que más aqueja de Tves, es que perdió el norte de la congruencia programática que analizamos con anterioridad, por lo que ahora se dedica a tirar la piedra y esconder la mano. Por ejemplo, en el horario diurno primero nos reconecta con la paz de la naturaleza al ritmo de “Conexión Yoga”, para luego inyectarnos agrias cotufas de almidón con la gafedad racista de “Te ves en la mañana”. Al mediodía, primero nos alivia los dolores con “Salud al Natural”, y después en la tarde nos vende enfermizas telenovelas como “Porque el amor manda” o la producción de Disney “Violetta”. Y al caer la noche, ya no encontramos nada que valga la pena rescatar, sólo otra telenovela extranjera llamada “India una Historia de Amor” y los ladridos de estupidez que salen de “El encantador de perros”.

 

         Señoras y señores, los perversos antivalores de Gringolandia tocaron la puerta de la Televisora Venezolana Social (Tves). No olvidemos que por décadas Disney se ha encargado de engendrar niños plásticos, fabricados en la máquina de la artificialidad que sólo busca alimentar la envidia, la venganza, el chantaje, la violencia y la promiscuidad de los jóvenes fresa a escala global. Consideramos que arremeter contra la integridad emocional de la juventud venezolana, es el punto más álgido de la nueva propuesta que presenta Tves, pues la vulgaridad, la agresividad y la hipocresía que denotan los adultos del siglo XXI, reflejan todas esas horas que pasaron frente al televisor de sus hogares, viendo las malsanas series “infantiles” que transmitían los medios privados de Venezuela. Al ver que Tves está cometiendo el mismo error conceptual en su programación, deja un penoso signo de interrogación en la mente de los niños que consuman esos productos.

 

         Es absurdo que transmitan basura estadounidense como “El encantador de perros”, pudiendo pasar en ese horario un programa de TV de la Misión Nevado, en el que se promueva la denuncia contra el maltrato animal, y la adopción de perros y gatos que viven deambulando en las calles venezolanas. La gente NO tiene idea de las decenas de mascotas que a diario son echadas a las calles del tricolor patrio, por culpa de las malditas familias que compran animales por capricho, y que cuando se enferman, se reproducen o se inquietan en demasía, entonces terminan ocultas en un pipote, en una acera, o en una plaza. No queremos ver a la señora Ashley de Cleveland (EEUU), mostrando frente a las cámaras a su hiperactivo Pitbull, porque preferimos ver a la señora Petra de Bailadores (Venezuela), mostrando su valiente perro de raza Mucuchíes que es parte de la historia emancipadora del Libertador.

 

         El primer gran error televisivo de Tves, que dejó entrever la nube negra que se estaba apoderando de su programación, fue haber transmitido el denigrante Mundial de Fútbol Brasil 2014, que es el típico evento capitalista diseñado para las masas de carne y hueso, que no pueden caminar y hablar al mismo tiempo. ¡WOW! Después de tantos documentales difundidos por Tves, en el que sacaron a la luz pública el canibalismo corporativo que envuelve a marcas comerciales como Coca Cola, McDonald´s, Monsanto, IBM, Bayer y Nike, nunca pensamos que atentarían contra la lucha “occupy” de antaño. A partir de ese etéreo instante, la mediocridad de Tves viene in crescendo a pasos agigantados, mientras el virtuosismo de la contrainformación se ahoga en un vaso de agua brava.

 

         Ahora el chiste en Tves es transmitir lo simple, lo rápido y lo fácil. La banalidad en su máximo apogeo. Arriba y abajo. Lo que la gente está acostumbrada a consumir sin un ápice de discernimiento. Mucho sexo y pocas avellanas. Tirar por donde se pueda tirar, sin pensar en las consecuencias axiomáticas de perturbar el nirvana de la elocuencia taciturna descafeinada. ¿Lo entendiste? Si la respuesta es un rotundo NO, eres carne fresca para aumentar los niveles de audiencia de Tves. Si bien hasta noviembre del 2014, la programación de Tves no es lo suficientemente destructiva como para presionar el gatillo frente a la pantalla de cristal líquido, es obvio que el inminente apocalipsis está nublando el cielo radioeléctrico.

 

         Dichas afirmaciones, son constatables con la transmisión de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), que es un espectáculo pseudo-deportivo pagado por los dueños del sector privado venezolano, para que disfruten los hijos de los dueños del sector privado venezolano. Allí siempre se ha engañado a los fanáticos de a pie, quienes compran la boletería de los estadios, beben las espumosas cervezas de eructos, y tragan los deliciosos snacks de flatulencia. Ellos piensan que están disfrutando de un benévolo juego de pelota, sin saber que el resultado de esos partidos ya fue previamente traficado en un costoso maletín negro, que nunca espera escuchar la voz de playball para conocer al ganador de los encuentros. Ni que decir de la aparente reedición de la infame Guerra de los Sexos y del asqueroso certamen Señorita Venezuela, que van a desquiciar la psique globular de los más desquiciados.

 

         En lo personal, el caso de Tves me recuerda a lo ocurrido con el canal argentino Infinito, que tuvo una genial programación llena de audaces contenidos holísticos, los cuales proyectaban una visión crítica en los televidentes, quienes abrieron sus mentes y lo sintonizaron por varios años. Pero como los numeritos por cabeza no glorificaban la osadía televisiva, entonces decidieron vender el canal y a partir del año 2009, empezaron a transmitir los nocivos programas basura de Gringolandia, como Extreme Makeover, Impractical Jokers, Cazadores de Tesoros, Los Videos más graciosos del Mundo, Inquilinos Extremos y Vanity Insanity. Gracias a tal decisión, ahora Infinito es un canal respetado y observado por millones de latinoamericanos, que disfrutan comiendo basura en HD.

 

         Por infortunio, Tves va por el mismo camino de la auto-destrucción, y no hay señal de retorno en el errático desierto de vidrio. A mí no me gusta darle consejitos a los mortales, pero si la gente de Tves lo único que quiere es aumentar el rating en un santiamén, les recomiendo que transmitan el programa norteamericano "Cheaters" conocido como “Infieles” en español. Seguro que con ese programa van a volar los picos de audiencia a escala nacional, porque los venezolanos se sentirán muy identificados con los desamores, los sinsabores y los conflictos del amor. También pueden transmitir el programa “Sabadazo”, para que veamos a un charro mexicano cantando rancheras sobre un caballo vestido con falda tijuanense, en medio de aplausos, risas y flashes. De igual manera, sugerimos transmitir el famoso espacio “MTV Next”, para que nuestros chamos aprendan a controlar las inestables relaciones interpersonales, y de ser posible, podrían fusionar el programa venezolano “Está pegao” con la emisión costarricense de “La Diosa del Reggaetón”, para que no paremos de bailar con una sandunguera rima.

 

         Si realmente es inevitable la “gringonización” y la chabacanería de Tves, tal vez puedan hacerlo de forma más educada y mucho menos pendenciera. Por ejemplo, transmitiendo en prime time un concierto de la banda Clutch, pasando una película basada en hechos reales como “An American Crime”, y difundiendo una estupenda serie televisiva llamada “Historias de Ultratumba”. Esperamos que la Televisora Venezolana Social (Tves), no se arrepienta de haber ganado el eco de la muchedumbre a costa de perder la voz del riachuelo, porque cuando juegas con las olas del mar, siempre quedas perdido en medio del cegado océano.

 

         Es consabido que a muchos venezolanos les preocupa la situación actual de Tves, pues cada semana se realizan debates, conferencias y mesas de trabajo en colegios, universidades y politécnicos, para discutir la grave problemática televisiva que afronta el referido canal venezolano. Pero, como indicamos al principio del artículo, nada pero absolutamente NADA dura para toda la vida. En vez de seguir criticando el presente de Tves, debemos agradecer que en su pasado reciente, ofrecieron cinco años de una buena programación hecha con las uñas, con la conciencia y con el corazón, para que en el desconocido futuro por recorrer, podamos decirle NO a quienes intenten vendernos la misma basura que por años corrompió la inocencia de los niños venezolanos.

 

         Usted no está obligado a ver televisión las “25” horas del día. Ni de la derecha ni de la izquierda. Ni de cable ni de satélite. Ni de los negros ni de los blancos. Debemos tener la voluntad para cambiar esos viejos vicios tecnológicos, y reencontrarnos con nuestros familiares, amigos y vecinos, que piden a gritos una mano amiga, un hombro que consuele y una palabra de ánimo que los ayude a enfrentar la locura de la vida. Cuando lo internalizas, te das cuenta que poco o nada importa si Tves vuelve a ser el canal socialista de antes. La naturaleza al aire libre, es un gran lugar para leer las sagradas páginas de un libro, que te permita romper las cadenas de la ignorancia existencial. Ninguno de nosotros tendrá la suerte de “Henry el tuátara”, por lo que debemos recobrar la esencia humana, y empezar a vivir nuestras propias telenovelas, a crear nuestras propias noticias, y a protagonizar nuestros propios sueños.

 

         Como vimos a lo largo del artículo, Tves ya no sonríe ni contigo ni con nadie. Es otro medio privado de la oligarquía venezolana, disfrazado de un medio público con la extinta vena revolucionaria. Simplemente, no están respetando a los televidentes. Su mermada programación sigue en franca decadencia, y no vienen apoyando suficientes programas PNI que aporten sabiduría a la colectividad criolla. Es cuestión de tiempo para que el bombardeo publicitario Made in USA, el sexo explícito sin preservativos y la transculturación en línea, se conviertan en una verdadera pandemia televisiva. NO debemos ser cómplices de esa tortura china, por lo que recomendamos nunca más sintonizar el canal Tves, hasta que nuestros abuelos decidan lo contrario.

 

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Carlos Fermin

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, LUZ. Ekologia.com.ve es su cibermedio ecológico en la Web.

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