Vladimir Acosta, Toby Valderrama, Nicmer Evans…

Los programas “De Primera mano” de Vladimir Acosta y “Un Grano de Maíz” de Toby Valderrama salieron de la parilla de programación de Radio Nacional de Venezuela. No es algo que sorprenda... La revolución viene cerrándose sobre sí misma. ¡A qué viene negar lo innegable, aduciendo “cambios de horarios y formatos”! ¡Qué sentido tiene hacernos los idiotas ante lo evidente! La revolución se ha venido burocratizando y, en esa misma medida, se ha vuelto más hermética. Esa “cerrazón” va más allá de los funcionarios de turno, o de acciones aisladas e inconscientes, es la muralla que los factores de poder, de la misma burocracia, han edificado para protegerse y preservar sus espacios e intereses, que son contrarios al pueblo…

El “cierre” es una afrenta a quienes escribimos en la prensa nacional, a quienes creemos en el valor de las ideas y de la crítica. Recordemos cuando sacaron del aire los programas Dossier de Walter Martínez y el Kiosco veraz de Earle Herrera, el mismo Presidente Chávez intervino para reestablecerlos. Hoy, el Gobierno Nacional no dice nada…

El Presidente Maduro habla ambiguamente de “enemigos internos” y de “enemigos agazapados que calculan la traición y cultivan el resentimiento”. ¿A quiénes se refiere? ¿A Vladimir Acosta, a Toby Valderrama, a Nicmer Evans? ¿O son ligerezas del lenguaje?

Lo que vemos son acercamientos con la derecha. Algunos hablan de “coqueteo” con la derecha, otros vemos entendimientos más profundos. Pactos y compromisos. Inaceptables. Ni siquiera en aras de algún mal entendido pragmatismo de la política. No se pueden utilizar agentes económicos de la derecha, cuestionados en lo ético, para lograr algún objetivo político. Esa es una forma de entender la política, pero en revolución, la política debe valorarse desde su dimensión moral. No existe ninguna otra posibilidad o fracasaremos irremediablemente…

El capitalismo niega las ideas y la crítica. Y las niega en cuanto a que no puede justificar un sistema inmoral basado en la explotación del hombre por el hombre, en los privilegios y en la exclusión de las mayorías. En su lugar ha inventado una extraordinaria maquinaria para confundir, engañar e idiotizar a la gente. El socialismo es expresión de la lucha de clases… también de la eclosión de las ideas.

¡No existe revolución cobarde!



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Reinaldo Quijada


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