El presidente interino de Promar Tv

En Psicopatología de la vida cotidiana, Freud determina que esos actos fallidos de llamar a alguien por otro nombre, deformárselo u olvidarlo, constituye una inconsciencia vejatoria, dígase de tal modo. Promar TV, un canal de televisión regional (Yaracuy, Portuguesa, Lara y Barinas), el día viernes 7 del mes corriente, en el noticiero de las 8:00 PM, en el horario más auscultado por la teleaudiencia, denominó a Nicolás Maduro "presidente interino" de Venezuela, eventualidad muy sensible en un país sometido a sanciones, presiones internacionales, siendo una de ellas, precisamente, el desconocimientos de su estatus legítimo como Presidente Constituciona.de la República Bolivariana de Venezuela. Los EE.UU., la UE, Almagro de la OEA y su séquito de países complotados, no reconocen a Nicolás Maduro como el presidente legítimo, sino a Juan Guaidó, quien un día decidió autoproclamarse como tal en una plaza de Caracas. Y ahora al grupo se suma la planta de televisión de marras, seguramente de modo nada intencional, como aclara su presidente, Jorge Kossowski, a través de un comunicado, donde apunta que la periodista rápidamente corrigió el entuerto.

Tan flagrante es el hecho de desconocimiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela que por ahí anda la prueba viviente de la afrenta, Juan Guaidó, actualmente en campaña preelectoral. Y ello es, con mucha llamada de atención, como para no olvidar roles o incurrir en gruesas faltas, aludiendo a la periodista, sin contar que el país tiene la costra fresca de la herida de los motines y guarimbas donde la tónica opositora fue desconocer la legitimidad del gobierno.

Significa, entonces, según lacerante actualidad nacional, que es difícil creer en una inocente falta, más cuanto se ejerce una profesión donde se debe manejar a conciencia el peso de las imágenes y palabras. Pero, como se inició en este escrito, puédese hablar de inconsciencia: la periodista se enredó, confundió los hechos, la realidad, su asistente le escribió lo que no era, se infectó con virus el teleprónter, etc. No obstante, según el maestro sobre los actos fallidos o lapsus linguae, Sigmund Freud, el equívoco mismo expresa, de modo floreciente, lo que se reprime. Y es en verdad sugestivo, ilustrativamente sugestivo, el cuadro de una periodista presuntamente opositora ante una cámara gritando a placer su posición crítica y política, puntualmente cuando no se le está permitido hacerlo por ética laboral. Habrá constituido para su organismo un acto de visceral alivio.

Tiene que ser liberadoramente catártico gritar al viento lo que se quiere y se siente, abiertamente, como lo hizo Muamar el Gadafi cuando llamó "perro rabioso" a Ronald Reagan, aunque dos días después lo bombardearan; o como lo hizo Hugo Chávez en la ONU al llamar "demonio" a George Bush; o como los mismos gringos, quienes llamaron "hijo de puta" ("nuestro hijo de puta") a Salvador Allende, asesinado después por sus mismo militares. Gadafi estaba en una porfía con el gobierno estadounidense y fue contraproducente su desparpajo; Chávez estaba limitado por la diplomacia y el auditorio mundial para emprender un discurso con verdades e insultos no tan solapados; los gringos hicieron lo propio con la impunidad del silencio y la conspiración. A Promar TV, de la que no se sabe si fue una inconsciencia o una deliberada audacia, ya la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) le abrió un procedimiento administrativo.



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Oscar J. Camero

Escritor e investigador. Estudió Literatura en la UCV. Activista de izquierda. Apasionado por la filosofía, fotografía, viajes, ciudad, salud, música llanera y la investigación documental.

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