Entrevista a Karina Nohales, Coordinadora Feminista 8M de Chile hablando sobre las perspectivas del referendum de este 25 de octubre

Chile despertó

Chile despertó

"No ha existido un escenario tal desde el triunfo de Salvador Allende que es la última vez que el pueblo se movilizó a las urnas tras un programa" …

25 de octubre de 2020.- En octubre, hace exactamente un año, estuvimos movilizadas junto a las compañeras de la Coordinadora Feminista 8M cuando "Chile despertó", hoy entrevistamos a Karina Nohales, vocera de la Coordinadora Feminista 8M, para conocer su visión sobre los alcances y perspectivas del referendo del domingo, donde se dirime mucho más que la pelea entre APRUEBO o RECHAZO la posibilidad de una Reforma Constitucional.

Giselle Santana: Transcurrió un año desde el levantamiento popular que se inició con la subida del precio del boleto de metro, pero que llegó a poner en jaque al gobierno de Piñera; un año donde ocurrió de todo entre otras cosas una pandemia, aislamiento social y cuarentena; ¿cómo llega el movimiento de masas y las organizaciones que encabezaron la insurrección a las elecciones del domingo en ese contexto?

Karina Nohales: Efectivamente, ha transcurrido un año y la última movilización masiva, inscrita en el ciclo ininterrumpido que se abre en octubre pasado es la huelga general feminista del 8 y 9 de marzo, que solo en la ciudad de Santiago movilizó a dos millones de mujeres y disidencias, lo que la convierte en la movilización más masiva que ha habido en la historia de Chile, atendiendo además que esta ciudad tiene 8 millones de habitantes de los cuales la mitad son mujeres, por lo tanto, casi el 50% de las mujeres y disidencias salieron a la calle ese día, el 8 en particular, en esta jornada. El 18 de marzo ya entramos en el estado de emergencia sanitaria, el que supuso una importantísima desmovilización y la imposibilidad misma de movilizarnos en la calle con esa masividad; pero que, sin embargo, no detuvo ni puso en pausa toda una actividad popular organizada, que cobra vida fundamentalmente a partir de octubre del año pasado sobre todo a partir de las asambleas territoriales, barriales, que comienzan a organizar las ollas comunes, lo que ustedes llaman ollas populares, y a sostener colectivamente una serie de necesidades vitales, pero que también son espacios que permiten dar continuidad a las deliberaciones políticas que han atravesado todo este periodo y que no solo nos empujaron a salir a la calles de la manera en que lo hicimos del 2019 en adelante, sino que también puso por delante la agudización de todas estas condiciones insostenibles de vida que ha instalado el neoliberalismo en Chile. Entonces, perdimos ese espacio de movilización, pero estas formas populares organizativas siguieron existiendo.

En realidad, en mayo comienzan ya las primeras movilizaciones por el hambre, en los sectores periféricos, más marginales y empobrecidos de algunas grandes ciudades, incluida Santiago, por supuesto, y la primera manifestación que tiene ya carácter nacional, es decir, que atraviesa todo el territorio, y que suscita salidas a la calle numerosas, se da a finales de junio a partir de una resolución judicial muy machista en un caso de suicidio feminicida, entonces esta vuelta a la calle transversal estuvo nuevamente marcada por el movimiento feminista y, de ahí en más, la huelga de hambre de los presos políticos mapuches, que fue una huelga que duró más de tres meses, es lo que vuelve a reactivar muchas formas de protesta callejera todavía dispersas, recuperar el nivel de masividad y concentración simultánea, de las jornadas previas a la pandemia, pero, en el fondo, todo este periodo de pandemia no ha sido un periodo de desmovilización, ya desde hace un mes aproximadamente se vuelve a las concentraciones en puntos centrales de la ciudad de Santiago, por supuesto la Plaza de la Dignidad, lo que ha ido acompañando todo este período es mucha represión, nunca ha cesado; y un contexto de militarización y toque de queda, sobre todo con la excusa de la situación sanitaria.

GS: Es muy importante esa caracterización de que no se llega al domingo en un contexto de desmovilización, a pesar de que ha sido claramente la estrategia del gobierno, desmovilizar y desorganizar al movimiento de masas. Partiendo de las discusiones que se daban hace un año entre las organizaciones que integraban la MUS (Mesa de Unidad Social) sobre cuáles eran las perspectivas y las posibilidades que se abrían con la insurrección, y qué hacer frente al llamado de Piñera a un gran "acuerdo transversal", ¿cómo ven desde la Coordinadora lo que va a ocurrir con el referendo del domingo, y cuál crees que es la percepción social respecto de este nuevo escenario?

KN: Efectivamente, la revuelta en Chile viene a ser una suerte de balance muy superlativo de la clase trabajadora y de su experiencia con estos 30 años de democracia pos dictatorial, neoliberal, que en su lenguaje, el lenguaje de la calle, del fuego, impugna de manera muy radical lo que existe, impugna la forma en que se ha organizado la vida en estos 30 años bajo este modelo, impugna también a los partidos que han administrado esta transición, y su contenido es primordialmente de negación a lo que existe, sin portar todavía lo que afirma. Esa posibilidad de articular una alternativa transformadora es un camino que ha empezado a recorrer la clase trabajadora en su diversidad y en su masividad, comprometiendo a millones de personas a partir de octubre, es para nosotras un proceso constituyente en curso, un proceso constituyente vital, profundo, de la clase constituyéndose a sí misma, eso es lo que se abre y por lo tanto la posibilidad de leer lo acontecido a partir del 18 de octubre desde una traducción en demandas concretas era muy complejo, aunque sabemos que hay cosas largamente sostenidas por la movilización popular, como la salud, el sistema de pensiones, la educación que es un negocio, etc., no era ése el contenido de la revuelta, sino que era de negación transversal, por lo tanto, la huelgas general del 12 de noviembre, que es la primera huelga general productiva en más de 50 años en el país, es el hecho determinante para los sectores que están en el poder político, ya sea en el poder ejecutivo, como en el parlamentario, eso es lo que los empuja a firmar un acuerdo el 15 de noviembre, que ellos llaman "acuerdo por la paz social y la nueva constitución", cuyo contenido tiene dos cuestiones relevantes, la primera es la paz social, entonces lo que les parece urgente y en lo que se ponen de acuerdo prácticamente todos los partidos del parlamento, con excepción del Partido Comunista y el Partido Humanista, es que es necesario desmovilizar, desactiva la movilización y, en ese sentido, blindan al gobierno criminal de Sebastián Piñera, impidiendo su destitución que era algo totalmente plausible en ese momento y se comprometen a apoyar la agenda represiva del Gobierno. En ese momento, el Parlamento tenía un 3% de aprobación ciudadana. Y por otro lado, a cambio de eso, lo que viene a conceder la derecha más dura es la posibilidad de cambiar la constitución de Pinochet, entonces, lo que tenemos por delante este domingo es la concreción de una demanda democrática ineludible, sostenida durante 30 años, que es poner fin a la constitución de Pinochet, y el pueblo en Chile va con la disposición de darle un triunfo contundente al APRUEBO en este plebiscito, que es la opción de apruebo una nueva Constitución. Ahora, los términos en que se va a llevar a cabo este proceso constituyente han sido prefjados y predeterminados por los partidos con representación parlamentaria, y por supuesto han buscado excluir deliberadamente de este proceso a quienes han sido protagonistas de la revuelta. Es muy importante decir que para alcanzar la concreción de esta demanda democrática hizo falta una revuelta completa, que nos ha significado como sectores populares más de 30 muertos, más de 460 víctimas de trauma ocula cerca de 2000 presos y presas políticas, cerca de 5000 victimas de violaciones de derechos humanos por parte de funcionarios policiales y militares, mas de 400 de estas violaciones a derechos humanos corresponden a formas de violencia política sexual, 12 de las cuales son violaciones, y además, de estas 5000 denuncias de violaciones a los derechos humanos, más de I300 corresponden a niñas, niños y niñes menores de 18 años. Ese es el precio que hemos tenido que pagar hasta ahora para que la iniciativa de los términos esté alojada en este momento en otros, en esos mismos que salimos a impugnar. A pesar de aquello, la mayoría de los movimientos populares organizados y no organizados, vamos con la intención de darle un triunfo muy contundente a esta decisión de abolir la constitución de Pinochet y lo que nos queda por delante es pensar un itinerario electoral que es altamente incierto, y por supuesto, no soltar por ningún motivo las calles. Sobre el escenario electoral incierto, después de esta elección, las próximas que vienen son en abril, ahí vamos a elegir a los convencionales o constituyentes, a quienes van a redactar esta nueva constitución en un órgano destinado para ese efecto, pero también son las elecciones municipales de alcaldes, también son las elecciones de gobernadores y gobernadoras regionales, y a fines de 2021 son las elecciones parlamentarias y presidenciales. Todos esos escenarios son absolutamente inciertos y, en buena medida, lo que emerja de ahí va a depender de la movilización popular, de la capacidad de iniciativa de los y las trabajadoras y los pueblos y este plebiscito es un momento más de la revuelta que se abrió, es un momento muy importante, pero no cierra lo que se ha abierto, por el contario, cuando la convención constitucional, que es el órgano que va a redactar la nueva constitución, esté sesionando lo que vamos a ver desplegarse es una disputa programática, polarizada, como no ha existido en Chile desde hace por lo menos medio siglo. En mi opinión, al menos no ha existido un escenario tal desde el triunfo de Salvador Allende que es la última vez que el pueblo se movilizó a las urnas tras un programa, entonces vamos ver una disputa programática que va a durar un año y que va a ser una suerte de cadena nacional, que lo que está en juego ahí no es solo la constitución que resulte de todo este proceso, que por lo menos mi expectativa al respecto no es muy optimista, es muy difícil pensar que con los términos planteados, la constitución que emerja de todo esto sea capaz de recoger las aspiraciones populares que se pusieron en juego en la revuelta, pero si se juega cuál es el sentido de la politización que se abrió en octubre, es muy necesario disputar ese espacio, en esa clave. Y disputarlo también para perder bien. El ejemplo de la Argentina, del debate de la ley de aborto es muy elocuente en ese sentido, ¿no? Finalmente se rechaza en Senadores, sin embargo, nadie podría poner en duda que se conquistó ahí un sentido común de masas gigantesco en torno a una demanda fundamental. La dinámica que está plantada en Chile podría ser parecida.

GS: Mencionaste a la Argentina y a la pelea por el derecho al aborto y lo que se abrió a partir de allí, y estamos asistiendo en todo el continente a un escenario de mucha convulsión. La reciente derrota que el pueblo boliviano le infringió a la dictadura y al imperialismo; las huelgas y movilizaciones en Colombia contra los asesinatos de dirigentes sociales, las próximas elecciones en Brasil y todo lo que implica la pelea contra Bolsonaro en la región, ¿cómo se ve desde Chile, donde el proceso insurreccional llegó más lejos, y particularmente desde la Coordinadora Feminista 8M, que siempre tuvo una impronta transfronteriza, la situación política de nuestro Continente?

KN: Nosotras ya en el Manifiesto de la Huelga General Feminista de 2019, exponíamos lo que ha sido nuestra lectura fundamental sobre el escenario, no sé si global, pero al menos latinoamericano, y ahí lo que planteamos fue que estábamos ante un vértice histórico entre el viraje cada vez más conservador, fundamentalista, reaccionario, que propicia la descomposición neoliberal y los pueblos que se levantan contra esto, que en nuestra opinión son los únicos que pueden portar una alternativa antagónica a ese viraje tan peligrosos para nuestras vidas. En ese sentido, seguimos pensando que ante esa situación estamos, una situación que es inestable, que es polarizada, y en la que existe una suerte de decisión por parte de los sectores de ultraderecha, incluso neofascistas, de hacerse de una base social de masas real, y por otro lado una disposición muy contundente de los sectores populares de ser sujetos políticos, de tener decisión sobre sus condiciones de vida y también de oponerse a esos sectores reaccionarios, eso es en parte también lo que está pasando en Chile en este momento, lo que afirmábamos no sabíamos que estaba tan pronto a expresarse de manera tan aguda en nuestro propio país, y lo que hemos defendido es que el movimiento feminista tiene un rol extremadamente significativo que jugar en este camino, en esta posibilidad de que los pueblos constituyan sus propias alternativas emancipadoras y sobre todo un rol fundamental que jugar en la primera línea del antagonismo contra estos sectores tan reaccionarios, y en ese momento esa reflexión estaba dada fundamentalmente por el impacto del triunfo de Bolsonaro en Brasil, que se produjo en diciembre de 2018 y hoy día lo que vemos es la afirmación de esta tendencia que tal vez lo único estable que tiene es la inestabilidad. Es el momento de los pueblos, de luchar y de jugárnoslo todo, es un poco lo que estamos viendo del escenario. Y por supuesto vemos con preocupación, por ejemplo, cómo ese alto porcentaje electoral que obtuvo Macri en las últimas elecciones presidenciales en la Argentina, está pujando hoy por constituirse en las calles, de una forma activa, en Chile en estos últimos meses vimos por primera vez expresiones de acción directa de sectores de extrema derecha, en clave racista, contra comunidades mapuches organizadas, que realmente han sido inéditas en la última década, entonces no estamos convocadas exclusivamente a hacernos parte, de manera ineludible, con nuestra presencia feminista y con nuestra presencia popular en los procesos institucionales por venir, sino que hay que disputar centímetro por centímetro con esas fuerzas de la reacción en cada espacio de organización, en cada manifestación, en cada calle, cerrarles el paso, pero siempre vamos a ver al final del día, y entre todos los peligros, que se asoma una esperanza absoluta de que nada de esto ha sido sin respuesta y que existe la capacidad de responder.

GS: Te agradezco enormemente que te hayas tomado el tiempo para responder estas preguntas en medio de toda la actividad que están desplegando de cara al domingo, y te pregunto si hay algo que quieras agregar para concluir.

KN: Me gustaría agregar que ha sido el impulso internacional del movimiento feminista de estos últimos años el que ha constituido al movimiento feminista en Chile hoy como un movimiento de masas, y particularmente, la Coordinadora Feminista 8M se constituye a partir del Ni una Menos de Argentina, del Ele Nao en Brasil, de las huelgas generales o de los paros feministas del Estado Español, entre otras experiencias. Somos fruto de eso y desde el momento en que nos constituimos, plantamos sostener un proceso de lucha en alianza, muchos de los contenidos programáticos en que ha avanzado el movimiento feminista en Chile en los últimos años fueron claramente pre figurativos de lo que iba a venir a plantear poquito tiempo después la revuelta, lo que nos ha permitido encontrarnos en una coherencia muy amplia en el escenario que se ha abierto, pero también nuestra propia actividad popular, creando otros escenarios que no podríamos conocer de antemano, como este mismo proceso institucional, lo que nos coloca por supuesto ante desafíos que son difíciles que están suponiendo mucha discusión, y que están construyendo también este camino de politización y de participación en la vida política que los pueblos decidimos emprender. Es el tiempo el que va a poder decir qué decisiones estuvimos tomando bien y cuáles no, sin embargo, el objetivo fundamental es mantener abierto este escenario de disputa e impedir su clausura por arriba que es lo que los partidos del orden se proponen. Vamos a estar con la presencia feminista en todos los lugares donde se esté dando esta disputa, para hacer además, de nuestra vida, las vidas de las mujeres y disidencias, un problema político central que sea ineludible. Un saludo internacionalista para las compañeras en la Argentina, gracias Giselle por la entrevista.

Fuente: Organización Política Opinión Socialista Argentina; organización hermana del Frente de Mujeres de Luchas.



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