¡Cuba está en ruina: es un cadáver!

Cambiando de canales como un rayo logré escuchar, en uno de los días pasados, a un analista -no sé en qué especialidad- lanzar al aire y a la opinión pública la siguiente conclusión de su análisis que no escuché: “Cuba está en ruina, es un cadáver”. Síntesis que se le hizo necesario pronunciar para rechazar la presencia del comandante Ramiro Valdez en Venezuela en torno a su aporte de conocimientos en búsqueda de solución al problema de electricidad que vive el país.

En verdad, no tengo idea de cuánto conoce el comandante Ramiro Valdez de electricidad, pero si sé que se han dicho cosas de él, aunque no lo conozco personalmente ni tampoco he estudiado su trayectoria como hombre público, que no son ciertas, que son producto del odio individual o clasista a la Revolución Cubana y, particularmente, a Fidel como, igualmente, de oposición radicalizada al gobierno venezolano. Toda revolución, sin duda alguna, comete excesos o “brutalidades” como decía Víctor Hugo, pero que luego hacen marchar la historia. Así lo hizo la célebre y ya caduca Revolución Burguesa en Francia, para poner un solo ejemplo que nos ilustre esa verdad irrefutable. Ninguna revolución se produce sin doctrina y sin audacia, y ésta en Francia fue Danton, quien terminó guillotinado por los revolucionarios radicales. Una “brutalidad”, sin duda, pero ya Danton se estaba convirtiendo en un freno u obstáculo para el avance de la revolución. Robespierre, el más excelso dirigente de la Revolución Burguesa , se transformó para la burguesía en un muro de contención que debía ser eliminado y, ciertamente, terminó su vida guillotinado luego de haber guillotinado a muchísimos opositores. Otra “brutalidad”, tampoco hay duda, sin la cual la burguesía no hubiese podido instalar su régimen como lo demandaban las circunstancias y los intereses del capital. Marat, el amigo del pueblo, fue asesinado por Carlota Corday, una enemiga enfermiza del proletariado. Fue, sin duda, la peor de todas las “brutalidades” en perjuicio de los explotados. También un rey y su esposa fueron guillotinados. El invento de Guillotín fue el arma de exterminio de muchísimos de los opositores a la revolución burguesa. A nadie se le ocurra pensar que esto es una proposición para hacerla realidad en la Venezuela actual.

No es raro, pues, que la Revolución Cubana haya cometido algunos excesos y que incluso fueron algunos criticados por quien hoy es uno de sus más conscientes defensores, el sacerdote Ernesto Cardenal. Pero de allí a decir que Ramiro Valdez voló una cárcel con todos los reos dentro, es una mentira descarada, es una falsificación de la historia de la Revolución –en general- y del dirigente citado –en lo particular-. Si eso hubiese sido cierto, Ramiro Valdez hubiera sido fusilado por crimen de lesa humanidad, y el Estado cubano no hubiera podido evitar en lo inmediato una rebelión de presos y sus familiares como el oleaje de protestas a nivel internacional. Sépase que ninguno de los detenidos, luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, fue asesinado y tampoco torturado. ¿Qué pasa con esos presos que han hecho los soldados estadounidenses en Afganistán o en Irak que aún se encuentran desaparecidos? ¿Quiénes han protestado o denunciado esa verdad?

Una Revolución socialista no goza de ningún argumento para acometer una acción de la naturaleza de la qe se le acusa a Ramiro Valdez y que por vez primera escucho. Nadie de los que critican y achacan actos criminales al comandante Ramiro Valdez dice algo sobre los crímenes que cometió la dictadura bonapartista de Fulgencio Batista y, especialmente, los relacionados con los presos que participaron en el asalto al Cuartel Moncada. ¿Cuántos de los que le critican a Ramiro Valdez su condición de revolucionario, explican a la opinión pública que a Abel Santamaría, estando preso, le sacaron los ojos y que al novio de Haydee Santamaría le cortaron los testículos para enseñárselos a ella como un trofeo de la victoria sobre los moncadistas? ¿Cuántos de los que critican y condenan a Fidel, como un monstruo que come carne humana, saben que cuando se realizaba la travesía del Granma desde México hacia Cuba, cayó al mar uno de los expedicionarios y Fidel mandó a detener el barco hasta que apareciera, vivo o muerto, el camarada desaparecido y poniendo en riesgo mayúsculo la gran obra libertaria que iban a cumplir desembarcando en Cuba? ¿Sería capaz el presidente Obama de detener sus barcos hasta encontrarlo, llevando militares a Afganistán para hacer una guerra imperialista e injusta contra los afganos, si alguno de sus soldados cayera al mar? ¿Cuántos de los acérrimos críticos de Fidel saben que éste duró años oponiéndose, precisamente por razones humanitarias, a que se le disparara a los aviones que violaban el territorio cubano para pasarle información al gobierno de Estado Unidos y provocar una intervención armada en la isla? Ese cuento de que Fidel es un hombre inhumano, no lo creen sino aquellos que, por una u otra razón, son fervorosos enemigos de la revolución socialista porque mucho aman los principios del capitalismo.

Bueno, no es esta opinión para defender al comandante Ramiro Valdez ni para indagar sobre si conoce o no de electricidad. No, se trata de responder a esa conclusión que intitula esta opinión, “Cuba está arruinada, es un cadáver”, con argumentos que demuestran lo contrario y que reflejan la objetividad de la verdad histórica.

Cuando se odia individualmente a algo o a una persona, todo análisis como toda conclusión se enfocan negando el cien por ciento del algo o de la persona en el sentido de sus elementos positivos o lo que posea de mérito. En verdad, es una abstracción decir que “Cuba está arruinada, es un cadáver” y no una realidad concreta. Cierto es que Cuba nunca ha contado con los recursos naturales de riqueza que han sido evidentes en muchas otras naciones del mundo. Eso una verdad irrefutable, pero cuando gobernaba Batista y los monopolios económicos que explotaban la economía cubana, la mayoría del pueblo cubano vivía en extrema pobreza crítica; niños y niñas morían desnutridos o por falta de asistencia médicas al igual que centenares de cubanos y cubanas; la mayoría de la población y, especialmente, los jóvenes no tenían acceso a la educación ni al trabajo como tampoco a vivienda; los campesinos carecían de todo apoyo de parte del gobierno y las vías del campo eran intransitables; la prostitución era un gran negocio alimentado por fuentes de turismo estadounidense; las ciencias estaban reducidas a una pequeñísima élite de ricos que sólo encontraba espacio de formación en algunas universidades de Estados Unidos; la tortura y la muerte eran trofeos de premiación permanentes contra todos aquellos y aquellas que se atrevieran a cuestionar o criticar el régimen represivo que encabezaba Batista con aval del gobierno estadounidense; la tecnología que se aplicaba en las industrias cubanas era del exclusivo conocimiento y manejo de los técnicos extranjeros; los niños y las niñas carecían de la alimentación necesaria para irse desarrollando en condiciones de respeto a sus derechos humanos… y paremos de contar. Sin embargo, con la revolución, muy a pesar de no tener riqueza natural abundante y de un criminal bloqueo económico de parte del Estado estadounidense, se han desarrollado las condiciones de la riqueza humana, se ha incrementado la educación, la salud es completamente gratis como la anterior, nadie se acuesta sin haber comido, nadie muere víctima de la desnutrición teniendo Cuba el índice más bajo de mortalidad infantil, ningún obrero de alguna fábrica cerrada –por uno u otro motivo- se queda sin salario o sin atención del Estado. Preguntemos: ¿Cuántas naciones en el mundo que tienen mayores recursos económicos que Cuba, puedan decirle a la opinión pública los logros que ha tenido la revolución cubana en beneficio del pueblo? ¿Cuántas naciones arruinadas económicamente quisieran vivir, a pesar de los pesares, en las condiciones socioeconómicas de Cuba? ¿Cuántos países del mundo capitalista, desarrollado y subdesarrollado, pueden ofrecer a los demás pueblos tanta solidaridad y calidad humana como las que ha forjado la revolución cubana? ¿Cuántos médicos, enfermeras y técnicos estadounidenses serían capaces de hacer el sacrificio de irse a convivir con pueblos de raza negra para brindarles solidaridad y progreso social?... Y Estados Unidos es inmensamente rico, desde el punto de vista natural, pero está más endeudado que Cuba y que casi todos los países del mundo y, además, es terriblemente pobre en concepción revolucionaria sobre la necesidad de la emancipación de la humanidad. Por eso la sociedad estadounidense no ha sido capaz de rebelarse y derrocar a los gobiernos imperialistas que viven del pillaje, la explotación y el saqueo a la riqueza ajena. Cuando el proletariado gringo se arreche y se ponga a la cabeza de su revolución, entonces, todos los Estados capitalistas alistarán sus maletas para salir corriendo hacia la luna… y no llegarán. Tendrán que acogerse, de una u otra forma, a los principios del socialismo. Es todo. Entonces, señoras y señores, no habrá nación arruinada, porque el mundo sin fronteras, ni clases, ni Estados, se regirá por el sublime principio de la solidaridad realmente humanitaria y de la ley del desarrollo combinado.

Sería ridículo, ciertamente, decir que en Cuba no existan necesidades que incluso no pueden ser resueltas mientras no se produzca la revolución socialista en una buena parte del mundo. Pero preguntemos: ¿Cuántos mueren de hambre y desprotegidos por el Estado en naciones inmensamente ricas como Estados Unidos? ¿Acaso no existe un escándalo en Estados Unidos por la discusión de un proyecto de salud que va a favorecer, según Obama, a varios millones de personas que no tienen derecho a ese importante y vital servicio público? No nos olvidemos que de los pueblos que más padecen las adversidades es donde brotan mayores luces de virtudes. Esta idea es un plagio, sin duda alguna, a Aristóteles que nunca fue ni se imaginó el comunismo.

Haití, sí está arruinado, en lo económico y en infraestructura, pero tiene un pueblo con un gran corazón capaz de defender a sus niños y sus niñas que han sido víctimas de aquellos, venidos de naciones imperialistas, que tratan de seguir traficando con seres humanos como la expresión más vulgar y criminal de la esclavitud social. Este es uno de tantos rostros macabros del capitalismo salvaje. Además, para que lo tomemos en cuenta a la hora de juzgar a Cuba, mientras varios mandatarios del capitalismo desarrollado se disputan la supremacía en el control de la solidaridad con el pueblo haitiano en este momento en que necesita, desinteresadamente, la ayuda del mundo, los cubanos y cubanas –especialmente especialistas en medicina- llevan años ejerciendo servicios públicos esenciales en Haití sin mucho escándalo y publicidad. ¿Por qué los estadounidenses y los franceses, por ejemplo, no han hecho eso?

Bueno, aun con sus errores, con sus necesidades, con su falta de riqueza natural: ¡Viva Cuba, su pueblo y su gobierno… y Fidel!!



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Freddy Yépez


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