Trincheras de Ideas

El Fidel que hoy celebra 83 años de fructífera vida

Hoy 13 de agosto cumple 83 años el camarada, compañero, hermano, amigo de los pueblos Fidel Castro Ruz. No es un simple cumpleaños, es el de un hombre excepcional, diría que de otro mundo y de otras época, un ser maravilloso que ha dejado una impronta en los pueblos latinoamericanos y caribeños y en los hombres y mujeres de buena voluntad de todas las latitudes, como muy pocos lo han hecho. Son tantas las facetas y tantos los aportes en el orden humanístico, del pensamiento revolucionario, de las ideas más avanzadas de nuestro tiempo que se van a necesitar, de ello no hay dudas, muchos libros, muchos estudios, muchos análisis para interpretar su pensamiento y cuantificar su obra.

¿Quién no ha escuchado hablar de Fidel, en bien o en mal, en este mundo convulso y caótico, como uno de los más importantes líderes contemporáneos mundiales?

Yo tendría 14 ó 15 años, es decir, era un niño, vivíamos bajo la dictadura militar/policial de Marcos Pérez Jiménez que desde noviembre de 1948 malgobernaba a Venezuela bajo un régimen de terror, represión, persecuciones, destierros. En mi casa se respiraba un ambiente liberal, mis padres eran libres pensadores y se hacían en el hogar reuniones clandestinas para conversar sobre la situación política. Iban amigos de la casa como Carlos Obediente y se daban interesantes debates. Recuerdo precisamente la vez en la que salió a relucir el tema de Cuba; era, creo, a finales de noviembre o principios de diciembre de 1956. La discusión subía de tono, yo escuchaba con devota emoción, nunca olvidaré cuando mi madre dijo: Fidel Castro va a triunfar en Cuba, va a derrocar a Batista el tirano como nosotros derrocaremos a este dictador. Los presentes, 6 ó 7 personas, estuvieron todos de acuerdo. Ese es mi primer recuerdo oficial de Fidel, que había invadido a Cuba por Oriente y estaba escondido en unas altas montañas con otros guerrilleros.

13 meses después caería Pérez Jiménez por la movilización popular y la acción de los sectores jóvenes del ejército, una insurrección cívico/militar dirigida por la Junta Patriótica dio al traste con la dictadura el 23 de enero de 1958. Eso permitió que organizara en Venezuela el movimiento político que dirigía Fidel Castro, la Seccional del Movimiento 26 de Julio, dirigido aquí, entre otros, por Gustavo Arcos, Oscar Villas, Francisco Pividal, Luis Buch Rodríguez, Andrés Cova Casas. El accionar de los cubanos en el exilio fue formidable, sobre todo la gente del M-26-7, y lograron ganar con creces para la causa de la solidaridad militante para con la lucha del pueblo cubano y de los rebeldes de Fidel, a una enorme parte del pueblo venezolano. Muchas fueron las jornadas que entonces se realizaron, recuerdo tres. La campaña del Bolívar hacia la Sierra Maestra. Las retransmisiones de los boletines de Radio Rebelde por la emisora Radio Continente y la retransmisión a su vez a toda Latinoamérica por la llamada ‘Cadena de la Libertad’, y el envío de un avión lleno de armas a la Sierra Maestra en diciembre de 1958, mandadas por el gobierno de Larrazábal. Ciertamente fue un parque importante: 150 fusiles garands; 20 fusiles ametralladoras Browing; 10 ametralladoras calibre 30, de trípode y un parque de cintas metálicas: 10.000 tiros 30.06.

Ondeaban por todas partes banderas rojinegras del 26 de Julio junto a la bandera cubana, de venezolana factura; pero aquel primero de enero y días subsiguientes fue impresionante, Caracas más parecía que era La Habana que iba a recibir los héroes de la lucha armada que habían derrocado la tiranía de Batista. Todo el pueblo venezolano celebraba el triunfo de la Revolución Cubana.

El 23 de enero de 1959 Fidel vino por segunda vez a Venezuela, la primera fue en abril de 1948 en un tránsito hacia Panamá y con destino en Bogotá. Allí conocí a Fidel por primera vez personalmente. Bajé como infinidad de jóvenes y pueblo a La Guaira, al aeropuerto de Maiquetía donde decolaron tres aviones de hélice provenientes de Cuba. Militaba entonces en la Juventud Comunista, iba con mi franela con el gallito rojo y en apretada multitud nos lanzamos a la pista; como pude me llegué hasta la escalerilla del avión donde venía el líder. Vi al maestro Prieto, a Fabricio Ojeda y otros líderes esperando que se abriera la puerta del avión, por fin salió la figura gallarda y gigante del líder de la revolución cubana, todos lo ovacionamos; pude mantenerme allí pese a los empujones y gritos y cuando Fidel pasó junto a mi lo saludé, le di la mano, dentro de un mar de brazos y manos, y le di un saludo a nombre de la JCV. Sonrió y me dio las gracias y siguió llevado por aquella oleada de emoción venezolana.

De aquel primer encuentro han pasado 50 años, que no es un día. Y yo, lo confieso, me casé con la revolución cubana, con Cuba y me sentí siempre –aún hoy lo sigo sintiendo– un fidelista y en todo lo que estuvo a mi alcance traté de ayudar solidariamente, sin cansarme, a ese pueblo maravilloso y magnífico. Allá viví 4 maravillosos años, de 1962 a 1966, la época de oro de la revolución.

Cuatro años después volví a encontrarme con Fidel en otras circunstancias. Los años 1960, 1961 y 1962 fueron años terribles para Venezuela: La represión adeco/betancourista y del imperialismo contra nuestro pueblo era brutal e injustificada, las provocaciones, los asesinatos, las torturas eran hechos cotidianos, entonces los jóvenes comunistas y socialista comenzaron a organizar lo que al principio se llamaron: los Aparatos Especiales, brigadas de auto defensa armada para responder las agresiones del tirano Betancourt. Así nacieron las UTC, las guerrillas urbanas y después las guerrillas rurales. Se fue construyendo todo un aparato armado, político no ya para defenderse de las agresiones del régimen sino para buscar derrocarlo militarmente, pero con la ideología socialista, revolucionaria, bolivariana.

Como infinidad de jóvenes fui arrastrado por aquella vorágine. El sátrapa nos imponía la guerra civil, el pueblo respondía. Sólo en Caracas el PCV tenía miles de militantes. Esa generación maduró en aquellos tres años lo que se vive en toda una vida. La revolución Cubana y Fidel eran los soportes morales de aquella juventud pura, desprendida y generosa que se lanzaba, junto a los viejos dirigentes, al asalto del cielo.

El año 1962 fue particularmente terrible y grandioso para mí. En enero caigo preso durante la fallida insurrección en la que se convirtió la huelga del transporte iniciada en San Cristóbal; conducido a la tétrica y siniestra Digepol me torturan bárbaramente durante casi una semana, pero no lograron doblegarme ni sacarme información de la organización. En febrero me fugo de la cárcel y me voy a la clandestinidad, subo a las montañas de Falcón y participo en la fundación del Frente Guerrillero ‘José Leonardo Chirinos’, que dirige Douglas Bravo. Allí me reencuentro con un gran amigo y camarada Baltasar Ojeda, compañero de estudios de la Escuela Técnica Industrial, con Elpidio Padovani, con Gonzalo González Navas, con Genaro Guaitero Díaz, mi entrañable amigo el Chema José Manuel Saber. A los tres meses la dirección del PCV me manda a bajar y vuelvo a Caracas, me asignan una tarea internacionalista y el 1º de octubre de 1962 entraba a Cuba por mar.

Octubre de 1962 fue el mes más peligroso para la humanidad, los Estados Unidos del Norte estuvieron a punto de lanzar una guerra atómica contra Cuba y la URSS. Me encontraba en La Habana cuando estalla la crisis de los misiles atómicos acantonados en Cuba. En esos días se encontraban en Cuba muchos revolucionarios de América y de otras partes del mundo quienes, de inmediato se organizaron en dos Brigadas Internacionales de Combate a las que me integré con mis recién estrenados 20 años. Dimos el paso que había que dar: defender a la revolución cubana y enfrentar al imperio yanqui si era necesario con las armas en la mano. Razón tenía en Che en su famosa carta de despedida de Fidel cuando, al referirse a la crisis de octubre de 1962, dice que nunca brilló tan alto un estadista. Ciertamente Fidel, en aquellos días tan intensos y críticos, Fidel se creció como dirigente y le mostró al imperio de la decisión de Cuba de ser una nación libre y soberana.

Días antes de estallar la crisis de octubre un grupo de revolucionarios latinoamericanos fuimos invitados a visitar las playas de Varadero en la provincia de Matanzas. Estando en la playa nos encontramos sorpresivamente con el comandante Fidel; él estaba haciendo pesca submarina y nos invitó a conversar, casualmente se dirigió a mi preguntándome por dónde había llegado, la situación en Venezuela, el avance del movimiento guerrillero y otros temas de la política venezolana. Conversamos un rato bastante largo, luego nos tomamos fotografías. Después de eso lo vería en diferentes lugares: la Universidad de La Habana, en actos políticos. Pero más que eso, le hice un permanente seguimiento a sus ejecutorias políticas, a su electrizante personalidad, a la dialéctica y pedagogía de sus discursos y a su habilidad para resolver conflictos y situaciones difíciles.

Una vez en Venezuela, ya concluida la lucha armada, continué vinculado a la lucha del pueblo cubano y me uní a los grupos revolucionarios y de izquierda que desarrollaban la solidaridad con Cuba, hice mis modestos aportes todos esos años. En particular me propuse una vía muy importante, la mediática, y escribí muchos trabajos de opinión, análisis, ensayos que aparecían en periódicos como Tribuna Popular, órgano del PCV; Unidad Nacional Antiimperialista, órgano del MPDIN, en periódicos regionales como Puerto, Diario del Caribe, ambos de Vargas; Últimas Noticias y el Suplemento Cultural de UN.

A Fidel, como líder, le dediqué no pocos trabajos. Con motivo de su visita a Venezuela para la toma de posesión de CAP, publiqué en UN varios artículos: “Fidel en Venezuela” (12-01-89), “Fidel 30 años después” (31-01.89), “¿Cómo le quedó el ojo embajador Otto Reich? (Puerto, 10-02-89), “Una conversación con Fidel Castro” (Revista Caracola, Nº 32 julio/agosto 1991), “Chávez y Fidel” (UNA, marzo/abril de 1995).

En junio de 1996 publiqué un largo poema dedicado a Fidel en sus 70 años y que titulé: Canto a Fidel, de allí extraigo un fragmento:


¿Quién eres tú Fidel?

Un grano de maíz que lleva en sus entrañas

las campanadas del universo

toda la energía del mundo salida de los pechos

de los hombres dignos y buenos del planeta

Te tallo aquí con mis letras

-que es pintar la libertad del hombre-

Trazo el bronco sonido de tu voz

pidiéndonos a todos marchar al combate

¡a paso de vencedores!

-con el sol la lluvia los mares la luna por testigo-

al asalto del cielo

Te veo envuelto en el manto de Iris

–como lo hizo Bolívar aquella vez–

conversando con el Padre Tiempo

que lleva sobre sus hombros todas las edades

y la sabiduría de milenios

En el fondo aúllan los chacales

queriendo alcanzarte nuevamente

Una niebla espesa quiere ocultar el día diáfano

de tus setenta agostos

con dignidad y gloria vividos en la historia

Estás en el Turquino y las sombras se aproximan

pero contigo está siempre un enjambre de niños

un tumulto de amores y una solitaria estrella

Escrito está tu nombre camarada

en la arteria de los pueblos en los pechos insurrectos

en las paredes eternas del tiempo

Ese mismo año de 1996 publiqué el libro: “Cuba: socialismo de América para todos los tiempos”, donde recojo 37 trabajos de prensa y ensayos sobre el tema cubano desde 1982 hasta 1996, selección que no incluyó muchos otros trabajos desde 1970. Existe, inédito, un segundo volumen de ese libro que recoge trabajos sobre Cuba desde 1997 hasta hoy.

El tema cubano me apasiona, la vida y trayectoria de Fidel es de un sorprendente valor para los revolucionarios venezolanos; en 1994 concibo la idea de escribir la biografía del comandante Fidel Castro, titánica tarea que me llevó a hurgar en cientos de libros, periódicos, revistas, leer infinidad de discursos, relatos, biografías (la mayoría escritas por enemigos suyos); crear una metodología que permitiera ordenar en un solo texto no sólo la vida, personalidad, ideología, luchas de Fidel y de la Historia de Cuba. De esas investigaciones, ha medida que leía y analizaba documentos y textos, que redactaba los primeros capítulos de aquella biografía, fue tomando cuerpo un libro de Historia de Cuba, así, antes que la biografía de Fidel, nació el libro: “Cuba, génesis del socialismo”, Historia Contemporánea de Cuba, 1895/1944, publicado en el 2004. Ese libro se cierra en 1944 de manera deliberada, pues la vida política de Fidel puede decirse comienza en 1945 con su ingreso a la Universidad de La Habana.

En el año 2007 se publica el libro: “Fidel Castro, huracán revolucionario de América”, biografía del comandante que abarca desde su nacimiento el 13 de agosto de 1926 hasta el juicio a Fidel y los moncadistas con motivo del asalto al Cuartel Moncada. La biografía va abordando esos años de la historia cubana hasta 1953, sobre todo su incidencia y participación en los gobiernos de Grau San Martín y Prío Socarrás. Este es mi mayor aporte a este hombre extraordinario y al movimiento revolucionario venezolano y latinoamericano; actualmente preparo el tomo II, De la cárcel al triunfo del 1º/01/59.

Esta relación que hago de mi admiración y solidaridad con Cuba, su pueblo, la revolución y su líder fundamental, Fidel Alejandro Castro Ruz, resume la importancia que para nuestros pueblos ha tenido y tiene ese proceso social y me parece pertinente señalarlos sucintamente en este 83 aniversario del nacimiento del Comandante de la Dignidad, porque ese no es un cumpleaños solitario, de un hombre aislado sino de un proceso social, la construcción y desarrollo de la revolución, íntimamente vinculada al cumpleañero. ¡Feliz cumpleaños compañero Fidel, que vivas muchos años más!

(humbertocaracola@gmail.com)


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

 humbertocaracola@gmail.com      @hgcaracola

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