El odio como política de humanos deshumanizados

En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Hitler se alistó en las filas del ejército alemán. Al final de la guerra, no pudo aceptar la derrota del imperio alemán, la frustración encontró en él un campo fértil para desarrollarse, tan igual que la ira. El alto mando militar alemán, creó el mito que el ejército había perdido la guerra, no en el campo de batalla, sino por traición interna. Hitler creyó –furibundamente- en ese mito; para él -judíos y comunistas- habían traicionado al país. Culpando a los judíos y comunistas, Hitler creó la imagen del enemigo perfecto. La Alemania derrotada padeció después, una gran crisis económica en las décadas de los años ‘20 y ‘30 del siglo pasado. Para los nazis, la solución consistía en castigar a los responsables de la desgracia. Gracias a este mensaje político, y la promesa de hacer de Alemania un país económicamente fuerte, el partido de Hitler ganó las elecciones en 1932. Cuando llegaron al gobierno, los nazis, promulgan leyes y medidas contra judíos y comunistas, una más intolerante que la otra. Esto, condujo a la Shoah, el Holocausto, valga decir: el asesinato masivo de más seis millones de judíos y comunistas europeos. Los crímenes de odio, no pararon con los juicios de Núremberg. Hoy, la humanidad es testigo de cómo, las otrora víctimas de los nazis, han convertido al pueblo palestino en objeto del Holocausto sionista. ¡La historia se repite! Desde que a la ONU, se le ocurrió utilizar parte del territorio Palestino, como «solución» a la carencia de los mismos, y así acoger los miles de judíos desperdigados por el mundo, a finales de la 2da Guerra Mundial. Esos mismos judíos de ayer, aplican hoy a los palestinos, su «solución final». Expulsándolos de su propio territorio y obligándolos -a construir por la fuerza- las futuras viviendas, que habrán de habitar los nazisionista. El régimen de apartheid creado por el nazisionismo, que cuenta con el visto bueno y protección del régimen bipartidista de demócratas y republicanos, ha creado en la antigua Palestina un régimen de terror y odio, que supera en maldad todo lo creado y pensado por Adolfo Hitler.

Los estruendos de las bombas y la destrucción causada por las mismas; la muerte de niños y niñas, la falta de agua y alimentos, los heridos y heridas que se desangran, sin la más mínima oportunidad de ser atendidos y atendidas, hacen la cotidianidad de dicho pueblo, una auténtica tortura como modo de vida, todo en nombre de la libertad y la democracia, que viene a ser el sello de autenticidad que le imprime la falsa democracia: Made in USA. Esa misma que hoy, ha tomado como modalidad la bárbara agresión de contingentes de militares sionistas, que llegan –repentinamente- en la madrugada con fusiles y perros, toman la vivienda palestina y obligan a las mujeres a desnudarse y caminar ante la tropa sionista, delante de sus hijos e hijas aterrorizados, bajo amenaza que de no hacerlo así, serán mordidos por los perros. Esto ocurre, mientras la tropa nazisionista procede a robar impunemente joyas, oro y dinero de la familia palestina objeto de la terrorífica visita. Despreciable, sin duda, esa expresión del odio nazisionista. Como dice Robert Badinter, ex ministro francés de justicia (1981), ex Senador socialista, Abogado y profesor de derecho: «El antisemitismo en el mundo resurge constantemente, como una yerba venenosa. En la Edad Media, fue de signo religioso y en el siglo XIX revistió un carácter nacionalista, antes de que la ideología nazi le imprimiera el sello de un racismo pseudocientífico. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se ha transformado en sionismo». El antisemitismo, es la ideología que preconiza el odio u aversión a las creencias y cultura de los judíos.

El mundo ha cambiado y no precisamente para bien, la presencia del imperialismo es garantía que la crueldad y maldad a la humanidad perviva y se repotencie –continuamente- a niveles catastróficos. ¡No hay quien odie más a la Humanidad, que el imperialismo! El nazismo, ha mutado hacia el imperialismo. Es el nuevo rostro de la crueldad; aunque se pinte de rojo, blanco y azul, y se coloque encima 50 estrellas blancas sobre un fondo azul, como bandera internacional del odio y la guerra, y encima se cubra con signos de libertad y falsa democracia. Los hornos crematorios de Auschwitz-Birkenau y Lublin-Majdanek, símbolos del exterminio masivo de seres humanos, hoy se han transformado en -medidas coercitivas unilaterales- mal llamadas sanciones, que no incineran seres humanos pero igual, los asesinan y torturan, tal como lo advertía el nazi estadounidense: William Brownfield: «Si vamos a sancionar a Pdvsa, tendrá un impacto al pueblo entero, al ciudadano común y corriente de las comunidades de Venezuela». Enfatizando, en su «solución final»: Made in USA para Venezuela: «En este momento, quizás la mejor solución sería acelerar el colapso, aunque produzca un periodo de sufrimiento mayor, por un periodo de meses o quizás años» (W.F., Octubre 2018). Y continuaba el nazi estadounidense, explicando su fórmula del terror y del Holocausto para Venezuela: «Eventualmente, se impondrán sanciones que perjudiquen la industria petrolera, pues la mayoría de las actividades ilícitas y criminales allí están, es por Venezuela. Por razones legales, Pdvsa es la única empresa en toda Venezuela que produce divisas y si vamos a sancionar a Pdvsa, tendrá un impacto al pueblo entero» (W.F., Voz de América.16 octubre, 2018). Mientras, que otro nazi de nacionalidad venezolana: alias Juan Gerardo Guaido Márquez, le acompañaba en sus deseos de procurar la mayor suma de crueldad y maldad al pueblo venezolano, decía este criminal de guerra: «Para nosotros no es costo, es inversión en futuro [las muertes]. Y estamos dispuestos a hacer lo que sea por la libertad» (2019). Otro nazi, el impostor autoproclamado como «canciller» de Guaidó, alias Julio Borges, en un gesto de supremo desprecio por aquellos venezolanos y venezolanas, que optaron por huir del país, explicaba su visión sobre la migración inducida por la oposición del G4: «Colombia, tiene hoy a 500 mil venezolanos. Somos el 03 por ciento de la población de Panamá. Ha habido un éxodo hacia el Caribe, República Dominicana, al sur a Chile, Argentina (…) incluso en Brasil: el estado Roraima tiene más de 70 mil venezolanos que entran y salen, causando todo un problema social allí» (…) «ese grave problema social, es una enfermedad contagiosa para muchos países vecinos…». Una auténtica plaga, así definía Borges a la venezolanidad que vagaba por Suramérica, buscando un lugar seguro en dónde rehacer su vida. La mediática occidental: el Times, WSJ, Voz de América, CNN y demás medios que hacen vida en el complejo mediático imperialista, incitaban al odio contra el venezolano y la venezolana, y en más de una ciudad de Suramérica, los pueblos se organizaban para rechazarlos y repudiarlos en sus países, tan igual hicieron los nazis contra los judíos. La venezolanidad, fue objeto de satanización y el rechazo mediático generalizado Occidental, como producto de una brutal guerra mediática de la cual Goebbels se sentiría hoy, orgulloso de su brutalidad. El Holocausto de los tiempos modernos, es un producto original: Made in USA, elaborado por la CIA. Y que Fidel, magistralmente caracterizó en los siguientes términos: «El bloqueo, no es eso de prohibir el comercio entre Estados Unidos y Cuba; el bloqueo es una guerra económica, es, además, una guerra política, todo, y promover el sabotaje, la subversión, es una guerra total en muchos campos […]» (Informe presentado al V Congreso del Partido Comunista de Cuba, el 8 de octubre de 1997. Granma, 20 de octubre de 1997, p.10). Así es, el formato aplicado a un 27 por ciento de la población mundial, se trata de países sometidos a medidas coercitivas unilaterales por EEUU; medidas, que no solo empobrecen, sino que llevan miseria a esos pueblos, además de someterlos a torturas y castigos brutales, por el simple hecho de no someterse a los designios perversos de Washington. Esa es, la pura verdad a la cual Hitler no se atrevió a llegar; fue más Humano, que el actual liderazgo imperialista de los EEUU y Europa.

La política, hecha con odio y desde el odio, es absolutamente irracional y busca la sumisión del otro o en su defecto, su aniquilación. El odio, es un sentimiento de intensa antipatía hacia algo o alguien, a quien se le desea el mal y se le profesa un desagrado sostenido en el tiempo. El odio, «es un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad», según Sigmund Freud. El odio, se describe con frecuencia como lo contrario del amor o la amistad definió. Por eso, afirmamos sin temor a equivocarnos que no hay nada más contrario a la venezolanidad que el odio. Eso, no ha formado parte de nuestra cultura por generaciones. No obstante, si debemos decir que pequeñísimos grupitos de la política oposicionista pro Washington, se han dejado imbuir por ese sentimiento inhumano que ve en su hermano o hermana un enemigo. Peor aún, es la misma gente que no desea nada bueno para Venezuela, mal creyendo que con dicho deseo destruirán la Revolución Bolivariana. Por estos días, mucho se habla de los BRICS y el nuevo orden mundial que está emergiendo con éste. Afirman los nuevos nazis: «El modelo económico del gobierno de Nicolás Maduro es un estruendoso fracaso, de colosales consecuencias, cuya manifestación más elocuente es la pobreza en la que se encuentra sumergida el pueblo venezolano. La salida de Venezuela es un cambio de gobierno. Sin traumas y sin anestesia. Un cambio de gobierno que envíe señales positivas al mundo», señalan en su campaña de odio. Repiten los nazis supuestos venezolanos: «Que cosas no, ingresaron tres miembros de la OPEP y Venezuela pa’ la cola. Esa noticia debe prender las alarmas de todo el pueblo porque lo que indica es que la cosa no está bien y no es como dice Nicolás Maduro». De esa manera, aprecian el -no ingreso- «por ahora» de Venezuela a los BRICS. Este grupo multipolar emergente, novísimo grupo, recién está considerando abrirse al conjunto de naciones emergentes. No obstante, si «por ahora», Venezuela y su Presidente Nicolás Maduro no forman parte formal de los BRICS, -informalmente- se le recibe como si lo fuera, por esa superpotencia del mundo que es China. Mayor frustración debe haber causado en dichos sectores extremistas, dicho encuentro entre el Presidente Maduro y el Presidente Xi Jin Pin, en que ambas partes decidieron elevar la Asociación Estratégica China-Venezuela a «Asociación Estratégica Integral a Toda Prueba y a Todo Tiempo», en el marco de lo que será una nueva etapa esplendorosa entre China y Venezuela. ¡Relaciones al máximo nivel! Además de suscribir 31 Convenios de Cooperación en diversas áreas. Dice la Declaración Conjunta: «La parte china manifestó su firme apoyo a los esfuerzos de la parte venezolana por defender su independencia, soberanía y dignidad nacional, estabilidad social y económica y derecho a la autodeterminación, inspirada en el legado de El Libertador, Simón Bolívar. La parte venezolana reiteró su firme adhesión al principio de una sola China, reconociendo que el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China, y Taiwán forma parte inalienable del territorio chino, y manifestó su firme apoyo a todos los esfuerzos del Gobierno chino por materializar la reunificación del país». En el punto 14 del documento: «Declaración Conjunta entre la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela sobre el Establecimiento de la Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo» Beijing, Septiembre 2023, las partes manifiestan: «La parte china apoya firmemente la lucha justa del pueblo venezolano por defender la soberanía nacional y rechazar las sanciones externas, se opone a las ilegales medidas coercitivas unilaterales y la supuesta "jurisdicción de brazo largo" impuestas por un reducido número de países contra Venezuela bajo cualquier pretexto, rechaza todo tipo de actos intimidatorios, intervenciones militares o la amenaza del uso de la fuerza». La relación China-Venezuela, se ha fortalecido y elevado a niveles jamás nunca vistos. Si Venezuela no ha ingresado a los BRICS; esta visita, ha dejado claro que es cosa de los tiempos y no pasará mucho, para que ese deseo sea una realidad que el odio oposicionazista no podrá paralizar…



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Henry Escalante


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