Gustavo Petro: ¿Fin de 200 años de realismo mágico?

Todos conocemos las obras magistrales del novel Gabriel García Márquez, y su ideología: "Yo sigo creyendo que el socialismo una posibilidad real, que es la buena solución para América Latina, y que hay que tener una militancia más activa, 1971 en Óscar COLLAZOS: García Márquez, la soledad y la gloria: su vida y su obra". Plaza & Janés, 1986. ISBN 84-01-45065-9, 9788401450655. Vamos para dos centurias de régimen republicano sin el ideario autentico del libertador Simón Bolívar. Sólo tenemos sus imágenes y ciertos escritos que se acostumbran a citar.

En la hermana Colombia se instalará por primera vez en sus 200 años de vida como nación independiente el gobierno de izquierda liderado por Gustavo Petro, quien promete establecer la Paz Total como política de Estado, pero el líder progresista no es el Estado, hay otros órganos con su balance de tradición institucional bicentenaria, está la sociedad polarizada, el poder económico y el de los medios de comunicación. Además, en Colombia coexisten dos Estados irregulares que se entrelazan dentro los entes estatales y sociales regulares ya citados. Todo un realismo mágico.

¿Será el tiempo por venir una nueva fase del realismo mágico? Si Petro trata de seguir el camino del socialismo inspirado como lo estuvo su compatriota García Márquez, se encontrará con cuatro realidades. La primera es que el socialismo no existe para nuestra región, existe el comunismo, lo dijo Fidel Castro. La segunda realidad es que el comunismo con progreso económico sólo está impuesto en la República Popular de China. La tercera realidad es que los vestigios del socialismo nórdico europeo requieren de la economía social de mercados, filosofía político-económica que se basa en el estilo de vida y carácter mayoritario templado de los pueblos en esa región del viejo continente, y la cuarta es el realismo trágico venezolano.

A manera de conclusión: la gobernabilidad de cualquier gobierno de izquierda radical en la región Latinoamérica es vulnerable; ejemplo actual el Perú con Pedro Castillo, no voy a profundizar en este contexto, sólo como referencia para señalar que pasa cuando se trata de imponer propuestas radicales a una sociedad fragmentada y sin poder político – militar, lo cual parece ser el punto de partida del gobierno de Gustavo Petro. Va a depender de la sobriedad constante en el liderazgo político para colocar a Colombia en el camino real de la paz total.



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Edwin Medina


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