¿Quién gobierna realmente Ucrania? ¿El presidente Zelenski o los grupos paramilitares neonazis?

El anuncio del presidente ruso Vladimir Putin de que se debe abordar el problema neonazi dentro de Ucrania es interpretado por los medios occidentales, si es que se menciona, como una exageración destinada a exaltar al pueblo ruso, como si fuese "propaganda de guerra". Pero, hablar de neonazis en Ucrania, no son una exageración. Los neonazis realmente han secuestrado a Ucrania y han llevado a las potencias nucleares del mundo a un enfrentamiento. El 21 de febrero de esta semana, cuando Putin anunció el reconocimiento de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, en su discurso televisado, dejó claro lo que habían hecho los grupos extremistas y ultranacionalistas, o neonazis, y lo que Rusia tiene previsto hacer ante sus agresiones y violaciones de los derechos humanos en Ucrania y, particularmente, en el Donbas:

"Los nacionalistas que han tomado el poder han desatado una persecución, una verdadera campaña de terror contra quienes se oponen a sus acciones anticonstitucionales. Políticos, periodistas y activistas públicos fueron hostigados y humillados públicamente. Una ola de violencia barrió las ciudades ucranianas, incluida una serie de asesinatos impunes de alto perfil. Uno se estremece al recordar la terrible tragedia de Odessa, donde manifestantes pacíficos fueron brutalmente asesinados y quemados vivos en la Casa de los Sindicatos. Los criminales que cometieron esa atrocidad nunca han sido castigados, y nadie los está buscando. Pero sabemos sus nombres y haremos todo lo posible para castigarlos, encontrarlos y llevarlos ante la justicia".

Pero aún menos conocidas son las amenazas, la violencia y el chantaje dirigidos contra el presidente Volodymyr Zelenskyy, por parte de la OTAN, Unión Europea y Estados Unidos, presionándole para que de ninguna manera se moviera políticamente en favor de la implementación efectiva de las medidas de paz acordadas entre Rusia y Ucrania, en la ciudad de Minsk (Bielorrusia). De origen judío y ruso como por parte de madre, Zelenskyy obtuvo una aplastante victoria en las elecciones de 2019, en Ucrania. Fue considerado como una nueva esperanza para poner fin a las hostilidades de los anteriores lideres, tutelados por movimientos ultraderechistas, en contra Rusia y de esa misma manera acabar con las divisiones que enfrentan a los ucranianos entre sí. Sin embargo, rápidamente, el Cuerpo Nacional del líder ultranacionalista de derecha Andriy Biletsky movilizó una campaña titulada "No a la rendición", que incluyó a unos 10.000 manifestantes en Maidan de Kiev, contra lo que consideraban una "capitulación" de Zelenskyy al retirar las fuerzas militares en el Donbas, de acuerdo a con lo concertado en Minsk. Biletsky hizo que fuerzas paramilitares neonazis ingresaran ilegalmente a la zona de la Operación de Fuerzas Conjuntas (JFO), en Donbas, y amenazaran con violencia si el ejército regular ucraniano se retiraba. Zelenskyy describió en Facebook cómo fue a Zolote, cerca de la línea del frente, y se reunió con los lugareños: "Entendí una cosa: que todos quieren la paz. Todos están listos para la separación". Sin embargo, los aldeanos le dijeron que paramilitares ucranianos de ultraderecha nacionalista, armados, estaban ocupando parte de los pueblos y aldeas. Zelenskyy se reunió con estos grupos paramilitares neonazis, pero se negaron a escuchar las órdenes del jefe de estado electo, ni siquiera de la cadena de mando militar.

Lo más lejos que llegó su administración en el cumplimiento de su mandato electoral de buscar la paz en Ucrania fue hasta un par de meses después, cuando Sergey Sivokho, asesor del jefe del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, a quien Zelenskyy había iniciado en la Plataforma Nacional para la Reconciliación y la Unidad, trató de introducir un proyecto de ley que incluía un elemento acordado en Minsk: que Donetsk y Luhansk pudieran votar si debían mantener el idioma ruso. Incluso este detalle resultó demasiado para los neonazis. Sivokho fue agredido públicamente en la conferencia pública inicial, el 12 de marzo de 2020, sobre la reintegración de Donetsk y Luhansk. Sivokho, un hombre mayor con cabello canoso fue maldecido, rodeado, presionado contra una pared y finalmente empujado al suelo por miembros del Batallón Azov. Aparentemente, esa fue la primera y última vez que el gobierno de Kiev promovió algo ligeramente vinculado a algún indicio de cumplimiento de los Acuerdos de Minsk.

Zelenskyy recibió el mensaje entregado por aquellos que adoran al aliado ucraniano de Hitler en tiempos de guerra, Stepan Bandera, y que lucen la insignia inspirada en la esvástica del Batallón Hitleriano Azov, y propugnan la furia y violencia impulsada por la ideología de "sangre y tierra" de los "nacionalistas de extrema derecha". Andriy Biletsky y su "Cuerpo Nacional" son fieles adoradores de Stepan Bandera que fue líder de la Organización de Nacionalistas Ucranianos que en 1943, en plena segunda guerra mundial, realizó matanzas de polacos en Volinia y en el este de Galitzia, causando la muerte de hasta 100.000 civiles inocentes. A finales de la segunda guerra mundial, en 1.944, Bandera estableció su sede en Berlín y recibió ayuda financiera y material nazi, además de personal de apoyo para su Ejército Insurgente Ucraniano en contra del gobierno de la Unión Soviética. Terminada la segunda guerra mundial, Bandera se dedico al terrorismo en contra el gobierno soviético en Ucrania y en 1.959 fue finalmente capturado y eliminado por el servicio de inteligencia soviético KGB. Pero, esto no es simplemente un fenómeno político puntual de un grupito de fanáticos. En realidad, en los últimos dos años Andriy Biletsky y su "Cuerpo Nacional" han mostrado que tienen más control sobre la política de Ucrania que el gobierno electo, por lo que han secuestrado a Ucrania. En noviembre de 2008, Biletsky inició la creación de la Asamblea Nacional Social (SNA) que incluía otras cuatro organizaciones: Spadshchyna (Patrimonio), Patriota de Ucrania (2005), Revolyutsiya i Derzhava (RiD, Revolución y Estado) y Slava i Chest ( SiCh, Gloria y Honor). Los objetivos de la "Asamblea Nacional Social (SNA)", que fundó Andriy Biletsky, son "la protección de la raza blanca mediante la creación de un sistema de "nacionocracia" antidemocrático y anticapitalista" y la erradicación del "capital especulativo sionista internacional". Por lo tanto, está claro que, cuando Putin habla de Occidente mirando hacia otro lado durante el ascenso al poder de Hitler, y cuando habla del error de la Unión Soviética cuando retrasó el tratamiento a Hitler como una amenaza a la seguridad nacional en 1939-40, se refiere a que no está dispuesto a presidir a su nación durante una nueva pérdida de decenas de millones de personas, tal y como ocurrió durante la segunda guerra mundial, cuando 20 millones de rusos murieron ante el avance criminal genocida de las hordas nazis del ejército alemán bajo las órdenes del régimen racista de Adolf Hitler.

(Con datos de Executive Intelligence Review)



Esta nota ha sido leída aproximadamente 2592 veces.



Alejandro López González

Ingeniero Electricista en la Universidad del Zulia. Trabajó como investigador y como Analista de Mercados. Fue miembro de la mesa técnica de construcción del Plan Nacional de Formación (PNF) en Electricidad del Ministerio del PP Para la Educación Universitaria y representante de la Universidad Bolivariana de Trabajadores "Jesús Rivero". Actualmente se dedica a la investigación de temas socioeconómicos y geopolíticos del petróleo y las energías alternativas.

 ae.lopez.gonzalez@gmail.com      @aleslogo

Visite el perfil de Alejandro López González para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: