El presidente norteamericano, Joe Biden, quiere la guerra

La globalidad política y politizada mundial asumió que el ascenso al Poder de Joe Biden, huésped a la Casa Blanca, marcaría un profundo cambio en la direccionalidad imperial que le había impreso Donald Trump al imperialismo norteamericano. El corto tiempo transcurrido en este primer año presidencial, el ungido Biden está demostrando su cultura legislativa de radicalidad anticomunista con la cual le está poniéndole mayor énfasis a la doctrina militar-expansiva-imperial.

Lo inmediato anterior nos demuestra que la Política del imperio norteamericano es una y única en cuanto se trata de mantenerse como conductor hegemónico de la Política del Capitalismo mundial. Esa línea significa que la Casa Blanca tiene que imponerse demostrando que está dispuesta a "no ceder" ante las nuevas realidades geopolíticas que se exponen mundialmente referida a los avances potenciales de la Federación de Rusia y la República Popular China.

Ser "Imperio" tiene su significación real e histórica cual obliga a diseñar y ejercer el Poder Mundial en concordancia con esa conceptualidad político-religiosa; es decir, debe y tiene que imponer, obligatoriamente, el diseño de sus políticas de Estado bañando en todas aquellas naciones en lo que significa ejercer el "kow-tow" hacia Washington en lo que expresa la sumisión y obediencia de sus "súbditos" como ejercicio político bajo su régimen imperial.

Cabe y es obligante preguntarnos desde cuándo el imperio norteamericano se ha expresado como tal, como imperio. Desde una visión amplia nos consideramos que la primera manifestación sería aquella propuesta elevada por Washington referida a la "Política de Puertas Abiertas" ("Open Door Policy") a principios del siglo XX dirigida a aquel imperio británico en decadencia, a aquellos países europeos con aspiraciones a emular ser también "primus inter pares" teniendo como centro de disputa aquella China del Imperio manchú cual ya se encontraba bajo el control semi-colonial bajo los "Tratados y Acuerdos" firmados por Peking (Beijing) desde aquel primer tratado consecuencias de la "Primera Guerra del Opio".

Una segunda etapa de la continuación y consolidación del Poder Imperial norteamericano sería el hecho histórico que significó la "Caída del Muro de Berlín" junto con las consecuencias de la "perestroika y glasnost" por la desmembración de la URSS. Aquella realidad produjo un efecto en la economía expansiva norteamericana junto con la consolidación profunda de su presencia militar mundial sobre la base de dos experiencias dramáticas militares como fueron la "Guerra de Corea" y la "Guerra en Vietnam".

En la realidad presente el imperio norteamericano se enfrenta y se confronta con dos muy importantes variables convertidas en realidades: la primera es consecuencia de la propia "evolución sistémica" del Capitalismo globalizado en sus efectos en Rusia y China (no entraremos a su explicación por el tema tratado y su extensión para un artículo como el presente). La segunda realidad son las graves consecuencias por el retiro de las tropas norteamericanas y de la OTAN del país "mata-imperios", Afganistán, en sus dos consecuencias inmediatas: el efecto sicológico, negativo y contraproducente en lo significado de la ideología del capitalismo (superestructura); y, una vez más, la derrota militar de las tropas de los EEUU de Norteamérica como de sus "socios y aliados".

La evolución sistémica de las economías en Rusia y China con sus características propio-nacionales han impactado e impactan en sus participaciones en los mercados de las materias primas como en los propios y diferentes mercados de necesidades y consumos inclusivamente en los sectores de las industrias militares nacionales. Esas realidades objetivas y demostrables tienen sus graves consecuencias globales que podemos definir en la abstracción del vocablo: "competencia" lo que va significar, en su praxis, una confrontación radical que puede alcanzar niveles de gravedad nuclear.

En última instancia sí sustentamos nuestro argumento en la Historia se trata de poner en grave peligro de su existencia al imperio norteamericano. La Historia nos enseña que cuando un imperio entra en su "proceso natural" de decadencia se comporta y actúa en consecuencia de manera muy agresiva no solo por lo significado del vocablo "competencia" más cuando estamos inmersos en el proceso histórico del Capitalismo sino, a su vez, considerando el "real significado" del Capitalismo, de su existencia y permanencia en la Historia como del "factor ideología" que lo sustenta. Ante esa objetiva realidad, la defensa es la ofensiva militar, la confrontación a si sea radical.

Sí nos ubicamos en el "tablero de ajedrez" actual post-Afganistán, en considerando el proceso de "mutuo beneficio" sino-ruso en curso en todas las variables a considerar, percibimos, real y objetivamente, las reacciones de Washington junto a las de sus "socios y aliados" además de sus acompañamientos de "siervos de leva" (feudalismo post-moderno), Washington ha diseñado una "Política de Estado" a globalizar de necesaria defensa ante "su contradicción fundamental" como son Rusia, China y ciertos países que han expresado su independencia como son, por ejemplo, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua.

Es decir, los EEUU de Norteamérica, como imperio en decadencia, objetiva su propia realidad tanto a sus realidades interno-nacionales como internacionalmente. En el escenario internacional, como es de total conocimiento global, se viene desarrollando una "guerra sicológica" acompañada de una estrategia de expansión militar precisando en lo que el Pentágono considera las áreas de debilidad geoestratégicas para Rusia y China como propias occidentales.

Las crisis interna norteamericana solo podrá superarse sí se manipula sicológicamente a su población desarrollando un "inconsciente colectivo" trayendo al consciente los paradigmas ideológicos de aquellos tiempos del "Macartismo anticomunista" que se expresaban hacia aquella URSS y a la "China de Mao"; mientras que la crisis internacional la viene sustentando en dos realidades históricas como fueron la expansión del "imperio británico" durante el siglo XIX como la "expansión territorial" del nazi-fascismo alemán del gobierno de Adolfo Hitler.

UNIDAD, LUCHA, BATALLA, VICTORIA.



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Miguel Ángel Del Pozo


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