Hacia un proceso constituyente: versión dominicana

Inspirado en el legado del Comandante Chávez y en los procesos desatados a partir de la revolución bolivariana, nuestro colectivo en República Dominicana ha aportado este texto que merece ser conocido por los hermanos de Nuestra América, actualmente en combate por nueva independencia y por la materialización de procesos constituyentes transformadores.

∙ ¿QUÉ UN PROCESO CONSTITUYENTE?

El proceso constituyente es el conjunto de acciones y decisiones mediante el cual el pueblo participa y decide de manera directa sobre los contenidos del texto de la Constitución de la República. Es una etapa política en la que la sociedad y sus fuerzas sociales, políticas y culturales toman la decisión de definir por sí mismas, de manera soberana, el tipo de instituciones y sistemas que deberán conformar las estructuras del Estado y de la Nación.

La Constitución vigente, aprobada en el 2010, reformada en el 2015 para favorecer la reelección, fue elaborada en interés de consolidar estructuras que sirven a las decisiones e intereses de los partidos políticos y las élites sociales dominantes. De ahí que, con un lenguaje que aparenta sustentar un proyecto de "democracia representativa", en realidad se concibió para establecer una partidocracia corrupta asociada a cúpulas capitalistas y patriarcales. La definición de "un Estado social, democrático y de derecho" no es más que una falacia, porque todo el conjunto del texto se redactó para impedir que el pueblo decida sobre su propio destino, e imponiendo por el contrario, una forma de dirigir la sociedad a través de los Poderes Públicos, que en realidad excluye al sujeto pueblo, al que la propia Constitución refiere como el Soberano.

Por estas razones resulta cada vez más imperioso anular y reemplazar la Constitución del 2010, mediante un proceso que dé al pueblo la posibilidad de decidir el tipo de Constitución que quiere y necesita. Esto solo puede hacerse si las decisiones son tomadas por personas elegidas para tal función, y no por los propios legisladores que se conforman como jueces y parte en la Carta Magna. Un proceso de este tipo se denomina proceso constituyente.

Constituyente viene de constituir.

En el caso del Estado y de sus instituciones se trata de reemplazar lo establecido o lo constituido y crear una nueva institucionalidad y una verdadera democracia, sustentada en nueva constitución.

Aquí no hay democracia, porque no existe un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Aquí dominan las cúpulas o cogollos de los partidos tradicionales y el poder del dinero detentado por empresarios multimillonarios, una combinación de lo que llaman PARTIDOCRACIA y PLUTOCRACIA, esto el poder de la llamada clase política y el poder de los dueños de grandes fortunas que manejan las instituciones del Estado contra el pueblo.

La propuesta de CONSTITUYENTE es para cambiar de raíz esa realidad y debe ser vista como un proceso que solo puede lograr cambios trascendentes si se logra crear poder desde el pueblo en lucha para ejercer su soberanía.

A ese poder lo llamamos PODER CONSTITUYENTE porque debe actuar como motor de un CAMBIO RADICAL en el curso de un proceso destinado a reemplazar lo que está constituido y a crear lo nuevo.

Es justo que lo que no sirve para garantizar bienestar y poder de decisión al pueblo, debe ser cambiado por el propio pueblo.

El PODER CONSTITUYENTE, como negación del actual PODER CONSTITUIDO basado en la Constitución del 2010, solo puede surgir desde abajo, enfrentando la institucionalidad decadente y proponiendo su sustitución. Es un factor fundamental en todo el proceso constituyente.

EL PROCESO CONSTITUYENTE incluye la creación de conciencia y organización, y la realización de cuantas luchas sociales, culturales y políticas posibiliten debilitar e ilegitimar el PODER CONSTITUIDO para lograr su desplazamiento.

Incluye poner en marcha un poderoso MOVIMIENTO que haga valer la convocatoria de una ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y SOBERANA, que electa por el pueblo dentro de normas realmente democráticas y de una amplia participación, elabore una NUEVA CONSTITUCIÓN que rescate derechos, soberanía y dignidad como Pueblo y como Nación.

Hablamos de una nueva Constitución, que inspirada y superando en bondades la del 1963, siente la zapata, entre otros contenidos, para aplicar un programa de transformaciones económicas, sociales y culturales, construir una NUEVA INSTITUCIONALIDAD y establecer un NUEVO SISTEMA ELECTORAL.

Esto no puede hacerse dentro esta institucionalidad porque la partidocracia y el gran empresariado han establecido en la Constitución vigente que el Congreso Nacional o poder legislativo que esas fuerzas políticas y sociales controlan es la única instancia con derecho a cambiar la Constitución, y está claro que no lo van hacer para contrariar sus intereses y afectar su dominación.

El pueblo con su lucha debe obligar a abrir ese candado para establecer la posibilidad de cambiar la Constitución a través de una Asamblea Constituyente electa democráticamente por la ciudadanía.

∙ ¿CÓMO ESTÁ INTEGRADO Y CUÁLES INTERESES DEFIENDE EL PODER CONSTITUIDO EN NUESTRO PAÍS?

Para reemplazar el poder establecido hay que analizarlo y conocerlo, crear conciencia crítica colectiva de esa necesidad y desarrollar la capacidad de organización y lucha para sustituirlo.

El PODER CONSTITUIDO es el Estado actual y sus instituciones: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial (Ministerio Público o Fiscales y Tribunales), Poder Municipal (Alcaldías), Poder electoral, Poder Electoral (Sistema Electoral y Sistema de Partidos), Fuerzas Armadas y Policía Nacional.

Junto, y al interior de ese Estado, ejerce su dominación la gran burguesía transnacional y local con su sistema de medios de comunicación y alienación ideológica-cultural, aliada a las cúpulas eclesiales.

Entre esas instituciones y esos factores de poder existen aquellos que son renovables o reelegibles en votaciones periódicas, por ejemplo el Poder Ejecutivo (Presidente y Vicepresidente/a), la Alcaldías y también el Senado y la Cámara de Diputados, que como Asamblea Nacional Legislativa todas las Constituciones, incluida la vigente, le han asignado la función de Asamblea Revisora de la Constitución.

Otras instituciones, como el Poder Judicial, las llamadas Altas Cortes (Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo Electoral), y la Cámara de Cuentas, son seleccionadas por otros organismos colegiados del Estado como el Senado y el Consejo de la Magistratura, cuya conformación la define la Constitución vigente.

El Ministerio Público en gran medida es designado por el Presidente de la República.

El Estado cuenta con instituciones que no pasan por votaciones, cuyos mandos fundamentales no son renovables en elecciones, sino nombrados por el Presidente de la República. Tales son los casos de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, DNI Y DNCD.

Las instituciones que no están sujetas a elecciones periódicas y son factores de poder conforman una especie de PODER PERMANENTE, que varía muy poco con los cambios de gobiernos y de partidos gobernantes. Esto pasa con los cuerpos militares y policiales, iglesias, medios de comunicación, entidades de control ideológico-cultural y sobre todo con la clase capitalista o gran burguesía dominante.

La clase burguesa es la más permanente de todas y junto a las militares y a las iglesias, cuando le conviene, recurre a la sustitución más o menos violenta de una institucionalidad "democrática- representativa" por otra más represiva, autoritaria y despótica. Así ha pasado muchas veces a lo largo de nuestra historia y de la historia mundial.

Además, por encima de esos poderes locales o nacionales, opera y se impone la dominación de EE.UU y sus fuerzas aliadas.

Esa superpotencia se ha constituido en un imperio, en un SUPRA-PODER que controla Poderes Constituidos en territorios fuera de sus fronteras, a través de sus Embajadas, Asesores Militares, Estación de la CIA, USAID, delegación del FBI, DEA, FMI, Banco Mundial, BID, Bancos de Negocio CÁMARA AMERICANA DE COMERCIO, CÁMARA MINERA y Corporaciones diversas.

El Poder Constituido no tiene nada de neutral, y aunque engañosamente lo tratan de presentar como árbitro, ha sido estructurado para defender los intereses de la clase dominante-gobernante contra los intereses del pueblo y su patrimonio social.

∙ ¿QUÉ TIPO DE CONSTITUCIÓN TENEMOS Y CUALES HAN SIDO SUS FRUTOS?

La Constitución es la ley padre-madre que rige la Nación. La Ley de Leyes o Ley Sustantiva que define la institucionalidad a establecer, las normas y reglas de juego en las relaciones Estado-sociedad, sistema económico, régimen político, relaciones de propiedad y reglas en la convivencia interna y las relaciones internacionales.

La actual institucionalidad dominicana está sustentada en la Constitución del 2010 y en las leyes que se derivan de ella.

Es una Constitución hecha por el ex-presidente Leonel Fernández y sus asesores criollos y extranjeros a la medida de los intereses de la clase capitalista internacional y nacional, y de la partidocracia montadas sobre ella.

Es una Constitución que garantiza en alto grado el autoritarismo y el exceso de poder presidencial, así como el curso neoliberal y colonizador, esencialmente privatizador de la economía y la política, que han impuesto globalmente EEUU y sus corporaciones transnacionales, los tutumpotes capitalistas asociados a ese supra-poder imperialista y el sistema de partidos que le ha servido de instrumento y ha convertido la política en negocio.

La Constitución actual sustituyó la Constitución balaguerista del 1966 que sirvió de base a los gobiernos de Balaguer, del PRD y del PLD, con la excepción de los efímeros Gobiernos de Bosch y de Caamaño, ambos sustentados en la Constitución de 1963, la más avanzada de nuestra historia republicana.

La del 2010 es una Constitución más moderna que las anteriores y que disfraza mejor su contenido sustancialmente reaccionario; incorporando engañosamente nuevos conceptos y derechos de la última generación dentro de un marco conservador, patriarcal, despótico-partidista, privatizador y negador del derecho a la soberanía popular y nacional. Es la continuidad renovada y ampliada de la Constitución balaguerista de 1966.

El producto de ambas constituciones no ha podido ser peor. Los regímenes políticos establecidos y las gestiones de gobierno que se han asentado durante sus permanencias han agravado la dependencia, aumentado dramáticamente las desigualdades, empobrecido brutalmente a nuestro pueblo y a su juventud, subordinado intensamente a nuestras mujeres, institucionalizado la corruptela y aupado las mafias políticas, militares y empresariales.

Además, la Constitución del 2010 y las leyes e instituciones derivadas de ella han contribuido a pervertir más aún los procesos electorales.

A potenciar la delincuencia y la inseguridad ciudadana.

A convertir el Estado en narco-Estado, a desatar la criminalidad machista y el racismo.

A saquear los recurso naturales.

A convertir los derechos a la salud, a la educación, a la diversión y el ejercicio político en vulgares negocios.

Ahora incluso estamos frente a un gobierno servil a EEUU, asaltado por los multimillonarios de dentro y fuera del país, y acompañado de una llamada "clase política", clanes militares y policiales corrompidos, que exhiben y ejercen una perversidad y una rapacidad sin límites, degradando sus propios partidos y las instituciones que controlan.

∙ ¿CÓMO SUSTITUIR LA CONSTITUCIÓN VIGENTE POR UNA CONSTITUCIÓN REALMENTE DEMOCRÁTICA Y SOCIALMENTE AVANZADA?

Está claro - y ahora lo podemos reiterar con más fundamento-que desde una institucionalidad con esas características no puede surgir la iniciativa ni el apoyo a un proceso constituyente orientado a crear una Asamblea Constituyente Popular Soberana que elabore una nueva Constitución.

Al contrario, el Congreso Nacional o Asamblea Nacional Legislativa siempre ha rechazado esa posibilidad, dado que desde 1844 hasta la fecha las Constituciones le han asignado exclusivamente a ese organismo la función de revisarla y reformarla a su antojo, siempre en función de los intereses que representan sus integrantes.

Así quedó establecido también en la Constitución del 2010, imponiendo nuevamente un sistema constitucional cerrado, anti-democrático, en el que se anula la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyente por elección popular, independiente del poder legislativo; atribuyéndole por el contrario al Congreso tanto las funciones legislativas como la de reformar la Constitución.

La cuestión se agrava, cuando además -como ha pasado en las últimas décadas- el Congreso Nacional se convierte en un mecanismo controlado por una partidocracia corrupta y conservadora, en la que predominan "riferos", personas sobornables, políticos clientelistas, narcotraficantes, empresarios sin escrúpulos y negociantes de la política, que pervierten gran parte de lo que tocan y se siente protegidos por un sistema constitucional y un conjunto de leyes que garantiza la continuidad de esa degradación impune.

Es a ese Congreso Nacional, convocado por ley especial como Asamblea Revisora, que el Presidente Abinader pretende someterle determinadas reformas constitucionales. Y eso debe ser rechazado por nuestro pueblo.

La situación actual exige crear progresivamente desde el pueblo y sus luchas un PODER CONSTITUYENTE que posibilite en lo inmediato derrotar esa pretensión, superar ese tranque y abrirle camino a las siguientes fases del PROCESO CONSTITUYENTE.

La premisa fundamental de esa trascendente creación es lograr que el pueblo comprenda esa necesidad, tome conciencia colectiva de ella y se apodere de la idea de que él es el SOBERANO, de que debe y puede decidir el éxito de esa nueva y promisoria ruta.

Que debe y puede unirse, organizarse, y movilizarse en todo el territorio nacional para protagonizar el PROCESO CONSTITUYENTE y el cambio imprescindible que ponga fin a la larga era de las Constituciones conservadoras, oligárquicas, anti-democráticas, negadoras de derechos, autodeterminación popular y de la dignidad del pueblo y la Nación.

Que tiene derecho a elaborar la Constitución que merece y a elegir a quienes deben participar en Asamblea Constituyente instalada al margen de ese Congreso usurpador de las funciones constituyente, controlado por la partidocracia corrupta.

El sistema tradicional de partidos, cuyos principales dirigentes son responsables, junto con otros sectores del poder actual, de la degradación de la política y las penurias padecidas por nuestro pueblo, está descalificado para facilitar el proceso constituyente.

El sistema electoral y el régimen de partidos han sido estructurados para impedir el desarrollo de una democracia participativa, convertir la política en negocio, los electores en clientes y los comicios en votaciones manipulables por el poder del dinero.

Ese sistema sirve para atajar las rebeldías populares y crear la ilusión de que es posible cambiar el estado de cosas aceptando las reglas de juego del sistema y solo cambiando personas que defienden intereses similares. Al pueblo lo convocan a votar, no a elegir ni a ejercer poder. Los candidatos/as en la mayoría de los casos los/as escogen los partidos y las decisiones la toman sus cúpulas y quienes más dinero poseen

Es preciso ampliar y diversificar los actores políticos y sociales, privilegiando los movimientos sociales y políticos en lucha, cuyas demandas y derechos les son negadas por los grupos de poder y las instituciones que las controlan.

Hay que potenciar el protagonismo de las fuerzas históricamente excluidas y discriminadas, e incorporar a ese quehacer constituyente un gran arcoíris político, social y cultural.

Es absolutamente necesario proponernos modificar la correlación de fuerzas en favor de grandes transformaciones estructurales que posibiliten romper el círculo vicioso de los cambios de gobiernos que no cambian un sistema y una institucionalidad que solo sirve para negar derechos, explotar, excluir socialmente y prolongar una dominación perversa.

Para esos fines hay que denunciar e impugnar el Poder Constituido y su Constitución del 2010, y abrirle cancha a la propuesta constituyente alternativa.

Hay que crear Poder Constituyente desde las entrañas del pueblo movilizado, apoderando progresivamente de ese propósito a gran parte de nuestra sociedad, a sus componentes más sensibles y a sus movimientos y torrentes más combativos.

Esa propuesta política debe llegar a todos/as los potenciales protagonistas del proceso constituyente, procurando en cada caso y situación, vincularla a sus luchas y demandas, a los reclamos de los/as trabajadores, comunidades, de los movimientos juveniles, estudiantiles, profesionales, políticos, culturales, antirracistas, ambientalistas, feministas, campesinos, LTGBI, anticorrupción y anti impunidad.

Solo así, tomando a la vez las calles, plazas, barrios, campos, redes sociales y medios alternativos con estas ideas, puede colocarse en la Agenda Nacional este tema trascendente y avanzar hacia la creación del Poder Popular Constituyente que necesitamos para cambiar paso a paso la correlación de fuerzas en dirección a transformar nuestro país.

∙ ¿CUÁL ES LA MISIÓN DEL PODER CONSTITUYENTE?

El Poder Constituyente tiene la misión de desplazar el Poder Constituido, forzándolo primero a colapsar a base de movilizaciones multitudinarias y de la suma de luchas e iniciativas contestatarias; o, en su defecto, si las fuerzas no alcanzan para llegar hasta ahí (qué es lo óptimo), debilitándose al máximo y obligándolo a aceptar la convocatoria de la ASAMBLEA CONSTITUYENTE, como pasó recientemente en Chile.

Tiene la misión de sustentar la instalación, no de cualquier Constituyente, sino de una Asamblea Constituyente Popular y Soberana, electa por el pueblo con normas democráticas; que garanticen un profundo y enriquecedor debate sobre los contenido de una NUEVA CONSTITUCIÓN y la más amplia participación de las fuerzas del trabajo y la cultura en ese proceso.

∙ ¿QUÉ ES Y CUALES SON LAS FUNCIONES DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y SOBERANA?

La ASAMBLEA POPULAR Y SOBERANA, es por tanto una creación del PODER CONSTITUYENTE.

Ella debe ser convocada y electa luego arrancarle el poder autoritariamente otorgado al Congreso Nacional o Asamblea Nacional Legislativa para revisar o reformar la Constitución,

Ella debe asumir la tarea de reemplazar la Constitución del 2010-2015 por una nueva.

Esa Asamblea sería una nueva institución creada exclusivamente para el tema de la elaboración completa del texto constitucional en todo lo relacionado con las bases programáticas, los principios y el orden jurídico-político en que se sustenta el Estado y sus instituciones, la formación económico-social, las relaciones de propiedad, el sistema político y la sociedad que aspiramos a construir en un determinado periodo histórico.

Incluye, además, un nuevo relacionamiento con los pueblos y naciones del mundo basado en la superación del coloniaje, la autodeterminación, la colaboración y el respeto mutuo.

La ASAMBLEA CONSTITUYENTE sería un importante paso de avance hacia en el desenlace del PROCESO CONSTITUYENTE, llamado a abrir las compuertas hacia cambios estructurales más profundos, complejos y radicales, que incluyen el desmontaje completo del viejo Estado y la transformación y recreación de las instituciones del poder permanente, las estructuras económico-sociales impuestas y la cultura dominante.

Sería una gran oportunidad para rescatar la autodeterminación como pueblo, soberanía nacional e iniciar rutas hacia la reducción de las desigualdades sociales, la conquista de una vida digna y el establecimiento de principios ético-morales sólidos en la Carta Sustantiva.

La profundidad y los avances en los contenidos de la NUEVA CONSTITUCIÓN y del propio proceso de transformación posterior a los resultados de la Asamblea Constituyente dependen de la correlación de fuerzas en su seno, de los avances alcanzados en la conciencia colectiva y de la beligerancia de los movimientos político-sociales y el pueblo movilizado, constituidos en poderes locales y nacionales.

Se trata de una transición compleja del viejo régimen al inicio de una nueva etapa en la vida nacional, que implica definir una NUEVA INSTITUCIONALIDAD, a ser constituida a través de NUEVAS ELECCIONES basadas en un NUEVO SISTEMA ELECTORAL, no monopolizado por el viejo y desacreditado sistema de partidos.

Este sería un CAMBIO REAL hacia una verdadera DEMOCRACIA.



 



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Narciso Isa Conde


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