¡Tremenda trasnochá se echó Lula! Manda lavarse el paltó a Bolsonaro, mientras se deslinda de Maduro

Yo estaba muy tranquilo hasta ahorita, las 2 y 14 minutos de la tarde sin pensar nada que no fuese cómo pagar mi servicio telefónico, lo que vengo intentando desde hace 4 días, pero la lentitud de internet que, con nosotros juega como la candelita, va y viene y cuando viene lo hace como en cámara lenta. Y, lo que es más, cuando entra con velocidad, como a quien le da de repente un tembleque, entonces es el Banco de Venezuela que no entra o en última instancia, no puede "hacer conexión con el servidor", porque de nuevo entró, no sé si la plataforma del banco o internet, en cámara lenta, como cuando a uno se le bajan las defensas o se descompensa por completo.

Y lo de "estaba muy tranquilo" es un decir, una manera de hablar enredada muy propia de lo venezolano que es uno, porque en realidad llevo varios días con una enorme calentura encima, por ese deseo irrefrenable de uno que le viene desde carajito de estar informado y lo de escribir que, sin duda se me pegó de mi maravilloso viejo y las páginas en las cuales suelo informarme no abren o lo hacen solo de vez en cuando y cuando uno se faja a leer y tomar notas la conexión se cae. La pandemia y la falta de medios para movilizarse que, le impiden a uno pueda volver a las reuniones de antes con amigos inconformes, como quien acude al muro de los lamentos; pero que más que eso, son espacios donde se exponen las distintas opiniones y diagnósticos sobre la Venezuela de hoy, mayormente de trasnochados y tipos que nada saben del negocio de la política ni hacer cálculos o pensar sólo en maniobras para alcanzar un peldaño, aunque tengan que joder a unos cuántos.

Pero lo de estar tranquilo, en verdad, tiene fundamento, porque uno entonces aprovecha por hacer trabajos que antes dejó pendientes, como que terminé de corregir otra novela y he avanzado en la que ahora escribo y de esa manera se empareja la carga; uno se compensa y, la calentura, no es que se acabe, sino que se equilibra, decanta para mejor decirlo y se sienta por allí, tranquilita y a uno observa, esperando el más mínimo detalle para volver y amargarnos el rato. Claro, no es que sea de ella la culpa, pese sea la que jode, sino que la mandan.

Y estando entre el banco, pagar el teléfono, entrar en internet también para informarme, de aquí y allá, en un entra y sale esperando que algo se abra, en un país donde todo se cierra o seca, como el agua, el gas, la electricidad, en lo que va de día ya ha habido en mi sector dos apagones y habiendo almorzado, como ayer, de nuevo sardinas, menos mal que me gustan, intento meterme en Aporrea, por Proxysite, porque es la única forma que tengo de acceder a ella, me hallo con unas declaraciones de Lula que me dieron la sensación y para mejor decirlo, como con propiedad, que se trasnochó y anda trasnochado, mucho más que antes, según las cuales "Que Maduro sea lo que quiera, pero quien tiene que ponerlo o sacarlo es el pueblo de Venezuela".

https://us13.proxysite.com/process.php?d=7UTaDtNtSr73I9feTVm67J4vL7NwvWD4OF5oJRMiJMhwIUVMnaJqcup9&b=1

Y dijo Lula, sin recato y cuidado de las formas y eso que llaman las "posibles alianzas", pues es como un lanzar todas las jarras de vidrio contra el suelo, sin importar mañana hagan falta, "Cada país cuida de su país. Que Maduro sea lo que quiera, pero quien tiene que ponerlo o sacarlo es el pueblo de Venezuela y no Bolsonaro, que es peor que Maduro".

La expresión "Bolsonaro es peor que Maduro" y lo de "sacarlo", refiriéndose a Maduro, revela cosas por demás. Yo diría que fue "estudiadamente" indelicado. Aunque haya dicho que eso le corresponde a los venezolanos, pero se sabe que eso es como un nombrar la soga en casa del ahorcado.

Si bien es cierto, en eso no hay nada novedoso, algo parecido antes ha dicho el líder del PPT brasileño, pero decirlo en este momento, cuando se está en un proceso de diálogo y el presidente venezolano "hace de tripas corazón" por subsistir y falta le hace que, en el mundo exterior, especialmente en América Latina alguien "le tire algo", aunque un piropo, es como por demás hiriente y descalificador.

Pero lo que es peor, según la nota en la nos apoyamos y cuyo enlace hemos colocado arriba, si bien es verdad se mostró firme en la defensa de la soberanía de los pueblos y los derechos de estos a resolver sus problemas, "aseguró que no apoya el actual Ejecutivo venezolano."

Y por supuesto se mostró absolutamente contrario, como para distanciarse más de Bolsonaro, a la idea que Estado Unidos intervenga militarmente en nuestros asuntos. Pero agregó, como para que haya dudas, "Yo no defiendo el régimen de Venezuela. Yo no defiendo qué hace Maduro o qué deja de hacer. Lo que pienso es que el problema de Venezuela es un problema de los venezolanos, no es un problema de los norteamericanos".

La posición de Lula, en poco es distante a la que parece prevalecer entre los gobernantes y destacados dirigentes progresistas de América Latina, desde México hasta la Patagonia.

Los gobernantes de países como el antes nombrado, el de los aztecas, Argentina, Bolivia, Perú y los dirigentes progresistas más importantes de la misma área, como, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay, por sólo nombrar estos, se mantienen discretamente distanciados del presidente de Venezuela y su gobierno. Sólo los gobiernos y gobernantes de Nicaragua y Cuba mantienen una actitud cercana y hasta de identificación con Maduro y su gobierno.

Pero es muy significativo que, aparte de Pepe Mujica, quien en el pasado reciente llegó hasta llamar a Maduro "cabra loca", ninguno se había atrevido a ser tan enfático como lo acaba de hacer el líder brasileño.

Expresiones como esa de "Bolsonaro es peor que Maduro" y "yo no defiendo lo que hace o deja de hacer Maduro", marcan una enorme distancia.

Y eso, tiene mucho valor, al considerar el peso, influencia y prestigio de quien eso dijo.

Es significativo y digno de tomar en cuenta que, ninguno de los líderes y gobernantes del universo progresista de América Latina, incluyendo al recientemente electo presidente de Perú, Pedro Castillo, quien también ha sido enfático en distanciarse de Maduro, ninguno lo ha hecho con la vehemencia puesta por Lula; como también vale la pena observar, como esos mismos personajes, se mantienen discretos a la hora de juzgar a Cuba y Nicaragua, gobiernos a los que pasan por alto o tienden, según sea el caso, un manto de clemencia.

¿Por qué ese sentimiento tan extendido en el liderazgo del progresismo y hasta izquierdismo latinoamericano con respecto a Maduro?

Esta interrogante me ha estado desafiando por tiempo. No se puede explicar en el simplismo que quienes hacen aquellas declaraciones o asumen posiciones un tanto inamistosas o demostrativas de poco afecto y hasta solidaridad con el gobierno venezolano, salvo lo relativo al no injerencismo, la soberanía, obedecen a órdenes del imperialismo. Y no es posible hacerlo, porque esto último denunciaría lo impropio de la acusación.

Debe haber otras razones, las que los progresistas, revolucionarios, en primer término, dentro del gobierno o alrededor suyo y los del universo externo, empezando por los trasnochados, deben esclarecer. ¿Qué hay en esa expresión de Lula, según la cual "no defiendo lo que Maduro hace o deja de hacer"?

¿Qué hace, qué deja de hacer?

De todo lo anterior, uno se pregunta, ¿quiénes son esos personajes del universo latinoamericano o "de los pueblos", qué suelen reunirse en Caracas en Congresos para expresar sus apoyos? ¿Realmente que apoyan? Estoy seguro que quienes respaldan a Lula y los gobiernos y movimientos progresistas de América Latina toda, también son solidarios en las luchas contra el imperialismo, sin importar su procedencia y hasta el modelo capitalista, la injerencia en nuestros asuntos. No son pro imperialistas ni lacayos de USA.

¿Pero entre quienes a esos congresos vienen a Caracas con cierta frecuencia, no hay quién se haga portavoz, acerca de lo que allá, de donde ellos vienen, se piensa del gobierno de Maduro del cual, muchos de sus líderes, se distancian?

De lo que parece obvio, salvando muchas cosas que se utilizarían para justificar lo que ahora sucede, Maduro quizás, según el discurso de sus seguidores, pudo haber heredado el liderazgo de Chávez dentro del Psuv, pero no dentro del más amplio universo antimperialista, progresista de Venezuela y particularmente en América Latina. Parece más bien lo contrario, como que, en esos espacios, goza de muy poca simpatía. ¿No hace falta saber por qué? La inteligencia no se conforma con echarle la culpa al imperialismo.

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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