Golpe con silenciador

  • Sólo una fuerza social activa, regional, puede impedir que la ultra derecha con el apoyo imperial de cuenta uno a uno de los gobiernos progresistas.

Frente a la mirada indiferente de los organismos internacionales y regionales, el silencio cómplice de las Ongas (ONGs), supuestamente defensoras de la democracia y los Derechos Humanos y la inactividad de las fuerzas progresistas en el continente, se gesta un golpe silencioso en Perú, con la activa participación de los Estados Unidos y de la mediática interna y externa que lo estimula, aúpa y avala.

La Ultra Derecha Peruana, representada en fuerzas que viven de la corrupción y lo demuestra el caso de que los últimos seis presidentes derechistas de ese país han sido denunciado o enjuiciados por corrupción, incluso en los Estados Unidos, hoy, están representados por un liderazgo, cuyo máxima figura ( Keiko, "Huevo de Serpiente"), que ya ha sido detenida por corrupción y mantiene otro juicio pendiente cuya pena está alrededor de los 30 años de cárcel. Esa ultra derecha, pugna por invalidar los resultados electorales que les son adversos, no obstante que ya han sido avalados por decenas de países en el mundo, para impedir que asuma el gobierno el dirigente de izquierda Pedro Castillo Terrones.

Esto se veía venir, lamentablemente pareciera que las fuerzas progresistas no aprenden del pasado. Cuando la derecha fujimorista visualizó su futura derrota, comenzaron las maniobras con la publicación de documentos donde supuestos militares, impedirían el triunfo de Pedro Castillo, por comunista. Frente a esta amenaza no hubo un pronunciamiento oportuno del progresismo en la región, que sólo medra, esperando la evolución del drama.

Todavía, previo a la realización del acto electoral, los laboratorios de guerra sucia, las redes sociales controladas por la ultra derecha y los periódicos internos del Perú, controlados por esas mismas fuerzas, desataron un bestial campaña de desinformación y estigmatización (Terruqueo o demonización), contra este candidato que encarna la dignidad de un pueblo, que no desea ser conducido nuevamente por corruptos.

Castro Comunista, Chavista, eran quizás, las expresiones más utilizadas, de todo el arsenal de epítetos, contra Pedro Castillo. Incluso, incitando el odio. El ex candidato presidencial, Rafael López Aliaga, durante el desarrollo de un mitin, en apoyo a Keiko " Huevo de Serpiente", que en ese momento ya estaba detenida por corrupción y desde la cárcel fue proclamada como candidata presidencial, pidió la pena de muerte contra Pedro Castillo y otros líderes de su partido, por comunistas. El propio troglodita, que en sus alucinaciones, cuenta con la aquiescencia imperial.

Ahora, triunfador, Pedro Castillo, enfrenta las maniobras de la ultra derecha corrupta encabezada por Keiko, que utiliza cualquier recurso, incluyendo la conspiración con militares pro yanquis, para intentar anular la clara victoria de la izquierda: impugnan actas, utilizan el chantajes, amenazan la Junta Electoral, se buscan el apoyo del títere Almagro desde la OEA , continúan utilizando el fantasma del Comunismo para asustar y chantajear y continuaran inventando estratagemas para impedir la validación del proceso electoral.

Mientras esto sucede y la derecha se agrupa para logar sus propósitos golpistas, con el apoyo de las redes internacionales y personajillos asalariados como Vargas Llosa y otros, desatando una campaña mediática internacional para confundir y justificar la violencia y el golpe; el progresismo de la región, parece mirar los toros desde la barrera, los partidos de izquierda no mueven a su militancia a las embajadas a denunciar este golpe silencioso, no hacen un esfuerzo a nivel diplomático internacional para denunciar este atropello contra la democracia y el pueblo peruano. Parecen resignarse y esperar, sin advertir, lo expresado en un poema de Bertolt Brecht:

"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guarde silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar."



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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