Los trabajadores, el coronavirus y el nuevo orden mundial

La actual pandemia de COVID-19 y su manejo perverso por las élites, ha dejado efectos devastadores para buena parte de la humanidad, en especial para el grueso de los trabajadores en todos los rincones del orbe: centenares de millones de pérdidas de puestos laborales, reducción drástica de ciertos beneficios, recortes a más no poder, y en general el deterioro notable de la calidad de vida, hasta el punto de arrastrar a muchos a la miseria. Como pocas veces en la historia, la catástrofe sanitaria de turno ha dejado una notable estela de destrucción económica, pobreza, exclusión, desesperanza y desconfianza en el porvenir. La semiparalización económica y la ejecución de diversas medidas gubernamentales y empresariales en el marco de la pandemia, han beneficiado al gran capital global-corporativo y perjudicado a las medianas y pequeñas empresas, y a los trabajadores dependientes en el sector público y en el privado.

"Alrededor de 150 millones de personas en países en desarrollo podrían volver a la pobreza extrema en 2021 como consecuencia de la devastación económica provocada por la pandemia del coronavirus, según fueron informados este jueves (29.01.2021) los delegados del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) de Davos, que este año tiene lugar de forma virtual (…)

El informe advierte de que ‘las pérdidas de empleo, una creciente brecha digital, la disrupción de las interacciones sociales y los giros abruptos en los mercados podrían llevar a consecuencias graves y oportunidades perdidas para una gran parte de la población mundial’ (…)

Según los datos de la OIT hechos públicos esta semana de cara a la cumbre de Davos, durante la pandemia se ha perdido el equivalente a 255 millones empleos a tiempo completo en todo el mundo. La cifra es cuatro veces mayor que la de la crisis financiera de 2008-2009 y representa el 8,8% de las horas de trabajo globales".

https://www.dw.com/es/davos-la-pandemia-de-covid-19-exacerba-la-disrupci%C3%B3n-del-empleo/a-56389726

Como era de esperarse, las élites planetarias han intentado proteger sus intereses ante la crisis sanitaria por el coronavirus, a costa evidentemente del bienestar de centenares de millones de empleados, que han perdido sus trabajos o han sido afectados por la limitación creciente de sus relativamente amplios beneficios salariales-laborales, y en consecuencia han visto como empeoran sus condiciones de vida. Por desgracia el panorama no es para nada alentador de cara a los próximos años y décadas de no haber una reacción popular desde abajo que tenga la última palabra, considerando la posible consolidación del nuevo orden mundial basado en la corporocracia neoliberal-totalitaria, más excluyente y empobrecedor por razones como las siguientes:

a.- El alto capital intentará prevalecer como nunca en la historia del capitalismo, y obviamente la mejora del panorama salarial-laboral y el aumento de la masa trabajadora no están en la agenda para este neoliberalismo mundial en vías de consolidación. El nuevo orden en ciernes tratará de crear condiciones cada vez más favorables para los intereses de las élites comercial, industrial y financiera; para ello se llevarían a cabo medidas para terminar de desmantelar los marcos jurídicos laborales, por ejemplo. Una especie de reseteo económico se trata de realizar, e inevitablemente podría conducir a una mayor concentración de los medios de producción y de dinero en pocas manos, y a que la pobreza y la miseria en el mundo alcancen sus niveles más elevados en la historia del planeta. El pago de salarios cada vez más bajos y la flexibilización laboral serían muy comunes. El nuevo orden sería totalitario, entre otras cosas, porque nada estaría por encima del beneficio económico de la minoría, menos aún las necesidades de los trabajadores.

b.- En el nuevo orden lo supranacional se impondría totalmente a las diversas y complejas realidades nacionales, regionales y locales, y por tanto asuntos como los derechos laborales ya no serían atendidos por las jurisdicciones que hasta ahora se han encargado de ello, aún cuando se trate de una demanda municipal. Ciertamente pudiera seguir existiendo la institucionalidad correspondiente a diferentes entidades político-territoriales, pero de hecho carecería de una función concreta como tal, considerando que tales entidades ya no tendrían la menor importancia respecto al orden orbital. Sin duda alguna la corporocracia o Gobierno de las corporaciones pretende consolidar una realidad global variopinta, para lo que es necesario destruir o al menos reducir al mínimo la operatividad social, económica, jurídica, política y administrativa en los ámbitos nacional, regional y local. Sería el triunfo definitivo de la mal llamada Globalización, en la que los trabajadores dependientes estarían más desatendidos y desprotegidos que nunca, sin marcos legales que les puedan ayudar, como no sean los de organismos o instituciones mundiales sin ningún interés real en defender los derechos salariales-laborales.

c.- La pandemia por el coronavirus y la adopción de medidas extremas como el confinamiento y el distanciamiento social, han acelerado la formación de una sociedad digital-cibernética, punto culminante de la IV Revolución Industrial, que va de la mano con el orden mundial corporocrático, y que sin duda alguna pretende consolidarse tras la emergencia sanitaria. Sociedad digital o virtual que desde el punto de vista de los trabajadores solo sería positiva para aquellos emprendedores cualificados, capaces de salir adelante mediante labores on-line con empresas convencionales o tecnológicas-informáticas. Mientras que para los empleados se trataría de una realidad excluyente, desigual e injusta en sí misma, considerando por un lado que la necesidad de mano de obra sería cada vez menor, pues las computadoras y robots, entre otros dispositivos y aparatos electrónicos-cibernéticos desplazarían de forma progresiva a millones y millones de humanos y harían inviable la contratación de nuevos trabajadores, incluso cualificados. Además las máquinas tienen la ventaja de que no protestan ni se rebelan por sus derechos salariales-laborales al no tener conciencia propia:

"En la nueva era de la automatización, las computadoras y los robots realizan las tareas rutinarias con mayor eficacia y menor costo que los seres humanos; pero además pueden evaluar esquemas tácticos, conducir automotores y hasta sentir. De esta manera, contribuyen a aumentar la productividad y otros beneficios, tanto en los negocios individuales como a nivel de las grandes empresas (…)

La investigadora Dalia Marin, catedrática de la Universidad de Munich, sostiene en un paper (2014) que tecnología y cualificación no son procesos complementarios sino sustitutivos, de manera que las máquinas reemplazarán también a los trabajadores cualificados y no solo a los que realizan tareas rutinarias (Alvarez, 17 de setiembre de 2018).

Un estudio de la organización McKinsey Global Institute (MGI) en el que participaron expertos del Departamento de Economía de Oxford y del Banco Mundial pronosticó que, debido a la automatización, entre 400 y 800 millones de personas perderán sus puestos de trabajo en el 2030 (Alvarez, 17 de setiembre de 2018, s/p)" http://www.scielo.org.bo/pdf/racc/n26/n26_a10.pdf

Por otra parte la famosa sociedad digital-cibernética que podría consolidarse en la era post-covid, sería una realidad indiferente en su totalidad respecto a los derechos salariales-laborales, como no podría ser de otra forma con el advenimiento de la corporocracia neoliberal. En este sentido cabe preguntarse, ¿cómo se determinaría el pago de la mano de obra cualificada?, ¿a quienes reclamarían los trabajadores cuando, por ejemplo, se hagan recortes en los sueldos o se despida sin justificación?, ¿qué institucionalidad real garantizaría el cumplimiento de los contratos, teniendo en cuenta la inoperatividad progresiva a escala nacional, regional y local?, ¿una especie de jurisdicción laboral digital, de carácter mundial, al menos atendería por simple formalismo las inquietudes y quejas de los empleados?



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Rubén Alexis Hernández

Licenciado en Historia, Magíster en Historia de Venezuela. Antiimperialista, izquierdista y ateo

 ruhergeohist@yahoo.com

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