Crítica ácida

¿Cargo de consciencia o disimulocracia?

"Hoy, nosotros, los millonarios y multimillonarios pedimos a nuestros gobiernos que aumenten los impuestos a personas como nosotros. Que sea inmediatamente, sustancialmente, permanentemente", extracto de una carta abierta firmada por 80 personas ricas, entre quienes figuran la heredera de Walt Disney, Abigail Disney, el guionista británico Richard Curtis, y el empresario danés Djaffar Shalchi.

"Millonarios por la humanidad", es el nombre de la asociación a la que se unen estas ochenta personas, en confesión producto posiblemente del llamado a la consciencia de la humanidad, que nos trae la pavorosa pandemia Covid 19 que no respeta diferencias entre los pobladores de todo el globo terráqueo.

"Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en el frente de esta batalla global", agrega el escrito de los millonarios firmantes, subrayando que "ese dinero se necesita ahora desesperadamente y seguirá necesitándose en los años siguientes, mientras el mundo se recupera de esta crisis", inmensa e intensa confesión de la barbarie que para la población ha representado el capitalismo desbocado y desobediente a las leyes de la convivencia.

Si a la postre es cierta la información acerca de los "Millonarios por la Humanidad", más que interesante es sumamente importante la pregunta del filósofo revolucionario y analista zuliano Migue Angel Pérez Pirela ¿Qué pasa en Perú, Ecuador, Chile, Brasil o Colombia en este momento ante la Covid 19?, respondida por el mismo al comparar lo que sucede, gente muriendo en las calles y pudriéndose en sus casas en países con gobiernos que no han sabido prever la logística para los cadáveres, y la medicina privada perjudica la atención en los copados hospitales públicos.

Al mismo tiempo leo de Laura Clisánchez en una página tremendamente opositora al gobierno y la revolución bolivariana antiimperialista venezolana, afirmando que el ministro de la salud Carlos Alvarado, habría admitido que los hospitales en el Estado Bolívar superaron su capacidad, y que la emergencia de hospitales en Ciudad Bolívar tiene la orden de no recibir a pacientes con otras patologías. No fue eso lo que le oí decir al funcionario, y por eso el propósito de esta opinión.

La articulista afirma que, "las clínicas privadas son la única opción viable para un reducido número de venezolanos", y allí como diría el historiador del humor social cinematográfico Mario Moreno, "ahí está el detalle", porque a la opinadora Clisánchez se le chispoteó que, "el servicio privado solo lo pueden pagar unos pocos" cita textual. En honor a la verdad la pregunta se la haría directamente al Ministro Alvarado, porque viniendo de "La Patilla" me parece "gato encerrado". Lo deseable es que el gobierno responda, aprovechando que todos los días oímos informar con responsabilidad oficial, los partes de la pandemia en el ámbito nacional.

En definitiva, en esta guerra asimétrica feroz contra Venezuela y su proceso político ejemplar en muchísimos aspectos socialistas, lo relevante es la atención, sin dormirse para que no nos pase como donde han tenido brotes del coronavirus, en gobiernos que por mejorar la economía, se les va la mano levantando la cuarentena y concediendo permisos de reuniones y comercios, como consecuencia han aparecido rebrotes luctuosos mucho mayores que las cifras aplanadas que mantiene Venezuela.

Me apego a la información oficial mundial de la OMS y la "John Hopskin University". Sin temor a cargo de consciencia alguno, resguardada mi compromiso comunicacional, ni se me acuse de practicar disimulocracia informativa, aplaudo el valor de la unión cívico militar en la patria del grande hombre del antiimperialismo en el mundo, Simón Bolivar, y su pensamiento vigente nos guía en el respeto por la democracia, la libertad plena, soberana, y la independencia sin temor al neo imperialismo asesino y manipulador.

Los sin conciencia patria acaban de pararse firmes por órdenes de un tal Feller, militar jefe del comando sur con asiento en Panamá, que presentó a Trump como "los dos mejores generales de Brasil y Colombia, que pagados por sus países trabajan para mí, países leales desde la guerra de Corea y la 2da. conflagración mundial", afirmó el oficial gringo. Se trata de supremacistas queriendo atemorizar a Venezuela con soldados lacayos de Washington.

La respuesta de orgullo patrio la dio el Embajador venezolano en la ONU, Samuel Moncada quien comentó, "Trump y sus secuaces ven a generales colombianos y brasileños como empleados que le deben obediencia. Es el colonialismo humillante que quieren imponer a Venezuela, nuestra lucha es por la dignidad e independencia nacional. Los soldados de Venezuela no son empleados de Trump".



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Luis Sánchez Ibarra


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