Falsas noticias como armas de Washington

Nadie piense que valerse de falsedades como pivote para la proyección
y ejecución de la política exterior estadounidense es una innovación
o un aporte novedoso de Donald Trump. Ésta ha sido una tradición en la
política exterior de Washington desde la voladura del acorazado
español Maine en 1898, en La Habana, que sirvió para que Estados
Unidos declarara la guerra a la monarquía hispana y cuya secuela fue
el surgimiento del imperialismo norteamericano.

En 1997, fue muy exitosa en Estados Unidos la exhibición de Menear el
perro (Wag the dog), versión libre cinematográfica de la novela "Heroe
Americano" de Larry Beinhart, protagonizada en cine por Dustin Hoffman
y Robert De Niro con la dirección de Barry Levinson.

La película trata sobre un experto en manipulaciones (spin doctor, en
la jerga de relaciones públicas estadounidense) y un productor de cine
que fabrican una guerra para distraer la atención de los votantes de
un escándalo sexual que obstaculizaría la reelección del Presidente de
Estados Unidos. La cinta se estrenó un mes antes de declararse el
escándalo con Mónica Lewinsky y el bombardeo subsecuente de la fábrica
de productos farmacéuticos Al-Shifa, en Sudan, decretado por la
administración Clinton que generó numerosas comparaciones de la
realidad con el film.

En la cinta, el Presidente es sorprendido enamorando a una joven menor
de edad en la Oficina Oval, dos meses antes de las elecciones. El spin
doctor decide llamar la atención del público con una guerra ficticia
contra Albania a fin de atraer su atención de los medios a este
conflicto desviándolo de la Casa Blanca.

El engaño surte efecto inicialmente moviendo las estadísticas
electorales a favor del Presidente. Pero luego esto choca con los
intereses de la CIA que favorece al candidato opositor y todo ello se
complica en una sucesión de suciedades y perversiones típicas de la
política estadounidense.

Las noticias falsas (fake news, en inglés) se han convertido en armas
de "cuarta generación" que, insertadas en los escenarios de las nuevas
tecnologías de información, las superan ampliamente en alcance y
vigencia, dado que el escenario en que se vierten supera
exponencialmente el nivel de difusión del contenido a través de los
soportes informáticos de las redes sociales, donde lo falso se torna
verdadero.

Ejemplo de recientes noticias falsas usadas como armas de guerra ha
sido el caso de los ataques acústicos contra funcionarios de la
embajada en Cuba de Estados Unidos.

Esta falsa noticia fue desmentida de múltiples formas, incluso por una
investigación realizada en la Universidad de Michigan por el
investigador Kevin Fu, quien determinó que los supuestos ataques "se
habrían producido por una interferencia entre dos fuentes de
ultrasonido muy cercanas a los afectados: una, un dispositivo de
escucha y espionaje; la otra, un bloqueador ultrasónico de dicho
aparato". Vale decir que fueron las propias actividades de espionaje
que los estadounidenses desarrollaban dentro su Embajada las que
provocaron los ataques acústicos que afectaron a sus propios
funcionarios diplomáticos.

Un gran número de verificaciones anteriores habían confirmado la
falacia, pero el objetivo de esa falsa noticia no era rectificar algo,
sino provocar tensión y ruptura en los vínculos entre Washington y La
Habana en función de objetivos políticos del régimen de Trump.
Otro caso reciente fue el del envenenamiento en Inglaterra del doble
agente ruso Serguei Skripal y su hija Yulia, por lo que se acusó
automáticamente al gobierno ruso, supuesto único productor de una
sustancia química conocida como Novichok que – según se pudo conocer-
no se produce solamente por laboratorios rusos, sino que puede
producirse en varios laboratorios británicos, lo que dejó claro que la
alevosa acusación buscaba desprestigiar al Kremlin.

Peor aún ha sido el caso del supuesto ataque químico que Siria habría
llevado a cabo en la ciudad de Duma, recientemente liberada por el
Ejército Árabe Sirio de la ocupación por fuerzas terroristas que
tienen apoyo de Estados Unidos. Un equipo de periodistas del canal
estadounidense One America News Network (OAN) -que es de orientación y
audiencia netamente conservadora y apoya a Donald Trump- visitó Duma y
declaró públicamente que no había encontrado evidencia alguna del
ataque químico supuestamente acaecido el 7 de abril haciendo quedar en
ridículo a su Presidente.

Muy mal debe andar la autoestima de la política exterior de la
superpotencia estadounidense cuando tiene que recurrir una y otra vez
a falsedades y manipulaciones para tratar de mantener la idea de la
invencibilidad del imperio estadounidense posicionada en el imaginario
colectivo.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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