Putin alerta contra histeria sobre Corea del Norte

El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió en la inauguración del
segmento de alto nivel de la IX Cumbre anual de los BRICS (Brasil,
Rusia, India, China, Sudáfrica) contra la "histeria militar" en torno
a la República Popular y Democrática de Corea porque ésta puede
conducir a una "catástrofe planetaria" y calificó de "inútil e
ineficaz" el recurso de imponer contra Pyongyang nuevas sanciones como
las recién anunciadas por Washington.

Tal posición augura otro peligroso enfrentamiento entre Moscú y
Estados Unidos, cuyo presidente abogó por sanciones "lo más fuerte
posibles" de la ONU en muestra de rechazo al sexto ensayo nuclear de
Corea del Norte, llevado a cabo a inicios de septiembre en curso,
según señala un comentario de Radio Habana Cuba que cita como fuente a
la Agencia Francesa de Prensa (AFP).

Putin, quien participó en la cumbre recién efectuada en el Centro
Internacional de Convenciones de Xiamen, China, dijo allí a los
periodistas que "Rusia condena estos ejercicios de Norcorea, pero
considera que el recurso de imponer sanciones de cualquier tipo en
casos como este resulta siempre inútil e ineficaz".

"Una histeria militar no tiene sentido alguno (…) porque puede
conducir a una catástrofe planetaria con un elevado número de
víctimas", advirtió el presidente ruso.

Tras el sexto ensayo nuclear de Pyongyang, el más potente llevado a
cabo hasta ahora, Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón
anunciaron que están negociando nuevas sanciones en la ONU contra
Corea del Norte.

Sin embargo, la posición de China y Rusia -ambas con derecho de veto
en el Consejo de Seguridad - no se ha concretado en forma
suficientemente clara.

Los norcoreanos "no van a renunciar a su programa nuclear si no se
sienten seguros. Por tal motivo, hay que intentar abrir un diálogo
entre las partes interesadas", dijo Putin.

El presidente ruso cree que "no tiene sentido la histeria militar,
porque es un camino que nos lleva a un callejón sin salida".
Putin se suma así a la posición de China, que defiende una "solución
pacífica" a la crisis norcoreana y quiere la reanudación de las
negociaciones con el gobierno de Kim Jong-Un.
En contraste, el presidente estadounidense Donald Trump, que prometió
el mes pasado "fuego y furia" si Pyongyang prosigue con sus amenazas
contra Washington, consideró la semana anterior que, a partir de
ahora, "cualquier discurso de apaciguamiento ya no funciona" con Corea
del Norte.

Como respuesta al ensayo nuclear norcoreano, Corea del Sur inició
maniobras terrestres con fuego real. La marina surcoreana había hecho
lo mismo una semana antes, con la esperanza de disuadir a Pyongyang de
cualquier presunta provocación en el mar.

Un nuevo paquete de sanciones presentado por Washington -el octavo-
será negociado en los próximos días antes de ser votado en el Consejo
de Seguridad el 11 de este mes, anunció en Nueva York la embajadora
estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

A principios de agosto, las últimas resoluciones sancionando a
Pyongyang -cada una más severa que la anterior- fueron adoptadas
unánimemente por los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
Según fuentes diplomáticas, las nuevas medidas que se negocian esta
semana podrían afectar el petróleo, el turismo, el envío de remesas a
su país por los trabajadores norcoreanos en el exterior y otras
decisiones en el terreno diplomático.

La bomba de hidrógeno que Pyongyang anunció haber hecho explotar el
domingo anterior tenía una potencia de 50 kilotones, cinco veces más
que la del precedente ensayo norcoreano y tres veces más que la bomba
lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945, según fuentes
surcoreanos.

Según los anuncios de una y otra parte, Corea del Norte está ahora en
capacidad de transportar una bomba atómica en un misil capaz de
alcanzar el territorio de Estados Unidos, aunque según Washington, sus
expertos no han confirmado su certeza absoluta esta predicción.
Corea del Norte jamás ha sucumbido ante las intimidaciones de EEUU y
esto le ha generado prestigio y admiración por su probada
intransigencia y capacidad de resistencia en circunstancias que han
llevado a muchos otros gobiernos del mundo a indigna claudicación.

Pyongyang tiene a gran orgullo haber sobrevivido como nación
independiente de orientación comunista en un contexto global tan
extremamente peligroso como el suyo. Atribuye el éxito de su programa
de seguridad nacional -en sobresaliente medida- a que ésta incluye la
posesión y desarrollo de un reducido arsenal nuclear que cumple una
finalidad disuasiva ante la posibilidad de que Washington intente, a
partir de su participación en el monopolio de la bomba atómica, lanzar
otra guerra como la que llevó a cabo en su territorio, en los años
cincuenta del siglo pasado.



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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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