La vigencia del Congreso Anfictiónico de Panamá

En un acto organizado por la Asamblea Nacional de Panamá que se realiza este jueves, se celebra el 180 aniversario del Congreso Anfictiónico, que se desarrolló en esa capital del 22 de junio al 15 de julio de 1826, convocado por el Libertador Simón Bolívar. Dicho acto contará con la asistencia de representantes legislativos de diversos países del continente y el orador de orden es el Presidente de Venezuela Hugo Chávez.

La presencia del presidente venezolano ha despertado vivo interés en el pueblo panameño por el avance del proceso de cambios que se adelanta en nuestro país, basado esencialmente en el pensamiento bolivariano. La profundización en el conocimiento del pensamiento bolivariano y de la unión como uno de sus principales postulados es un constante desafío. Valga esta celebración para conocer algunos aspectos acerca del Congreso de Panamá.

El Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826

El 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la Batalla de Ayacucho, que selló la libertad de América del Sur, el Libertador formuló la "Invitación a los Gobiernos de Colombia, México, Río de la Plata, Chile y Guatemala a formar el Congreso de Panamá" con la esperanza de conformar una confederación americana, solicitando a dichos gobiernos la designación de representantes plenipotenciarios. Los objetivos de tan importante evento eran colaborar en la consolidación de la unidad de las nuevas repúblicas y facilitar acuerdos de defensa común. Anfictionía de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es: Confederación de las antiguas ciudades griegas, para asuntos de interés general.

Esta invitación del Libertador a sus homólogos fue producto del constante análisis y reflexión acerca del futuro de las nacientes repúblicas que estaban alcanzando su liberación de la Corona española. En la Carta de Jamaica (1815) el Libertador Simón Bolívar expresa: "Yo diré a V. lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a los españoles, y de fundar en gobierno libre. Es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones, aislada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares y combatida por la España que posee más elementos para la guerra, que cuantos nosotros furtivamente podemos adquirir." (Pulse aquí)

Así lo demuestra también Francisco Pividal, el estudioso cubano al señalar: "Apenas Bolívar fue proclamado en Cúcuta Presidente de Constitucional de la Gran Colombia, designó al doctor Pedro Gual como ministro de Relaciones Exteriores. Gual es la figura determinante en la realización del Congreso de Panamá. Una vez en Bogotá, el Libertador dispone el envío de dos misiones diplomáticas: una, cerca de los gobiernos del Perú, Chile y Buenos Aires; y otra, al de México y Centro América. Ambas llevan como objetivo proponer a dichos Estados una "liga ofensiva y defensiva". Más adelante agrega: "El Libertador siempre pensó en la integración política y económica como una conducta enteramente defensiva, en busca de una gran nación -Hispanoamérica- capaz de librarse de los peligros del imperialismo europeo y del naciente imperialismo norteamericano." (Francisco Pividal, Pensamiento precursor del antimperialismo, Edición del Movimiento Quinta Republica, Caracas 2004, págs. 144 y 148)

Estos antecedentes permiten comprender mejor los dos primero párrafos de la invitación al Congreso de Panamá cursada por el Libertador Simón Bolívar: "Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos.
Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político, pertenece al ejercicio de una autoridad sublime, que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad de sus principios, y cuyo nombre solo calme nuestras tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras repúblicas, y reunidos bajo los auspicios de la victoria, obtenida por nuestras armas contra el poder español." (Pulse aquí)

La enseñanza histórica del Congreso de Panamá

El Congreso Anfictiónico de Panamá que se instaló en el Salón Capitular del antiguo Convento de San Francisco, el 22 de junio de 1826, contó con la participación de representantes plenipotenciarios: embajadores que se le conferían plenos poderes para discutir y firmar los acuerdos en representación de sus países. Asistieron al Congreso México, Perú, la Gran Colombia (que comprendía a Venezuela, Ecuador y la Nueva Granada, conformada ésta a su vez por Panamá y Colombia), y Guatemala (que entonces reunía a las Provincias Unidas de Centroamérica; hoy Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua). Por diversas razones no asistieron las representaciones de Chile, Bolivia, el Río de la Plata (Argentina y Uruguay), Brasil y otros países que fueron invitados por Santander. En la segunda conferencia se recibe y se acepta la credencial en calidad de observador del representante británico Mr. Edwards James Dawkins. Del nutrido número de sesiones efectuadas quedaron actas.

La evaluación de los resultados del Congreso de Panamá realizada por Indalecio Liévano Aguirre señala: "No debe, sin embargo, ignorarse que si el Tratado de Liga y confederación perpetua, que firmaron en Panamá los Plenipotenciarios de Colombia, México, Centroamérica y el Perú, no significaba el logro de todas las aspiraciones de Bolívar, sí comprendía elementos que le daban calidad de núcleo inicial de una agrupación de naciones que, de funcionar lealmente en el futuro, podía contribuir a dar a la América Hispana un papel de destacada importancia en la política mundial y disminuir las fricciones regionalistas puestas en evidencia en el Congreso del Istmo." (Bolívar, Indalecio Liévano Aguirre, Ediciones de la Presidencia de la República y Academia de la Historia, Caracas, 1988, pág. 452)

No obstante, la enseñanza tradicional de la historia, la historia oficial se ha empeñado en hacer ver el Congreso de Panamá y en general al pensamiento bolivariano -sin negarle importancia- sólo como "parte de la historia", de "hechos pasados" ocurridos en un momento y un contexto determinado.

Necesario es desentrañar las razones de esa posición. Algunos elementos los proporciona el profesor soviético Anatoli Shulgovski en el ciclo de conferencias ofrecidas en Bogotá y Cali en febrero de 1983, denominado Cátedra Bolivariana, El proyecto político del Libertador, en el cual expresó: "En la concepción de la igualdad bolivariana fue depositado un profundo contenido, constantemente enriquecido por nuevas ideas y tonalidades. En la conquista de la independencia política para los pueblos de Suramérica él captó el medio de alcanzar la igualdad de derechos en la arena internacional. En el sostenimiento de los principios republicanos en lucha contra los intentos de implantar instituciones monárquicas, Bolívar encontró la garantía de que las fuerzas de la contrarrevolución no alcanzaran a revivir los regímenes jerárquicos y aristocráticos de privilegios y de pomposos títulos cortesanos, eliminando la igualdad ciudadana. Sin embargo, el Libertador consideró como forma superior de la igualdad la igualdad social, sin la cual según su entrañable convicción, no podría existir la sociedad justa. En el planteamiento de este tema se exteriorizaron con particular evidencia la orientación democrático-revolucionaria de las concepciones de Bolívar, la diferenciación principal de éstas con respecto a las opiniones de los representantes de las capas criollas privilegiadas, y la coincidencia de sus concepciones con la de Rousseau." (Bolívar visto por marxistas, Compilación y prólogo de Jerónimo Carrera, 2ª Edición, Fondo Editorial Carlos Aponte e Imprenta Municipal, Caracas 2006, pág. 62)

Estas concepciones del Libertador y su propuesta de unificación de las nacientes repúblicas explican la gran cantidad de enemigos, confesos y encubiertos, tanto contemporáneos como posteriores que ha tenido. Revisando se tiene:
" La Corona española directamente afectada con la Independencia de sus colonias y los países que conformaron la Santa Alianza con la idea de ayudar a España a reconquistar sus posesiones.
" El poderoso imperio de Inglaterra surgido al finalizar las guerras napoleónicas. Monarquía en la que se comenzaba a afianzar el naciente capitalismo y para la cual cualquier oposición al liberalismo económico y al individualismo que permitía el desarrollo del comercio debía ser eliminada.
" Estados Unidos, hijo y discípulo de Inglaterra, a la que siempre ha estado unida. Un año antes este país había proclamado la Doctrina Monroe.
" Las oligarquías tradicionales y las nuevas que se formaron después de los procesos de Independencia, ávidas por conquistar riquezas, sometidas a los intereses extranjeros.
" Los débiles dirigentes como Santander y Páez cuya ambición pesó más que su entendimiento en la comprensión de las verdaderas necesidades de las nacientes repúblicas.

Ese conjunto de enemigos se movió abiertamente y tras bastidores para sabotear el Congreso de Panamá y los acuerdos que favorecían la unión de los países del continente que del mismo se derivaron. Ellos y sus descendientes son también los que han saboteado la enseñanza de la historia.

La irrefutable prueba de la traición y del engaño de las elites gobernantes se encuentra en las condiciones de atraso, explotación y sometimiento que agobian a las grandes mayorías de América.

El duro aprendizaje adquirido a través de la experiencia es el motor que ha despertado la conciencia de nuestros pueblos. Hoy estos comprenden que la construcción de un futuro digno es tarea pendiente y que para alcanzarlo, la unión, como lo enseña el pensamiento y el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, es requisito indispensable. El ALBA, la Misión Milagros y PETROCARIBE son los primeros pasos que afianzan esa unidad.

La Unión, el principal objetivo propuesto por el Libertador y los acuerdos alcanzados en el Congreso de Panamá en 1826 siguen vigentes. Cumplirlos, es tarea de pueblos.
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