Brexit: cuando el pueblo se pronuncia

CUANDO EL PUEBLO SE PRONUNCIA es palabra sagrada. ¡Brexit significa Brexit!, espitó Theresa May, Ministra del Interior, quien apostó por la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea, no obstante haber sido derrotada en sus intenciones políticas. Respetó la Ministra May la voluntad popular y agregó: "Se luchó la campaña, se celebró la votación, la participación fue alta y la ciudadanía dio su veredicto". Pese a posturas como la de May sectores que votaron por la "permanencia" realizan marchas para solicitar otro referéndum, cosa poco probable, pues, así no funciona la democracia. El brexit hace que Europa entera entre en pánico. Las bolsas del mundo se desplomaron; el precio del petróleo entró en baja (incluyendo el venezolano), la economía más grande del mundo entró en pánico por el efecto dominó en el bloque tal como lo aseveró el ministro Alemán Wolfgang Schaeuble, lo que traerá más pánico en los mercados. El meollo de la situación estriba en que la globalización trajo desesperanza entre sus ciudadanos y fundamentalmente entre las clases medias pues según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), "la clase media europea perdió 18 millones de personas en los últimos 10 años", leámoslo en cristiano, 18 millones de personas pasaron a engrosar las filas de la pobreza a pesar del enriquecimiento de sus naciones, caso contrario de 1.000 banqueros y 1.500 gerentes de empresas que ganan 1 millón de libras al año. ¿Contradicciones del sistema, verdad? En suma, la globalización no sirve a todos por igual, y se expresa en la concentración de capital en cada vez menos manos y en una terrible desigualdad social que hace que la pobreza vaya creciendo a pasos agigantados. Otro elemento importante y donde el pueblo europeo sintió miedo para permanecer en la UE (muy bien aprovechado por aquellos con razones estrictamente personales) fue por el tema de la identidad a propósito de la crisis de refugiados (producto de las guerras), personalidades como Marine Le Pen reabrió un debate en Francia para evitar diluirse en el multiculturalismo y la inmigración, prácticamente oyendo la voz de Donald Trump en EE.UU con relación a los inmigrantes latinos y su propuesta de construir un gigante muro para evitar que el lumpen ingrese a su territorio sagrado y de catires ojos azules, así la propuesta de Le Pen trajo consigo una ola xenófoba que se propagó por Europa la cual tuvo eco en trabajadores ingleses que vieron cómo eran cesanteados por mano de obra cuasi-esclava que llegaba a desplazarlos por aquellos que se conforman con salarios de hambre. La campaña por el brexit se dio entre verdades, media verdades y mentiras como las del exalcalde de Londres Boris Johnson quien afirmó:" Nosotros los británicos ya no somos libres. Consigamos nuestra independencia", sólo buscaba que David Cameron renunciara para buscar la silla de primer ministro, aunque cuando Cameron renunció, en el último momento optó por no competir (se llama culillo). La gran verdad es que los británicos siempre han bailado pegado con los estadounidenses y para estos, cual marido celoso, lo prefiere a su lado. ¿El pueblo se pronunció confundido? Lo dudo. Cada quién busca lo suyo, así se construyen los pensamientos colectivos, en función de sus intereses individuales, no hay de otra, quítales la comida y te odiarán.



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Ezequiel Aranguren


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