¡Traición!: bases secretas norteamericanas en Perú

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Durante su postulación a la presidencia del Perú, Ollanta Moisés Humala empleó consignas populistas. Hugo Chávez, el fallecido presidente de Venezuela, demostró gran reticencia para referirse a él. Obviamente, el entonces presidente de Venezuela no confiaba en él. Y quedó demostrado cuánta razón tenía.

Se trata de un escenario de rutina en América Latina: el político que comienza a perder el apoyo público trata de mejorar su imagen pública en casa y en el exterior con la ayuda de Estados Unidos. El "asistente" persigue sus propios fines y la soberanía nacional es el precio que hay que pagar. Sin duda alguna el presidente peruano Ollanta Moisés Humala es uno de los políticos controlados por Washington. Humala está listo para hacer cualquier cosa con tal de conservar su posición.

Según un sondeo del GfK (Instituto Internacional de Investigación Social y de Mercado) realizado durante el mes de septiembre, la tasa de aceptación del presidente cayó en un 12 por ciento, el nivel más bajo desde que llegó a la presidencia.

La tasa de rechazo al presidente alcanzó el 85 por ciento. El escándalo por corrupción involucrando a la Primera Dama, dañó la imagen de Humala. Nadine Heredia está siendo investigada por supuesto lavado de dinero.

Supuestamente los fondos fueron utilizados para financiar la campaña electoral de Ollanta Humala. Este y los magnates de su círculo íntimo quieren que Nadine sea la próxima presidenta con el objeto de continuar con la implementación de las reformas neo-liberales iniciadas por su marido. Estos planes estimulan aun más las llamas del descontento.

El presidente norteamericano, Barack Obama, recientemente señaló que Lima es un aliado confiable de Estados Unidos.

También alabó al Perú diciendo que era la "envidia" del mundo debido a su impresionante crecimiento económico. Los funcionarios norteamericanos no escatiman halagos para el presidente Humala. En agradecimiento, Humala a su vez coopera con Obama colaborando en el cumplimiento de su misión geopolítica la cual incluye al Perú como una posición segura en América Latina.

La política de Humala que traiciona los intereses nacionales, ha provocado gran indignación en el país. Ha habido casos en que gente ha lanzado huevos y piedras al presidente gritándole "traidor".

La intensificación de las actividades del Pentágono y de los servicios especiales norteamericanos en el país ha exacerbado aun más la hostilidad hacia el presidente. A comienzos del mes pasado, miles de peruanos salieron a las calles a protestar contra la "amistosa" visita portuaria del portaviones norteamericano "George Washington". Los manifestantes exigían el fin de la cooperación militar con Estados Unidos. La manifestación culminó con la quema de la bandera norteamericana frente a la embajada de Estados Unidos en Lima. Mucha gente recuerda que siete años atrás cuando el presidente lideraba la oposición peruana, expresaba preocupación por la permanente presencia norteamericana en el país y sus planes para la construcción de nuevas instalaciones para las fuerzas armadas de Estados Unidos. En aquellos días, fustigó las nuevas normas introducidas que permitían la presencia militar extranjera en territorio peruano. Humala estaba indignado por los nuevos planes norteamericanos para expandir el Plan Colombia a través de toda la región. El plan contemplaba la toma de áreas estratégicas en la Amazonía con el objeto de poner a países vecinos como Ecuador, Venezuela y Bolivia bajo el control de Estados Unidos. De este modo, paso a paso, Estados Unidos estaba tratando de transformar al Perú en su "socio estratégico".

Actualmente, el presidente peruano ha cambiado drásticamente su política implementando las mismas ideas de su predecesor, Alan García, a quien solía calificar de "anti-patriota". Los gobiernos de Brasil, Venezuela, Ecuador y de otros países de la región, expresan abiertamente su preocupación: Humala ha abierto de par en par las puertas de la región para permitir que Estados Unidos obtenga una posición afianzada en la Amazonía. En Perú existen bases militares norteamericanas en Iquitos, Nanay y Santa Lucía. Según el periodista argentino, Atilio Borón, existen otras seis bases secretas militares de Estados Unidos que se utilizarían para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Este enfoque no incluye a tres ciudades portuarias peruanas que son permanentemente utilizadas por la Cuarta Flota de Estados Unidos.

Los marines y los operativos de los servicios especiales de Estados Unidos utilizan las instalaciones ubicadas en los valles de los ríos Apurimac y Ene. La propaganda norteamericana describe esta región como un hervidero de inestabilidad conocido por sus actividades delincuenciales, supuestamente lideradas por los carteles de la droga, formaciones separatistas de Sendero Luminoso (que alguna vez fue una poderosa fuerza guerrillera) y buscadores ilegales de oro.

Según estadísticas de la DEA, centenares de kilos de cocaína y de otros estupefacientes son exportados diariamente desde la Amazonía hacia Estados Unidos y Europa.

El ejército peruano y la policía nacional han sido siempre capaces de contrarrestar el narcotráfico con sus propios medios, pero el esfuerzo propagandístico norteamericano ha sido demasiado fuerte. Perú ha capitulado y ha aceptado que la Amazonía es la región desde donde emana la verdadera amenaza. Es así como Estados Unidos ha logrado participar en las operaciones contra el terrorismo y el narcotráfico en Perú.

Resulta sorprendente que las intensas actividades que Estados Unidos despliega en la Amazonía peruana no logren demostrar logros tangibles durante los últimos diez años. La presencia de Estados Unidos está creciendo pero los resultados son muy dudosos: La cocaína producida en Perú es con frecuencia confiscada en Bolivia, Venezuela y Ecuador. La DEA y el Departamento de Estado utilizan los éxitos alcanzados por los "regímenes populistas" en la lucha contra el narcotráfico solo para tildarlos de… ¡ineficientes!

Del mismo modo, Estados Unidos no escatima elogios para el Perú. El embajador norteamericano en Perú, Brian A. Nichols declaró recientemente que el gobierno de Ollanta Humala encabeza la lucha contra el narcotráfico en América Latina. Según él, "El año pasado fue un año notable, varios records fueron superados en la erradicación del cultivo de la hoja de coca, la interdicción de los insumos químicos y el control de la cocaína lista para ser exportada, de tal modo que Perú es el líder en la región", lo declaró a la Agencia Andina de noticias. El embajador indicó que 25 mil hectáreas han sido despejadas en lo que va de año y sostiene que las cifras del año pasado serán superadas. "Tenemos la ferviente esperanza que superaremos el record de las 31 mil hectáreas despejadas el año pasado", remató. Nichols dijo que Estados Unidos analiza el nuevo escenario y posteriormente dará a conocer su opinión. Reafirmó que ambas naciones son "aliadas y amigas" en la lucha contra al narcotráfico. "El Perú está firmemente comprometido para actuar no solo dentro de su territorio, sino también en la Organización de Estados Americanos, OEA y en la Organización de Naciones Unidas, ONU", señaló. De esta manera, el embajador norteamericano confirma que Humala incondicionalmente debería apoyar la posición internacional de Estados Unidos sobre el problema del tráfico de estupefacientes.

Los expertos señalan que el Pentágono prioriza en Perú las pequeñas instalaciones militares debido a que estas no podrían tomarse como bases operativas adelantadas. Los norteamericanos las llaman "instalaciones de seguridad cooperativa" (CSL sigla en inglés) o "instalaciones operativas adelantadas" (FOS sigla en inglés). Estas instalaciones son a menudo utilizadas para brindar cobertura para las actividades de la Agencia Central de Inteligencia, la inteligencia militar y la DEA. Formalmente, estas instalaciones construidas por unidades de ingeniería del ejército norteamericano se encuentran bajo el control operativo de la fuerza armada peruana. En la realidad, quien las dirige es Estados Unidos. Las instalaciones CSL y FOS podrían ser transformadas en grandes bases operativas si fuera necesario. Las instalaciones son pequeñas en tamaño lo cual permite a la dirección política y militar del Perú negar el hecho obvio de la existencia de bases militares norteamericanas en el país.

Los ministerios de relaciones exteriores de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia piensan que la expansión de la presencia militar norteamericana en la Amazonía constituye una amenaza para la seguridad nacional de sus países.

El número de instructores militares norteamericanos está aumentando y más armamento está siendo introducido en el país bajo el pretexto de la necesidad de luchar contra el narcotráfico.

Las actividades de recolección de inteligencia se están intensificando. La parte brasileña de la Amazonía se ha convertido en el blanco fundamental de los servicios especiales norteamericanos.

Luego del escándalo de espionaje que se desató cuando se supo que el alto gobierno de Brasil estaba bajo vigilancia norteamericana, Estados Unidos incrementó el uso de las oportunidades aportadas por el "aliado regional" para monitorear los eventos en aquel país.

Actualmente, Brasil está soportando una grave crisis económica y social. El gobierno de Obama ha endurecido su política hacia el gobierno de Dilma Rousseff. Los esfuerzos norteamericanos para lograr la renuncia de la presidenta brasileña, que son minuciosamente orquestados a través de "protestas" por parte de la oposición y agentes de organizaciones no gubernamentales, han fracasado. Vale la pena notar que Estados Unidos ha tratado de reanimar los debates "sobre los problemas de la Amazonía" con el telón de fondo de las protestas. La tesis inicial resulta evidente: es imposible hacer frente a las "tendencias destructivas" en la región sin contar con Estados Unidos.

El portaviones norteamericano "George Washington" visitó el Perú a comienzos de este mes. La verdadera misión de este grupo de ataque aéreo difícilmente será conocida en el futuro cercano.

Nadie en el Perú puede decir con certeza qué tipo de personal y equipamiento traía el portaviones para las instalaciones militares en la Amazonía. Este problema está siendo ampliamente discutido en los medios peruanos. Las redes publicitarias ofrecen diferentes versiones, incluso que el Pentágono planea la preparación de instalaciones de apoyo para dispersar armamento nuclear en caso de una guerra mundial. Nadie entre aquellos que han participado en las discusiones ha expresado alguna duda en torno a que el Pentágono sería capaz de asumir semejante riesgosa aventura. Y ese es el aspecto más preocupante.

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Nil Nikandrov

Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation.

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