Policía europea, más temible que los terroristas del EI

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Según se describe como la peor crisis de refugiados en Europa desde la II Guerra Mundial, decenas de miles de desesperados emigrantes se trasladan a través de las fronteras de la Unión Europea. Han arriesgado sus vidas para llegar hasta allá, solo para ser nuevamente atacados por los "gendarmes fronterizos" de la Unión Europea o para diferenciar, por hordas callejeras racistas. ¡Bienvenidos a Europa!

Pobres y portando solo sus efectos personales en nada más que una mochila, hombres, mujeres y niños menores tienen que burlar a los escuadrones policiales blandiendo macanas con el propósito de tratar de alcanzar la seguridad. Esto sucede en la Unión Europea, cuyos tratados proclaman al resto del mundo la dignidad y la santidad de los derechos humanos. Hungría, Rumania y Grecia han devenido como los nuevos puntos críticos en reemplazo de Italia como la principal ruta de los refugiados.

Madres llorosas corren con sus aterrados hijos empujándolos hacia los bosques y zanjas solo para escapar del gas lacrimógeno que dispara la policía anti-motín. Una desconsolada mujer relató a los reporteros de France 24, cómo ella fue separada de su familia en medio de la trifulca. La mujer no sabía cuándo podría reunirse con ella ya que quedó extraviada al otro lado del cordón policial.

Sus hijos y esposo desaparecieron cuando tuvieron que huir para no ser atrapados por los esbirros.

Un niño menor proveniente de Siria comentó a la reportera Awra Damon de CNN que su familia y muchas otras fueron obligadas a retroceder por una falange de funcionarios policiales con cascos de acero mientras trataban de cruzar la frontera húngara. El muchachito señaló que su familia tuvo que huir desde una región en Siria que está bajo el control de la agrupación terrorista Estado Islámico (IS sigla en inglés) –milicia del culto yijadista tristemente famosa por sus decapitaciones de civiles. (Pareciera que la reportera de CNN no se percató de la ironía que anteriormente, su canal televisivo, había publicado montones de relatos acusando al gobierno sirio de ser el que aterraba a su propio pueblo.)

¿Qué se puede pensar acerca de los gendarmes fronterizos húngaros cuando los acosados refugiados yacen encogidos delante de ellos? Se trata de una gráfica condena a los controles fronterizos de la Unión Europea que resultan más aterradores que los sanguinarios terroristas.

Solo el mes pasado, cien mil emigrantes cruzaron las fronteras de la Unión Europea http://www.theguardian.com/world/2015/aug/27migrants-found-dead-inside-lorry-in-austria Se trata de una crisis humanitaria de una escala que recuerda las desgarradoras y granuladas imágenes que mostraban a las errantes masas luego del fin de la II Guerra Mundial.

La gran mayoría de los refugiados que van a la Unión Europea provienen de Siria, destrozada por la guerra https://www,iom.int/news/number-migrants-landing-europe-2015-passes-100000 según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU. Alrededor de 12 millones de habitantes de la población siria han sido desplazados durante más de cuatro años de conflicto armado en ese país. Guerra que ha sido fomentada de manera encubierta por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia tratando de conseguir un cambio de régimen contra el Presidente Bashar al Assad. También fomentando la guerra en Siria están los aliados de Occidente, Arabia Saudita, Catar, Jordania, Turquía e Israel.

En reiteradas oportunidades el gobierno sirio ha señalado que es víctima de una criminal conspiración internacional que involucra a los estados occidentales antes mencionados y a sus aliados que trabajan coludidamente con el grupo terrorista auto denominado Estado Islámico y otros mercenarios vinculados con Al Kaeda para derrocar al gobierno de Assad –aliado de Rusia e Irán. El muchachito del antes mencionado reportaje de CNN indicó claramente que su familia y sus vecinos huyeron del "IS y no de Assad". Pero, como ya hemos señalado, CNN y el resto de los medios periodísticos occidentales no captan la ironía.

Traumatizados y desarraigados, los refugiados sirios se vuelven ahora hacia Europa en busca de refugio. Sus ingenuas esperanzas de asistencia humanitaria –deber básico bajo el derecho internacional—han sido cruelmente frustradas. Se trata de un adecuado aunque terrible desenlace para este pueblo que trae sus problemas a Europa –el mismísimo lugar cuyos miembros Gran Bretaña y Francia han sido los más fervorosos en su apoyo a la guerra por el cambio de régimen en Siria encabezada por Estados Unidos.

Hombres cargando niños en sus hombros, mujeres llevando bebés en sus espaldas, los refugiados sirios tienen que abrirse camino a través de zonas de guerra, a través de las redes del EI y luego caminar cientos de kilómetros a través de Turquía –ser presas de los traficantes de personas—y luego aglomerarse en aportilladas embarcaciones para intentar un traicionero cruce a través del mar hacia el continente europeo.

Los refugiados lo hacen en su desesperación por sobrevivir. Muchos mueren en el cruce ahogándose o por agotamiento. Se ha informado que mujeres embarazadas han perdido sus bebés al borde de caminos, extenuadas.

Y luego, después de todo eso, cuando esta gente alcanza las fronteras de la Unión Europea tienen que enfrentarse con un ejército de esbirros "robo-cops". Durante estas últimas semanas, las noticias filmadas han traído imágenes impactantes de la policía de Hungría y Macedonia –postulante esta última a miembro de la Unión Europea—que les dispara gases lacrimógenos y granadas paralizantes para hacer retroceder a miles de emigrantes. Otras escenas muestran a grupos de familias vistiendo harapos arreadas hacia vagones ferroviarios para ser expulsadas hacia otro país de la Unión Europea. Los emigrantes señalan que las "autoridades" hasta les han negado el agua potable y para qué mencionar la asistencia médica, que también les fue negada.

Actualmente, Hungría, miembro de la Unión Europea, ha instalado cientos de kilómetros con filoso alambre concertina a lo largo de su frontera con Serbia con el objeto de mantener a raya a los emigrantes.

Veinticinco años después de la caída de la Cortina de Hierro, una nueva cortina de acero y alambre de concertina se yergue. No se trata de la supuestamente despótica Unión Soviética –se trata de la Unión Europea: la organización que declara que los derechos humanos constituyen su basamento y por lo cual fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz el año 2012.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, de manera avergonzada se refirió a la nueva cortina de hierro que se yergue sobre los emigrantes azotados por la guerra. "Nosotros estamos en contra de los cercados," dijo Steinmeier, expresándose a través de un cobarde eufemismo.

Todo esto ocurría cuanto los representantes de la Unión Europea se reunían en Viena para discutir la crisis.

Casualmente, la capital de Austria resulta ser apropiada a la luz del horrible descubrimiento de esta semana de 50 emigrantes hallados muertos dentro de un camión abandonado en una autopista en Austria. Se cree que estaban siendo contrabandeados por traficantes de personas desde Hungría dentro de un camión de transporte refrigerado de carne.

La policía austríaca sospechó del camión abandonado sobre el hombrillo de una carretera, luego de notar la pestilencia que emanaba por las puertas traseras del camión. Las víctimas habían fallecido hacía varios días.

La Canciller alemana, Angela Merkel dijo que ella estaba conmocionada por el "horrible" descubrimiento en Austria. La canciller señaló con huecas palabras que la Unión Europea debe actuar solidariamente para resolver la crisis de los exiliados. http://www.voanews.com/content/merkel-to-meet-with-balkan-leaders-on-migrant-crisis/2934346.html

¿Solidaridad? ¿De qué está hablando? Acto seguido la Merkel agregó: "Todo el mundo nos está observando." Ciertamente que en este pequeño detalle la Merkel seguro que tuvo algo de razón.

La semana pasada en Alemania, furiosos extremistas de derecha atacaron un centro de salud para exiliados cerca de la ciudad de Dresden. La turba gritaba consignas racistas y vociferaban que los emigrantes volvieran a sus países de origen.

¿Regresar a sus países? Seguro. Justamente. Todos sabemos que las zonas de guerra fomentadas por arrogantes estados europeos como Gran Bretaña y Francia, han incendiado Siria, Libia, Afganistán, Irak y otros lugares en África.

Lo cual hace que nos preguntemos: ¿Quiénes son los verdaderos fascistas? ¿Las turbas contra los emigrantes en las calles o los afeitaditos políticos elegantemente vestidos en sus lujosas oficinas de gobierno?

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Finian Cunningham

Analista internacional


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