México: terror desenfrenado

Las estadísticas criminales México son impresionantes. Los servicios especiales norteamericanos hacen lo que quieren en territorio mexicano, carentes totalmente de restricciones. Muchos mexicanos perciben esta situación como una ocupación. Se trata de justificar esta práctica por la necesidad de luchar contra el tráfico de estupefacientes aunque los especialistas norteamericanos no han logrado ningún éxito significativo que reconocer. El flujo de estupefacientes hacia Estados Unidos está en alza.

El ex presidente mexicano Felipe Calderón prometió corta vida a los narcotraficantes y liquidar para siempre el narco negocio. Según datos oficiales, alrededor de 103 mil personas fueron asesinadas durante su período. El actual presidente Enrique Peña Nieto tiene catorce meses en el cargo y los narcotraficantes ya han asesinado por lo menos 24 mil personas.

Los tiroteos, las decapitaciones, los cuerpos descuartizados y las represalias contra las mujeres y los niños se han convertido en rutina. Videos de los crímenes cometidos se publican en Internet con el objeto de amedrentar.

La expansión del terrorismo de la droga en México se compara a lo que fue en Colombia. No es por casualidad que siguiendo el consejo de la embajada norteamericana en México, el presidente Enrique Peña Nieto contrató al general colombiano Oscar Naranjo para ser su máximo asesor en materia de seguridad exterior y que sabe combatir el narcotráfico. La publicación mexicana La Jornada describió al general como "un artículo de exportación norteamericana para América Latina." Naranjo alcanzó cierta notoriedad como uno de los que organizó a los grupos de auto defensa para combatir a las guerrillas. Por lo menos unos siete mil policías y militares han hecho cursos de entrenamiento con instructores colombianos aprendiendo a luchar las guerras sin ley.

A fines del mes de septiembre, en el pueblo de Iguala a unos 180 kilómetros de Ciudad de México, 43 estudiantes normalistas llegaron en autobuses para iniciar una protesta contra la reforma educativa y los planes para cerrar las escuelas primarias para pobres. Fueron rodeados por la policía y luego conducidos hacia los cerros y aparentemente masacrados. La cifra de muertos fue de seis muertos y veinte heridos.

Cuarenta y tres (43) estudiantes fueron detenidos y su destino es aun desconocido.

Los maestros fueron los primeros en tocar la alarma. En un comienzo, el gobierno central trató de utilizar las querellas locales como explicación y volcar la culpa a los poderes locales –José Luis Abarca, alcalde de Iguala y el entonces gobernador del estado Guerrero, Ángel Aguirre. No lo consiguió. Emergieron hechos imposibles de ocultar. El operativo contra los estudiantes fue ejecutado bajo las órdenes del alcalde de Iguala quien deseaba que los "elementos subversivos" de la escuela normal recibieran una lección. La policía también recibió órdenes de parte de la esposa del alcalde, María de los Ángeles Pinera Villa, que es miembro de una familia con reconocidos vínculos con el cartel de Beltrán Leyva. Pineda actuó como enlace con el cartel denominado "Guerreros Unidos" el cual pagaba entre 200 y 300 mil dólares por protección. Una gran parte de esta suma se destinó para la campaña pre electoral del gobernador de Guerrero asociado al cartel.

Según una de las versiones de los hechos, se le habría solicitado a los Guerreros Unidos que resolviera el problema de los estudiantes. Mientras las operaciones de búsqueda y rescate continuaban en Iguala, docenas de enterramientos de meses y años de antigüedad fueron encontrados.

El proceso de exterminio en masa no sufre tropiezos en el territorio mexicano. El cartel prefiere ocultar los cadáveres en rellenos sanitarios de la ciudad. Los cadáveres hallados por los investigadores todavía están sin identificar.

El jefe del cartel, Casarrubias Salgado y algunos cómplices, incluyendo policías, apresuraron los procedimientos investigativos cosa que hizo huir al jefe de la policía, al alcalde y a su mujer. El gobernador de Guerrero renunció.

Con el objeto de ejercer control sobre la situación en Iguala y áreas pobladas vecinas, el poder central convocó a los organismos de seguridad pero las tensiones siguen intensificándose. El pueblo de México está preocupado. Es destino de los estudiantes aun se desconoce. El gobierno asegura que los estudiantes son mantenidos en una prisión secreta del cartel. Sostiene que su liberación es cuestión de tiempo, pero blogueros mexicanos no lo creen, piensan que los estudiantes están muertos desde hace un mes. El presidente Peña Nieto alarga las cosas con el objeto que se enfríe la indignación. El presidente se reunió con los familiares de los estudiantes durante seis horas para que ellos expresaran sus opiniones y les prometió una solución rápida con un final feliz.

Hay otros eventos que habría que agregar a lo que sucedió en Iguala. Los cuerpos carbonizados de cuatro tejanos fueron encontrados en el estado de Tamaulipas. Los norteamericanos viajaron a México de vacaciones a comienzos del mes de octubre. Los cuerpos estaban carbonizados y tenían disparos de escopeta a la cabeza. Según algunos testigos, los jóvenes fueron detenidos por miembros del Grupo Hércules, unidad policial que brinda seguridad al alcalde de Matamoros, Norma Leticia Salazar. Representantes del Consulado de Estados Unidos y del FBI participaron en la búsqueda.

El estado Tamaulipas se destaca como el primer estado del país cogido en el puño de hierro del crimen organizado vinculado al narcotráfico. El terror continúa desatado en México.

Un país se degrada si no tiene ley y orden. Washington no necesita un México fuerte e independiente. Actualmente a México se le señala como estado fallido.

Muchos mexicanos todavía recuerdan al ex Presidente Lázaro Cárdenas, líder sin par del país.

Durante su mandato (1934-1940) se adoptó una ley que permitía al gobierno nacionalizar compañías extranjeras. En el año 1938 a pesar de la dura resistencia que opusieron Gran Bretaña y Estados Unidos, las compañías petroleras fueron expropiadas para establecer la empresa estatal PEMEX. Después de Cárdenas no ha habido líderes verdaderamente nacionalistas en México capaces de ofrecer resistencia a Estados Unidos. Muchos presidentes mexicanos llegan al poder en brazos de la CIA. Un buen ejemplo es la operación LITEMPO. Winston Mackinley Scott, funcionario de la Agencia Central de Inteligencia, sirvió como jefe de la estación de la CIA en Ciudad de México desde el año 1956 al 1969. Mackinley montó una operación para captar agentes y colaboradores logrando entonces hacer presidente a Adolfo López Mateos como también a Gustavo Díaz Ordaz y a Luis Echeverría. Le gusta auto denominarse como el Procónsul de Estados Unidos en México. Desde entonces nada ha cambiado excepto la creciente dependencia política y financiera de los presidentes mexicanos de Estados Unidos. Estos eventos aparecen descritos en el libro de Jefferson Morley titulado Our Man in Mexico – Winston Scott and the Hidden History of the CIA – Nuestro Hombre en México – Winston Scott y la Historia Oculta de la CIA.

Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, todos ellos, son héroes de seriales pro norteamericanas.

Otros, especialmente aquellos que propagan opiniones populistas, son rechazados por Washington, por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial los años 2006 y 2016.

Los presidentes mexicanos controlados por Estados Unidos no son capaces de poner fin al tráfico de estupefacientes.

La economía fantasma norteamericana necesita de la afluencia de los dineros de la droga y por supuesto que nadie va cortar este flujo.

Pero, el desbocado narcotráfico ha comenzado a sufrir algunos tropiezos en la vía. La desaparición de los estudiantes en el estado de Guerrero, con la investigación aun en marcha, se ha convertido en una nefasta y sombría página en la historia contemporánea de México.

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Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona



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Nil Nikandrov

Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation.

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