La crisis del estado español, la consulta en Catalunya y la ineludible desintegración del reino

El Estado español se encuentra en su peor crisis desde la Guerra Civil (1936-1939) y no es sólo la economía: son las instituciones burguesas, los partidos políticos tradicionales y la propia monarquía. La bancarrota ética en coordenadas ibéricas ha empujado a la abdicación de Juan Carlos I a favor de su hijo, quien se ha convertido en Felipe VI. Los escándalos desatados por la trama de corrupción de Iñaki Urdangarín, yerno del saliente monarca, han hecho mella en el vapuleado prestigio del pretérito regente. La tasa de desempleo en España es la segunda más abultada de la Unión Europea, después de la de Grecia: 24%. Justo el pasado mes de septiembre, el paro se incrementó en 79.154 personas. En el ámbito juvenil, el baremo alcanza el 53,7%. Madrid también ostenta un vergonzoso segundo lugar, en el Viejo Continente, en pobreza infantil: 29,9% de los infantes se halla en la carencia, la estrechez económica. Para rematar, España es el segundo país de Europa con el índice más alto de abandono escolar: 25%. Los desahucios o ejecuciones hipotecarias han rebasado el medio millón en la tierra de Cervantes. Ante este panorama tan desolador, los movimientos secesionistas complican más el inflamable contexto peninsular.

Desde hace varios años, en Catalunya se ha conformado un ala independentista que ha emplazado un reto frontal a la administración central; al esgrimir el legítimo "derecho a decidir", Artur Mas, presidente de la Generalitat, ha logrado aglutinar fuerzas tan divergentes como CiU (Convergéncia i Unió) y Esquerra Republicana, con el objetivo de realizar un referéndum que otorgue un nuevo estatus a Catalunya. Debido a la peculiar conformación de los Estados-naciones en Europa y a las características autóctonas de los diferentes pueblos que se cohesionaron para establecer países como España, la propuesta separatista de Mas yace lejos de ser tachada como excentricidad espontánea o delirio utópico: ésta tiene un sustento histórico, político, lingüístico y cultural. Más allá de las aspiraciones personales del máximo jefe de la Generalitat y de las cuentas oscuras de Jordi Pujol en Andorra, el "affaire" Catalunya es síntoma inequívoco de asignaturas pendientes que el franquismo silenció, a sangre y fuego, durante decenios. Años después, regresan los fantasmas.

Catalunya es una de las comunidades autónomas más emblemáticas del Estado español, a la par de Euskadi y Galicia, por ejemplo. Luego del revés al nuevo Estatut en 2010, cuando el Tribunal Constitucional declaró ilegales 14 artículos relacionados con la lengua, los nombres cooficiales, el Consejo de Justicia y otras esferas de la catalanidad, sobrevino una multitudinaria manifestación, el 10 de julio de 2010, bajo el lema "Som una nació, nosaltres decidim" (Somos una nación, nosotros decidimos). A partir de entonces, las organizaciones que apoyan la independencia han radicalizado sus posturas de cara a un Estado español intransigente, petulante y anquilosado. El arribo a Moncloa de los fascistas del Partido Popular, en 2011, enfrió más las relaciones entre Madrid y Barcelona: la "espinita" del Estatut fue el aliciente para un triunfo significativo de CiU y Esquerra Republicana, en las elecciones catalanas del 25 de noviembre de 2012. El "punto de honor" de ambos en la novel legislatura era la convocatoria a un referéndum de autodeterminación, la cual quedó rubricada el 27 de septiembre de este año y suspendida, en sólo 58 horas, por el Tribunal Constitucional. Ante la desesperada y rotunda negativa del Estado español, el bloque secesionista catalán ha lanzado la opción de una consulta alternativa para el 9N, la cual también ha sido boicoteada por el TC. El pueblo tiene derecho a expresarse como en Escocia, mas Rajoy y la infame camarilla del PP –en complicidad con los bandidos del PSOE- han dirigido toda su artillería jurídica y propagandística contra Barcelona. Frases de laboratorio como "el desafío soberanista", han plagado el espectro radioeléctrico y kilómetros de tinta de los principales rotativos de España: políticos, periodistas, analistas, intelectuales y opinadores "sin oficio", venden como pecado capital un ejercicio democrático y legítimo como el referéndum, pero sacralizan sin pudor la retardataria monarquía borbónica.

 

LA CONSTITUCIÓN SOVIÉTICA ERA MÁS DEMOCRÁTICA QUE LA ESPAÑOLA

Aunque algunos no lo crean, la Constitución soviética de 1936 era más amplia y tolerante que la española, principalmente en el ámbito de la autodeterminación. A pesar de las limitantes que pudiese haber en la praxis, el artículo 17 era muy diáfano: "Cada república federada conserva el derecho de separarse libremente de la URSS" (*). En la antigua Unión Soviética, la opción de la secesión era un logro constitucional; en la España de 2014, el independentismo es un vocablo profano, sacrílego. Es mostrar la soga a un Estado que se ha ahorcado a sí mismo. Quizás Madrid paladea un sorbo de su propia pócima con el "affaire" Catalunya: durante la Guerra Fría, España -junto con otros miembros de la OTAN- fue peón del imperialismo yanqui en Europa para destruir la convivencia fraternal dentro de extintos Estados obreros deformados como Checoslovaquia, Yugoslavia y la URSS. Verbigracia, la confrontación civil en los Balcanes y sus abominables matanzas étnicas, en la década de 1990, fueron consecuencia de la instigación occidental a los nacionalismos exacerbados. En ello, el Estado español tiene su cuota de cizaña y sus manos están manchadas de sangre. El búmeran se devuelve a la Puerta del Sol.

El terror de Madrid a la consulta alternativa denota la derrota anunciada que se le arrima; las abrumadoras movilizaciones en el marco de Las Diadas más recientes, han sido un espaldarazo firme -por parte de las vastas mayorías- a la independencia de Catalunya. La fragmentación territorial del reino de Felipe VI no tiene botón de "rewind". El "efecto 9N" apunta a Euskadi, a Galicia. Barcelona alza su voz en Europa y España no podrá amordazarla.

(*) La Carta Magna soviética de 1977 también estipulaba el derecho a secesión. Acá está la Constitución de 1936: http://constitucionweb.blogspot.com/2012/02/constitucion-sovietica-de-1936.html



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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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