¡No defiendo a Uribe ni grupos desestabilizadores! Y ustedes: ¿qué defienden?

Quienes critican en diversos términos desde este portal los errores del gobierno que dirige Nicolás Maduro, lo realizan con el propósito de buscar alternativas que aporten soluciones a la inflación, escasez, delincuencia, corrupción, y algo peor, la degradación ética y moral de algunos “revolucionarios”, los cuales amparados desde posiciones de poder, solo emplean el ejercicio de la función pública sobre mezquinos intereses personales.

Entonces, por ejemplo, después que se realizan observaciones al Ministro de Educación que los docentes se mueren sin recibir sus prestaciones sociales, días después el propio Presidente de la República dice que “aprueba” el pago de tales Derechos Sociales a más de 81 mil jubilados en el área de educación, y si bien tendría que decir que apoyo tal medida, me surgen dos nuevas interrogantes: ¿Será que aquellos colegas quienes fueron “jubilados” entre los años 2003 y 2005 (por citar un corto período) tendrán la misma capacidad de compra con el dinero que legítimamente les pertenecía para esos años, que con el valor que tienen esos “bolívares fuertes” en 2014? ¿Por qué el presidente Maduro debe “aprobar” tales pagos sociales, si el Estado, como buen padre de una sociedad, debería estar en la obligación de ir depositando en una cuenta los apartados del salario integral, no sólo de los docentes sino de todos los(as) trabajadores(as) de la Administración Pública?  Y de esas dos preguntas se genera una tercera: ¿Es eso “justicia social”? Creo que no. En consecuencia, cuando el Estado, a través del Ministerio del Trabajo sanciona, con toda razón,  a un empresario o comerciante porque no cancela las prestaciones a sus trabajadores, ¿Quién, entonces, puede ir en contra del propio Estado por sus desmanes sociales en contra de los propios trabajadores?

Nuestros detractores quienes nos acusan de oposicionistas o “quinta columnas” al hacerlo, lo único que demuestran es lo que intentan criticar: arrogancia, prepotencia, autosuficiencia y dogmatismo de pensamiento, pero en el fondo dejan al desnudo que evidentemente el Estado presenta profundas fallas en la conducción del gobierno.

Ante ello, el grupo que defiende con ojos vendados al gobierno sobre todas sus acciones, (incluyendo errores) nos emplazan a que digamos, si apoyamos o no, los hechos en los cuales estarían vinculados un grupo de radicales opositores quienes aparecen en vídeos, señalando los actos desestabilizadores para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. La respuesta nuestra es clara: Rechazamos cualquier acto vandálico, terrorista o que altere la paz social. Esa no es la consigna de quienes disentimos sobre las actuales políticas públicas contra parte del gabinete y ejecutores de quienes detentan el poder.

Ahora bien, conforme somos claros en nuestro pensamiento sobre lo que rechazamos y condenamos, habría que preguntarle a quienes nos emplazan a fijar posición democrática y constitucional ante los grupos terroristas,  si el hecho de que factores internos y externos atenten contra el gobierno de Maduro, ¿es la excusa perfecta para que haya inflación, desabastecimiento, delincuencia, corrupción o impunidad? Conviene preguntarle a quienes se rasgan las vestiduras al decir que todo lo que hace el gobierno está perfecto; qué opinan de las siguientes citas de Mandela tomadas de su autobiografía “El Largo Camino hacia la Libertad”, joya literaria la cual considero debe ser de obligada lectura y sitio en la biblioteca de todos. Entre algunas de ellas tenemos:

(…) Por conversaciones mantenidas con marxistas, he sacado la impresión de que los comunistas consideran que el sistema parlamentario occidental es antidemocrático y reaccionario. Yo, por el contrario, soy un admirador de ese sistema. (p. 379)

Luego, en la parte octava de su autobiografía,  cuando estuvo confinado por casi 28 años, desde que cumplió los 46 años, en la llamada Isla de Robben,  sobre lo que denominó “Los años oscuros” encontramos citas como éstas:

(…) Estar encarcelado no tiene atractivo alguno, a excepción de una cosa: hay tiempo para pensar. (p. 442)

Más adelante, en la parte novena: La Isla de Robben: El Comienzo de la Esperanza podemos leer e interpretar este pensamiento:

(…) En 1978, tras casi quince años luchando por el derecho a recibir noticias, las autoridades penitenciarias nos ofrecieron una fórmula de compromiso (…) Consistía en un resumen diario enlatado, que se leía a través del sistema de intercomunicadores de la cárcel. Las emisiones distaban mucho de ser objetivas y completas. Varios censores de la isla se encargaban de preparar un breve resumen de la información emitida en otros boletines radiofónicos. Las noticias eran invariablemente buenas para el gobierno y malas para sus opositores. (p. 516)

En la parte décima de su autobiografía llamada, “Hablando con el enemigo”,  para quienes dicen que Mandela  fue un “socialista”, o con su muerte quieren ganar contubernio político, es obvio que jamás lo han leído; por ello estas palabras conclusivas, después de múltiples reuniones en 1988 con Kobie Coetsse, Ministro de Justicia Surafricano, W. Willense, Comisionado de Prisiones,  Fanie van der Merwe, Director de Instituciones Penitenciarias, y el doctor  Barnard, el equivalente sudafricano de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, siglas en Inglés) en búsqueda de la paz y ante las presiones internacionales de la época por la liberación de Mandela son elocuentes:

(…) Les preocupaba el tema de las nacionalizaciones. Insistían en que el CNA (Consejo Nacional Africano) y la Constitución por la Libertad defendían la nacionalización generalizada de la economía  sudafricana. Les expliqué que éramos partidarios de una distribución más igualitaria de los beneficios de ciertas industrias, en sectores que ya eran monopolios, y que podrían producirse algunas nacionalizaciones en esas áreas. Pero hice referencia a un artículo que había escrito en 1956 en Liberation. En él decía que la Constitución por la Libertad no era un proyecto de implantación del socialismo, sino de un capitalismo al estilo africano. Les dije que no había cambiado de opinión. (p. 557)

Mandela deja en evidencia la ignorancia de algunos seudo-líderes políticos quienes incluso se atreven a citarlo sin ni siquiera haber leído una página sobre su vida. Y lo más importante, Mandela derrumbó cualquier mito sobre la invencibilidad de algunos, quienes piensan que el poder es perpetuo y que con él puede reprimirse cualquier espacio de la vida ciudadana y de los pueblos. Es por ello, quienes piensan que manteniendo actitudes de sumisión de pensamiento sobre quienes disienten en las decisiones del Estado. Quienes en alguna forma no aceptan la crítica como mecanismo de esperar cambios sobre posiciones dogmáticas que atentan contra los derechos sociales del pueblo, no pueden usar como escudos políticos de su ineficiencia e ineficacia gubernamental, cualquier acción de alteración sobre el Estado. Quien tenga ojos que vea.

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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