Crónica panameña 5

¿Son los Madereros los amos de la Provincia de Darién?

En Darién, la región más oriental de Panamá, frontera con Colombia, al viajar por la carretera uno va viendo centenares de troncos amontonados a lado y lado de carretera en fincas particulares y aserraderos. Dichos troncos son la expresión más salvaje de una explotación sin límite del bosque tropical panameño.

 

El bosque de Darién, famoso por su biodiversidad, por su riqueza de especies arbóreas, plantas medicinales, al igual que sus aves y animales, está desapareciendo a marchas forzadas. La carretera Panamericana exibe impúdicamente sus árboles talados y todo ello, bajo la mirada de unas autoridades que deberían evitar ese saqueo del bosque y controlar aquella tala que sí estuviera permitida y no afectara a las especies protegidas.

 

Años de devastación

Durante los últimos cinco años Darién posiblemente ha suministrado más madera que en todas las décadas anteriores. La deforestación ha llegado a tal extremo que incluso las quebradas se han quedado sin árboles. Y allí donde había bosque primario virgen , con monos, gatos, aves, el águila harpía, jaguares... hasta los mismos ríos se están secando y la población padece restricciones de agua que tiene que ser repartida en carros cisternas.

En particular la devastación ha afectado a la especie arbórea más amenazada y protegida, al Dalbergia retusa y Dalbergia darienensis, conocido por el nombre de cocobolo. Las múltiples propiedades de este árbol lo han convertido en un diamante vegetal. Los precios que se pagan en el mercado internacional, sobre todo en China y Japón, han desatado la codicia de los madereros.

 

Una red de corrupción y robo, de tala y saqueo, con nocturnidad y alevosía -pues la mayoría se extraen de noche- está dejando el bosque darienita convertido en un paisaje dantesco. Las motosierras se oyen por la noche. Y aparecen los grillos, las mulas -camiones-, los hombres que cargan por unos cuántos dólares.

 

Los árboles más valiosos, cocobolo, caoba, bálsamo, espavé, pinotea y otras, salen de las comarcas indígenas de los Kunas, de los Emberá-Waonan. El suelo donde viven los indígenas es su tierra colectiva. Son los únicos territorios de la provincia de Darién donde queda bosque primario. Es la última reserva donde hay aún las especies que estuvieron ahí por cientos, por miles de años. El resto de la provincia ya fue devastado por la ganadería y la agricultura.

 

La gente que vino de otras provincias a Darién en busca de tierras las obtuvo fácilmente y, sin apenas idea del manejo de la tierra, se dedican a quemar el bosque. Queman todo lo que se ponga por delante. Una y otra vez se queman los montes y las columnas de humo invaden los pueblos y las casas. En muchas ocasiones el fuego se extiende incontrolado, sin vigilancia, y abarca quebradas, llega a la orilla de casas. Pero parece que nada de eso está regulado, ni penado, ni prohibido. El bosque se sigue destruyendo.

 

¿Todo va bien?

Todo esto se maquilla con encuestas y mapas de bosques que dicen que el bosque crece y que la población es más exigente en la conservación del medio ambiente. Lo que no dicen las encuestas es lo que pasa en Darién, la tala salvaje de especies protegidas, la quema por doquier. Lo que no dicen es que el bosque primario está siendo talado y sustituido por los tecales, que son árboles, sí, pero que destruyen la tierra por su acidez. En realidad tales encuestas y mapas, aparecidos a pocos días de las elecciones, son más bien un lavado de cara de un gobierno y unas instituciones, como la Autoridad Nacional del Medio Ambiente, que han permitido y colaborado en dicha devastación.

 

Pero ahora lo peor es el robo del cocobolo. Esa es la punta de lanza de la devastación. Una vasta red que va desde los madereros hasta algunos caciques indígenas, está acabando con ese paraíso que era Darién. Llegan las lluvias y los madereros tienen que sacar todo el cocobolo y otras maderas, antes de que se inunden las pistas forestales de los bosques. Toda la madera preciosa que está escondida en fincas particulares ha de salir hacia el puerto de Colón para ser exportada.

 

Nadie de Darién, en primer lugar los propios indígenas cuyo territorio es saqueado con la complicidad de algunos de los suyos, cree que los cocobolos que van encima de las enormes mulas que invaden las carreteras, sea legal. Incluso en el caso de que algunos caciques han dado “concesiones” a algunas empresas madereras para sacar cocobolo, todos, incluídos esos mismos caciques, saben que los madereros están sacando mucha más madera.

La sospecha generalizada de la población es que las guías -o papeles que justifican el origen y la legalidad de la madera- son falsificadas y no son auténticas, o son utilizadas varias veces. Y que las autoridades que debían controlar este tráfico han permitido esa situación hasta convertirla en algo normal. De ahí la exibición impúdica de madera a lo largo de la carretera. Ya no hay ni la vergüenza de esconder la madera.

 

Son actividades criminales

Pero no se trata sólo de sospechas generalizadas. El fiscal general de Darién, Justo Ortega, está llevando a cabo una investigación sobre la procedencia de casi cinco centenares de tucas que estaban escondidas en Palmira en la finca del campesino Artemio Castillo. Varios centenares fueron trasladados para ser custiodadas en las dependencias de la policía de fronteras, SENAFRONT, de la población de Santa Fe. Pero el traslado se detuvo por estropearse un equipo hace unas semanas y quedaron en la finca bastantes por trasladar. Pues bien, más de dos toneladas fueron robadas de esa finca la semana pasada. SENAFRONT debía, en teoría, de haber custodiado en dicha finca las tucas señaladas como robadas. ¿Qué pasó? La audacia y la corrupción parece que van de la mano en ese crimen contra la naturaleza. De momento hay un detenido y varias personas investigadas.

 

Sin embargo la reacción del fiscal fue la de movilizar a SENAFRONT y la autoridad que dispensa los permisos de explotación maderera, ANAM, para parar e investigar en los controles, camión por camión, todas las cargas de madera y su origen. Una acción completamente lógica ante el descarado robo de las más de 2 toneladas de cocobolo intervenidas. Pero, en lugar de que los madereros colaboraran, lo que hicieron fue organizar el corte de la carretera durante horas, en oposición a esa inspección.

 

No es la primera vez que los madereros organizan paros salvajes, sin previo aviso. La población se encuentra, de repente, privada de poder circular, secuestrada en la única carretera que une Darién con el resto de Panamá. Muchos de los atrapados en la carretera el pasado viernes 25 se preguntaban, “¿Son los madereros los dueños de Darién? ¿Qué tienen que esconder que no aceptan una revisión de su carga?”.

 

Riqueza junto a miseria

Así están las cosas en Darién. Personajes económicos, empezando por los madereros, imponen su ley en los hechos y corrompen autoridades de instituciones del estado o de los indígenas. Sí, el dinero corrompe...a quien se deja corromper. Y hay mucho dinero en juego en el negocio de la madera.

Mientras tanto en las comunidades indígenas de los Emberá-Waonan o de los Kunas, como en Wargandi, hay miseria. Hay niños que se mueren de diarrea y vómitos, como en Mortí. Falta atención médica y se cierran centros de salud, como en Wala. No tienen acueductos de agua potable y beben el agua del río sin potabilizar, cada vez con menor caudal y más contaminada.

 

Darién es el reflejo de algo que ha estado pasando en toda Panamá en los últimos años. Las riquezas del país son rápidamente agotadas por unas clases sociales a las que lo único que les importa es robarlas cuanto antes. Antes de que se las lleven otros ladrones. Las leyes han sido papel mojado en la gran mayoría de casos donde se han presentado denuncias. Y cuando se aplican, como ahora en Darién, los madereros reaccionan como si fueran los amos del territorio.

 

Hará quizás falta que la gente, el pueblo, se organice mejor que los madereros... si quieren defender sus recursos y hacer valer sus derechos y las leyes.

Alfons Bech

 


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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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