Mandela y la mania del capitalismo de escamotear el liderazgo revolucionario

 Se nos fue Nelson Mandela, un gran revolucionario. Su paradigma en el planeta debe servirnos para aborrecer, en todas sus expresiones, la discriminación étnica y las distinciones peyorativas basadas en el color de piel. La raza humana es una sola y utilizar el calificativo de raza para definir a los diferentes grupos étnicos que conforman la civilización en nuestro mundo, es otra táctica del capitalismo para clasificarnos y atomizarnos. Madiba luchó durante su existencia para derribar las desigualdades impuestas por el Estado burgués en Suráfrica y lo que hoy es Namibia (África del Sudoeste). El sistema de segregación denominado apartheid en afrikáans, una variación lingüística del neerlandés, fue establecido en el África austral por más de cuatro décadas (*) y su objetivo fue someter a la mayoría negra de esos territorios del continente bruno.

 

Los atropellos del Estado burgués de los afrikáners obligaron a líderes como Nelson Mandela y al partido CNA (Congreso Nacional Africano), a rebelarse contra las políticas de brutal discriminación que incluían: la prohibición de que los negros ocuparan puestos en la administración pública o de que votaran en elecciones nacionales; la marginación en los medios de transporte público; y el acceso diferenciado entre blancos y negros- a los edificios públicos como los juzgados o las oficinas de correo. Por condenar las aberraciones pretéritas, Nelson Mandela pasó casi 30 años de su vida en la cárcel: el Estado delincuente de Suráfrica, dominado por los afrikáners, lo sentenció a cadena perpetua. El líder de la lucha contra el apartheid no sólo era considerado terrorista por el régimen de Pretoria, sino también por Estados Unidos (**) y otras naciones que apoyaban, de manera directa o disimulada, la exclusión hacia el 70% de la población de Suráfrica. No era de extrañarse que el apartheid fuese mirado con buenos ojos en Washington y sus alrededores: hasta bien entrado el decenio de 1960, en el sur de Estados Unidos se aplicaban medidas muy parecidas a las de los afrikáners y el desprecio a la negritud se palpaba en coordenadas como Alabama, Carolina del Norte, Tennessee o Georgia. Emblemático es el caso de Rosa Parks, en Montgomery, Alabama, quien no se movió de su asiento en el autobús para cedérselo a un blanco y fue apresada por violentar las leyes. Personajes como Martin Luther King Jr. o Malcom X, son el reflejo del modelo de Nelson Mandela y su posterior detención ilegal por parte de los fascistas de África del Sur.

 

Después de su liberación, el 11 de febrero de 1990, gracias a la presión internacional y la victoria de las fuerzas revolucionarias en Namibia, Mandela también fue halagado por la reacción y sus lacayos, sin embargo, él se mantuvo firme en sus convicciones. Esa derecha que antes lo había criminalizado y abandonado a su suerte, ahora pretendía lavarse la cara al elogiarlo y tratar de sumarlo a sus filas. Célebre es el impasse del líder surafricano con el exilio cubano pitiyanqui de Miami, cuando éste casi exigió a Mandela que se pronunciara contra Fidel Castro y la Revolución Cubana. El sabio Madiba calló la boca a la gusanera con su característica humildad y contundencia discursiva: la Cuba socialista había sido un aliado incondicional de la batalla contra el apartheid y él no podía estar más que agradecido con la Revolución. Si duda, las histéricas viudas de Batista pusieron el grito en el cielo cuando escucharon esas crudas verdades.
 
EL CAPITALISMO Y SU MANDELA LIGHT FALLIDO
 

La burguesía internacional -a falta de símbolos propios con credibilidad- ha buscado robarse los arquetipos ajenos y falsificarlos a su antojo, con el objetivo de desdibujar la obra revolucionaria antiimperialista y desaparecerla del discurso actual. El affaire Mandela es uno de ellos: luego de ser condenado por la plutocracia debido a su origen étnico y sus acciones desestabilizadoras en Suráfrica, ahora la derecha hipócrita intenta secuestrar el legado de Madiba y hacer de ello un bochornoso espectáculo. La payasada de un Barack Obama asistiendo al funeral de un gigante como Mandela, no deja de ser una falta de respeto a los que conocemos el prontuario de ignominia del imperialismo estadounidense. Perdón debió haber pedido Obama a Mandela, hace varios años, porque Estados Unidos respaldó y financió a los afrikáners, verbigracia. Peor aún. Tel Aviv, con anuencia de Washington, ofreció ojivas nucleares al régimen de Pretoria para derrotar a sus enemigos en la afamada Guerra de la Frontera (***). ¡La desfachatez de los imperialistas no tiene límites!

 

Así como el capitalismo ha hecho de los productos light una cultura omnipresente y un tótem del supuesto bienestar corporal, igualmente éste ha querido vaciar la abrumadora cualidad contestataria de Nelson Mandela. Tal como los insumos light con su sabor neutral y casi inexistente intentan conquistar nuevos paladares, la estratagema capitalista de un Mandela ligero y comestible busca trivializar la figura del adalid surafricano. Pero la discriminación étnica y su hijo predilecto, el apartheid, son un síntoma de la lucha de clases en el sistema de la plusvalía. La negritud siempre ha provocado urticaria a la derecha etnocentrista y, por más que ésta anhele escamotearlo, Mandela es un icono de las clases oprimidas del orbe. ¡Viva Madiba!
 
ADÁN GONZÁLEZ LIENDO
@rpkampuchea
 
P.D. Nelson Mandela llegó a ser Presidente de Suráfrica pero no pudo llevar a cabo los cambios revolucionarios requeridos. Un Estado burgués hecho a la medida de los afrikáners y una incólume burocracia retardataria, diluyeron en la institucionalidad las modificaciones radicales. En el África austral todavía yacen asignaturas pendientes.
 
(*) Evidentemente, el apartheid es el desenlace de las políticas coloniales aplicadas por el Imperio Británico en antiguas posesiones como África del Sur.
 
(**) Hasta 2008, Estados Unidos tuvo a Nelson Mandela en la lista negra de los terroristas más buscados. ¿Ineptitud o intimidación? http://voces.huffingtonpost.com/2013/12/06/nelson-mandela-terrorista-estados-unidos_n_4399682.html
 
(***) Israel ofreció ojivas atómicas a la Suráfrica del apartheid: http://www.publico.es/internacional/315172/israel-ofrecio-ojivas-atomicas-a-la-surafrica-del-apartheid

 



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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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