Santos y José Vicente: Entre los trajes oscuros y los pies descalzos

Es curioso ver como el presidente colombiano Juan Manuel Santos, un día amanece caminando descalzo, leyendo la prensa en un apartamento que va a pertenecer a una familia que ha sido beneficiada con sus políticas de vivienda con el “propósito” de combatir la pobreza en su país, y otro día lo vemos elegantemente trajeado junto con el presidente israelí, afirmando, palabras más, palabras menos, que Colombia “va a contribuir con la paz en esa zona” (entre el suroeste asiático, y el norte africano, mal llamado medio oriente) para librarla de conflictos sociales, políticos, económicos y hasta religiosos; cuando sabemos que la lucha armada en el país neogranadino supera el medio siglo de luchas internas, entre el Estado, las guerrillas y los paramilitares, (siendo los dos últimos grupos sangrientos, delincuentes y violadores de Derechos Humanos en todos los órdenes) verbigracia; ¿cómo sugerir estrategias para la paz, si vivo en permanente guerra? No obstante, en ambos contextos, el mensaje es claro. En el primero revela su deseo es aspirar a un nuevo mandato, en el segundo, sopesar “deseos” por una política de “paz” avalando las acciones que realizan países guerreristas, entre ellos Estados Unidos.

Pero lo descalzo de Santos o lo acompañado de un elegante traje no sólo está dado por una fotografía o video cualquiera. ¡No! Si revisamos la historia de la cancillería colombiana, podemos confirmar, el cómo desde 1991 hasta la actualidad, es decir, en los últimos 22 años, las mujeres (muy bellas por cierto) durante más de 13 años han dirigido la política exterior colombiana, y con ello, prácticamente se han adueñado del Golfo de Venezuela en términos estrictamente “diplomáticos” y del ejercicio de la praxis educativa de nuestros pueblos.

Desde que era niño, y ahora con mayor intensidad, mientras aquí nada se habla, vemos textos educativos y mapas oficiales del país “hermano”, en los cuales se da por descontado que “nuestro golfo”, les pertenece, al punto de llamarlo “Golfo de Coquivacoa”, situación sobre la cual jamás hemos visto una nota de protesta del gobierno venezolano a través de nuestra “cancillería” (parece que a la revolución tal función sólo puede ser ejercida por “cancilleres”) por un hecho de tal magnitud, y el cual viola nuestra soberanía. Irónicamente, ni siquiera en la recién creada Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) u Organización de Estados Americanos (OEA) hemos visto un punto de agenda sobre el particular. Debe ser porque quienes han sido “cancilleres” venezolanos, han sido los mismos embajadores ante tales organismos. Ellos pagan y se dan el vuelto. Aun así, muchos se rasgan las vestiduras por la política exterior venezolana. Interpreto que los trajes elegantes de hermosas mujeres colombianas, esta vez no descalzas, sino conjugadas por elevados tacones han sido suficientes para cumplir los objetivos de “represarnos” la discusión correspondiente sobre el Golfo de Venezuela, hasta que efectivamente, con los pies descalzos, y previos “acuerdos diplomáticos” nos arrebaten este espacio marino, y con ello, sus potenciales riquezas energéticas.

En el caso venezolano, tenemos un periodista que gusta también de vestir elegantemente trajeado, sólo que a diferencia del presidente colombiano, nunca lo hemos visto descalzo, sino siempre con unos zapatos muy brillantes. Ha sido al igual que Santos un personaje que prefiere lo “oscuro” en sus estilos. Tal vez esa misma oscuridad hizo que su voto en una sesión especial al inicio del gobierno de Luis Herrera Campins, desde el extinto congreso; impidiera que Carlos Andrés Pérez fuera enjuiciado penalmente (recordemos que los votos se realizaban al mencionar congresante por congresante por orden alfabético para verificar el quórum respectivo) por el sonado caso del “Sierra Nevada”.

En tal sentido, analizo que aquella revista “Resumen” (desaparecida de hemerotecas), dirigida por el fallecido Jorge Olavarría, la cual explicaba las cuatro formas de voto ejecutadas por cada congresante en aquella nefasta sesión histórica para la mal llamada “izquierda venezolana”, son parte de la mácula; perdón, de un oscuro y elegante traje que pudo haber impedido aquel “Caracazo” de 1989, al haber puesto tras las rejas en su momento a Carlos Andrés Pérez, más aún si recordamos, que sólo faltó un voto para completar las dos terceras partes que se exigían para iniciar un proceso penal en contra de un expresidente de acuerdo con la constitución de la época.

También es irónico decir, que el tan informado por “Cicerón” en su permanente tiempo de oscuro vestir dentro del Estado y siendo “canciller” al inicio de Chávez, (donde jamás tocó el tema del Golfo de Venezuela), y posterior “ministro” de Defensa, éste no le avistó a través del brillo de sus zapatos que en Abril de 2002, habría un Golpe de Estado contra la revolución y con posible asesinato del Presidente; o mejor dicho, es posible que si le haya informado que todo estuvo durante tales días “excesivamente normal”. Tampoco podemos olvidar, que días antes del aciago paro petrolero, Cicerón, tal vez esos días caminando con los pies descalzos, olvidó poner en alerta al país, cuando en este caso algunos reaccionarios y golpistas, esta vez comandados por la “Gente del Petróleo”, y con una dirigencia siempre vinculada a Álvaro Uribe, a quienes hoy denuncia (y para nada defiendo), hoy van a comprar unos aviones de guerra.

Entre Santos y José Vicente hay muchas coincidencias: Les agrada la “oscuridad” de los trajes y los zapatos brillantes. Ambos son periodistas y han sido ministros de “defensa”. El primero es presidente y el segundo juró en un fenecido programa llamado “Horangel y los 12 del signo” que jamás desistiría en su propósito de ser Presidente de Venezuela. A lo mejor por eso Cicerón aún no le ha dicho que deba salir públicamente con los pies descalzos.



jvivassantana@gmail.com

@jvivassantana


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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

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