Un balance del conflicto geopolítico en Mali

El 22 de marzo del año 2012 una rebelión militar depuso al presidente de
Mali, Amadou Toumani Touré, suspendió las garantías constitucionales y
cerró todas las fronteras. El portavoz inicial de los rebeldes fue el
teniente Amadou Konaré, quien habló en nombre del Comité Nacional para el
Retorno de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE).
Inmediatamente después de conocida la noticia, numerosos países, entre
ellos Venezuela, condenaron ese hecho, al tiempo que la Unión Africana
suspendió a Mali como miembro de esa organización y la Unión Europea
suspendió la ayuda económica a ese país africano.

Una de las justificaciones de la rebelión militar nucleada en torno al
CNRDRE, tuvo que ver con la supuesta debilidad del gobierno que presidía
Amadou Toumani Touré, para enfrentar el accionar autonómico de la etnia de
los tuaregs al norte de Mali, que se había iniciado a comienzos del 2012
y cuya expresión organizativa es el Movimiento Nacional de Liberación de
Azawad.

A medida que transcurrían los días el conflicto en Mali se fue haciendo
cada vez más complejo y se comenzó a hablar de la participación en el
mismo de islamitas radicales pertenecientes al Grupo Salafista para la
Predicación y el Combate (GSPC), integrado a la red Al Qaeda bajo la
denominación de Al Qaeda en los Países del Maghreb Islámico (AQMI), el
grupo Ansar al Din y el Movimiento para la Unidad y la Jihad en África
Occidental (MUJAO).

Ante el avance hacia el sur de los islamitas, el 11 de enero del año 2013
el gobierno de Francia, presidido por Francois Hollande, tomó la decisión
de intervenir militarmente en Mali. Algunos países africanos también
enviaron soldados a la zona de conflicto. Después de una intensa campaña
militar, ya para finales de febrero de 2013, tanto el gobierno francés
como el gobierno maliense cantaron victoria, al tomar control de las
principales ciudades del norte de Mali que estaban en manos de los
rebeldes islamitas y de la etnia de los tuaregs. Interrogado al respecto,
el ministro de defensa francés, Jean-Yves Le Drian, manifestó que la
operación duraría cierto tiempo, debido a lo extenso y complejo del
territorio en disputa.

Para fines de marzo de 2013, un reporte del ejército maliense informa que
desde enero hasta la fecha han muerto unos 600 rebeldes islamitas y unos
100 soldados de diferente nacionalidad (maliense, francesa, togolesa,
chadiana y burkinés). Por su parte, el Presidente Hollande anunció que las
tropas francesas se quedarán en Mali por lo menos hasta finales de este
año. Mali, sin duda, seguirá siendo noticia en el ámbito de la dinámica
geopolítica en el continente africano.

* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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