El matiz de la guerra contra el terrorismo

A pesar del desarrollo de la ciencia y la tecnología en la medicina, comunicación, industria que ha permitido a millones de personas disfrutar de un nivel más alto de vida la gente no esta dispuesta a aprender, en ese sentido la humanidad no ha cambiado mucho en siglos. Georg Hegel filosofo alemán decía “la experiencia y la historia enseñan que los pueblos y los gobiernos jamás han aprendido algo de la historia ni han actuado según las lecciones que hubieran tenido que sacarse de ellas”.

La Europa del siglo XVII época de la Ilustración donde prevalecía la razón con todas sus manifestaciones de ingenio en la ciencia, en las artes, se desarrollaron guerras brutales y sin sentido como ahora, actualmente se habla en las guerras de derechos humanos cuando se asesina igual que antes a civiles y se destruyen ciudades y países enteros.

En el año 1095 el Papa Urbano II llamo a los cristianos a recuperar los territorios de las tierras santas ocupados por los musulmanes, al llamado acudieron reyes, nobles, caballeros y plebeyos de todos los países que se encontraban bajo la autoridad papal marcharon a Jerusalén dando inicio a las cruzadas por la creencia de estar al servicio de Dios, “ángeles exterminando a los hijos del diablo” para ganarse la corona de mártir en el cielo ignorando que el enemigo creía lo mismo, a los dos bandos se les decía la misma cosa, que las guerras eran justas y que contaban con la aprobación de Dios.

Hoy ese matiz es el mismo, Obama recibió el Nobel de la paz por las guerras justas, extermina en complicidad con Europa e Israel pueblos enteros en una cruzada por recuperar el capitalismo para sostener el poder imperial, es la misma situación a lo largo de la historia, lideres carismáticos justificando las guerras ante millones de gentes, el pretexto el terrorismo; el llamamiento a las armas colocando a Dios por delante es el matiz de los conflictos y de las guerras tan útiles para ejecutar el holocausto como para las limpiezas étnicas o para llevar a cabo las primeras y segundas guerras mundiales. Creencia arrogante que sus naciones son superiores y merecen dominar el mundo bajo los principios de libertad, justicia y democracia.

Muchos dirán que hoy la gente esta mas preparada y no se dejaran manipular, sin embargo, analizando los sucesos de los últimos 70 años nada mas ¿Quién puede decir honestamente que así ha sido? Desde las cruzadas pasando por las guerras mundiales hasta el bombardeo a Libia, las invasiones a Irak, Afganistán, los promotores pensaron que la causa era justa exaltando el racismo, el patriotismo y el poderío militar, las masas les siguen por interés o por indiferencia como si las guerras son una parte inevitable del orden natural, una especie de necesidad biológica “medio legitimo para erradicar las especies que no merecen sobrevivir” como dice el escritor Phil Williams.

Matizando la mezcla de religión y política todos piden la bendición de Dios sobre las tropas, lo hizo Hitler un experto en sicología de masas y mejor orador, demagogos como Bush, Obama, Sarkozy, Merkel, Netanyahu, piensan que las masas no se rigen por el intelecto sino por las emociones, dirigen el odio contra el enemigo común los árabes, latinos, negros que abrasen el islamismo o piensen en otro sistema político-económico diferente al de la globalización.

Edward Said, profesor de las universidades de Harvard, Columbia y Yale, en un articulo publicado en octubre del 2002 dijo, “toda la cuestión de la guerra contra el terrorismo ha permitido a Israel y a quienes lo apoyan cometer crímenes de guerra contra la población palestina en Cisjordania y Gaza” afirmaba la cifra de mas o menos unos 3.6 millones de víctimas en daños colaterales de no combatientes.

Años antes publico un libro sobre la “cuestión palestina” defendiendo también la existencia del estado de Israel, Said recibió ataques de Al Fatah, FPLP (frente popular para la liberación de Palestina) y Hamas. Los extremos no entienden el matiz de la razón crítica mientras Alemania callaba en complicidad con EEUU y la Unión Europea.

La complicidad internacional es uno de los matices más complejos del extremismo que acompañan las relaciones de Israel con los pueblos árabes, extremismo de donde salieron los combatientes por la libertad llamados hoy terroristas. En este contexto  se manifiesta la polémica desatada por el alemán Gunter Grass, al publicar en el periódico Diesuddeustsche Zeitung y en otro medio su poema “lo que hay que decir”.

Grass fue declarado por Benjamín Netanyahu, persona no grata para Israel por la vergonzosa equivalencia que hace Grass entre Israel e Irán, “un régimen que niega el holocausto y que amenaza destruir Israel”.

Netanyahu esgrime una razón de Estado opuesta en el extremo a las razones del novelista quien milito en las SS en su juventud, ahora es víctima de manipulaciones internacionales en donde se halla inmersa la misma Alemania por sus desacuerdos con Israel. Netanyahu ofrece desacuerdos demagógicos y delirantes porque miente al decir que Grass desconoce el holocausto judío ya que en la crítica del poema habla 67 años mas tarde del joven que se enrolo en las SS hitlerianas.

Grass no es el primer ni el último alemán que manifiesta la existencia del chantaje moral que obliga a los gobiernos y a sus ciudadanos de Israel a tragarse los crímenes y agresiones de Washington, Tel  Aviv y la OTAN, presentados como ataques preventivos para destruir países como Palestina, Líbano, Irak, Siria, Libia, acusados de terroristas.

Grass solo dice una verdad oculta por la complicidad internacional de que Israel un Estado nuclear pone en peligro la paz mundial que pende de un hilo en el medio Oriente, culpando a Teherán que todavía no dispone de armas atómicas.

rcpuma061@yahoo.com




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Raúl Crespo


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