Las dos últimas semanas demostraron al mundo que los vientos no soplan a favor de los Estados Unidos, la OTAN y las fuerzas retrogradas en el Mundo Árabe y en el Medio Oriente, toda vez que a través del voto libérrimo de los pueblos y en la forma más democrática posible los sirios votaron casi con el 90% aprobando una avanzadísima Constitución paradigmática para toda África y Asia e inclusive de algunos países europeos.
Los iraníes hicieron lo propio días después, donde millones que rebasan el 65% de los registrados votaron para renovar su majles o Asamblea Nacional donde la mayoría aplastante de los electores votaron por la profundización de la revolución islámica y su posición a favor de la autodeterminación de los pueblos y de estar en la primera trinchera en contra de las fuerzas del imperialismo y la agresión.
Inmediatamente después, los rusos hicieran lo mismo con una votación mayoritaria requiriendo la profundización de la posición rusa frente a los desmanes de la OTAN y a favor de la autodeterminación de los pueblos y por la no intervención en los asuntos internos de los países.
En Siria, se está conformando el ámbito del nuevo orden internacional e inclusive el pueblo sirio ha ayudado a que caigan muchas máscaras de sedicentes defensores de las democracias, las libertades públicas y los derechos humanos, presentándolos en su justa dimensión de viles agresores que sólo les preocupa sus intereses sin importarle para nada la suerte de los demás pueblos, y sus anhelos en una vida digna y constitucional.
Siria ha ayudado a demostrar que quienes carecen de vidas democráticas queriendo exigirle a Siria mayores reformas de libertad y justicia, convirtiéndose en descarados confabulados con organizaciones terroristas proporcionándoles dinero y armas y dándoles cobertura mediática, política y diplomática para masacrar al pueblo sirio sembrando la destrucción y el terror.
Siria ha demostrado que las experiencias de Irak y de Libia no se repetirán y los agresores internacionales y regionales lejos de poder imponer sus políticas en Siria contrarias a la voluntad y a la conciencia de los sirios, cambiando de roles en la actualidad, asumiendo una posición defensiva ya que sus pueblos le reclaman imponer en sus países los principios democráticos que decían querer para el pueblo sirio.
La agresión está a la defensiva por cuanto que la conjura internacional y el complot contra Siria han fracasado mientras que el espíritu de la resistencia en el Mundo Árabe y Medio oriente, tanto en Irán como en Irak, Líbano Palestina y otros, como en Siria se levanta incólume no sólo para desbaratar más planes imperio-sionistas y de la reacción internacional y regional, sino también para tender la mano amiga a los pueblos que hicieron posible “la primavera árabe” y que las tinieblas de las fuerzas del mal hicieron retroceder, procurando convertir en un “invierno árabe” lo que fue una esperanza y un sueño para las masas árabes y que el triunfo de Siria, Irán y otros los volverá a convertir en una autentica, popular y progresista “primavera árabe” ajena a la agenda hegemónica imperial internacional.
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