Malvinas, gran oportunidad para UNASUR

Las islas Malvinas (Falkland) es un enclave de 12.173 Km², 3.000 habitantes con un per cápita de 55.300 dólares, es un enclave que será fortificado y dotado de armamento no solo por la llegada del principito ingles sino para garantizar que el petróleo allí existente calculado en unos 18-20.000 millones de barriles de petróleo sea explotado por multinacionales de Gran Bretaña, además, sirva como una base logística para las naciones desarrolladas antes del gran salto a la Antártida convertido en todo un supermercado en donde hay petróleo, gas, minerales, agua, genomas y especies que hacen agua la boca de las trasnacionales farmacéuticas y mineras de esas naciones.

Sin embargo, el Tratado Antártico evita que algún país reclame soberanía en ese territorio hasta el año 2041, mientras tanto, la autodeterminación de la población de las Malvinas por Gran Bretaña choca con la integración territorial de Argentina, que no podrá resolverse en El Consejo de Seguridad de la ONU porque Inglaterra tiene poder de veto ni podrá contar con la ayuda de la OEA por ser un organismo que rinde cuentas al Congreso de Estados Unidos, país que lidera la mafia internacional de la diplomacia y Cortes Internacionales, UNASUR tiene la gran oportunidad de revertir ese habito diplomático siempre inclinado a favorecer a las grandes potencias del G7. Resolver el asunto Malvinas a favor de Argentina terminara con esos rezagos de colonialismo aun existentes en este siglo fortaleciendo la unión de naciones del sur.

Las Malvinas es un ejemplo del patrón cultural dominante y sucede así porque las nuevas estructuras económicas que requiere el capitalismo no ha dejado de lado su carácter de salvaguarda de esa moral heredada de la colonia ¿es que la moral política de los países dominantes condicionan el derecho internacional? La política económica si condiciona la ética de la ONU y de las Cortes Internacionales porque a su vez estas protegen el poder y el sistema de valores que ella engendra.

Estas organizaciones encargadas de la justicia internacional consideran que las potencias deben manejar la economía energética global para que el mundo no se desestabilice, explicación totalmente fuera de contexto, porque, lo único que sostienen es un planeta saturado de marginalidad que a su vez frena la libertad, elemento fundamental para que la propia existencia este condicionada a la responsabilidad de las naciones desarrolladas y ricas.

Los polos juegan ya un papel decisivo en la comercialización futura para los esclavos del siglo XXI. El Polo Norte esta en manos de los países limítrofes desde hace rato, parcelan los glaciares para las multinacionales petroleras, y están inventariando el potencial de agua dulce que no se derretirá con el calentamiento global, están inventariando también el potencial minero y otros recursos naturales, el espacio exterior esta saturado de satélites militares que sirven al escudo antimisiles. El Polo Sur es la gran reserva no para el mundo sino para estas potencias que buscan capitalizarlo todo.

Así, la factoría de las Malvinas tiene que ser fortificada y armada con destructores como el HMS Dauntiess, enviado al Atlántico Sur para dar abrigo al principito, llegaran a no dudarlo submarinos, portaaviones, y otros buques que acentuaran la disputa que se produce desde el 20 de diciembre del 2011 cuando los países miembros del Mercosur acuerdan que los barcos con bandera de las islas Malvinas atraquen en sus puertos, el 16 de enero del 2012 las Malvinas prohibió el desembarco de pasajeros de un crucero entre ellos ciudadanos y ciudadanas argentinos argumentando problemas de salud, el 31 de enero Gran Bretaña envía el destructor antes de la conmemoración de los 30 años de la guerra de las Malvinas.

El armamento enviado al Atlántico Sur por parte del pentágono y la OTAN llegara porque las Naciones Unidas ni el Consejo de Seguridad Permanente lo impedirán. La solicitud de la presidenta argentina Cristina Fernández a la ONU y al Consejo de Seguridad protestando por la militarización del Atlántico Sur es puro formulismo, la ONU reconoce la existencia de un conflicto entre Argentina y Reino Unido, la novedad de la denuncia no tendrá ningún efecto positivo para Buenos Aires porque Gran Bretaña tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad.

Por otra parte, la presidenta de Argentina Cristina Fernández firmo la desclasificación del informe Rattenbach, un análisis sobre las responsabilidades políticas y militares de la guerra de 1982 que el mundo conocerá en 30 días, este informe fue declarado secreto por los militares asesinos, cobardes y traidores de la dictadura 1976-1983.


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Raúl Crespo


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