Palestina, juego de los EEUU y de la ONU en beneficio de Israel mientras los árabes sigan divididos

1. Después de revisar 10 resolutivos de la ONU (181,194, 242, 338, 446, 478, 497, 3236, 1322 y 1559) y el magnífico ensayo de Mariela Flores Torres, doctoranda de la Complutense, estoy más convencido que desde 1947 Palestina ha sido bloqueada y agredida por los EEUU, la ONU e Israel. A pesar que los resolutivos de la ONU –por la cantidad de votos- beneficien generalmente a los árabes, siempre se han inventado bloqueos o vetos de los EEUU en el Consejo de Seguridad contra Palestina para evitar que los resolutivos se cumplan. En 1947, el resolutivo 181 de la ONU aprobó el injusto plan de partición de Palestina que creó el Estado de Israel. Palestina obviamente rechazó el Plan impuesto por la ONU y eso la condenó a vivir como “parias sin Estado”. Los países árabes no han logrado unirse para apoyar a Palestina porque los yanquis han conseguido dividirlos a partir de los negocios y las alianzas.

2. Decía el resolutivo 181: Se recomienda la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo régimen internacional particular. 14.000 km², con 558.000 judíos y 405.000 árabes para el Estado judío, 11.500 km², con 804.000 árabes y 10.000 judíos para el Estado árabe, 106.000 árabes y 100.000 judíos para la zona bajo control internacional que comprende los Santos Lugares, Jerusalén y Belén. Entre los dos estados se debe establecer una unión económica, aduanera y monetaria. Aprobada por 33 votos (incluidos los Estados Unidos y la URSS), frente a 13 votos en contra y 10 abstenciones. Esta resolución fue rechazada por los árabes y criticada por los sionistas, que a pesar de todo se adhirieron a ella. El 15 de mayo de 1948, el mismo día en que finalizó el mandato Británico de Palestina y fue proclamado el Estado de Israel, comenzó la primera guerra árabe-israelí.

3. Hoy sábado se ha publicado que el presidente palestino, Mahmoud Abbas, entregó ayer la solicitud de adhesión a la Organización de Naciones Unidas (ONU) de un Estado palestino en un acto previo a su discurso. Indicó que Israel ha destruido los esfuerzos para alcanzar un acuerdo de paz debido a la negativa a detener la construcción de asentamientos y a tomar como base para las conversaciones las fronteras del 4 de junio de 1967 (que reclaman para los palestinos Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén este como su capital), no obstante, apuntó, los palestinos están dispuestos a retomar las negociaciones. “Podemos regresar de inmediato a la mesa de negociaciones sobre la base de la legitimidad del Estado palestino; nuestros esfuerzos no están dirigidos a aislar a Israel, sólo queremos que sus asentamientos se consideren ilícitos”. Israel, después de cada guerra e invasión, establece asentamientos.

4. ¿Qué responde Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí? Que está de acuerdo con discutir, con reunirse con Abbas y que la base del conflicto con los palestinos es la negativa de éstos a “reconocer al Estado judío y cualquier frontera”. Señaló que Israel quiere la paz y señala categóricamente: “no podemos alcanzar la paz a través de resoluciones de la ONU, sino a través de negociaciones. No son problemas teóricos, son muy reales; los problemas deben ser resueltos antes de declarar un Estado palestino”. Ese ha sido el discurso israelí permanente: “Queremos la paz”, pero entre tanto no han dejado de avanzar con sus ejércitos asesinando a palestinos, invadiendo territorios palestinos donde colocan asentamientos, es decir construyen viviendas, para apropiarse del territorio. ¿Cómo llegar a acuerdos inmediatos si los israelíes han invadido y ocupado territorios palestinos? Pareciera que la ONU busca legitimar las invasiones.

5. Pero como escribe la especialista Flores Torres: “Lograr el reconocimiento del Estado palestino en un organismo supranacional como la ONU es importante y seguramente sentará un valioso precedente internacional. Ahora bien: ¿qué cambia con esto en la condición de centenares de miles de palestinos? ¿Cuántos temas de gran peso político y humanitario se han tratado en organismos supranacionales (como la ONU o la Corte Internacional de la Haya) sin que se hubieran producido cambios favorables al desarrollo de una vida digna para los palestinos? El muro de la infamia sigue avanzando con la complicidad de las potencias “democráticas” de Occidente, los ataques sobre los territorios palestinos siguen su marcha y la crisis humanitaria es pavorosa”. Los poderosos países occidentales se han aprovechado de las diferencias que separan a los árabes para sacar provecho en beneficio propio.

6. Hay informes anteriores como el Mc Bride (1982/83, sobre la invasión de Israel a Líbano) que siguen sin ser condenados por la ONU y sin que se devuelvan territorios invadidos. Es preocupante y hasta condenable reconocer que en las Naciones Unidas han sido muy pocos los Estados miembro que tomaron seriamente las demandas reales de Palestina. Por eso, el planteamiento de reconocimiento del Estado palestino es una encrucijada que se presenta como una nueva oportunidad y son muchos los que ahora esperan un tratamiento más sensato y efectivo de esta lacerante cuestión. Quizás gracias a que varios estados latinoamericanos reconocieron a Palestina (Aquí entra en documento del gobierno venezolano de Chávez) como estado soberano e independiente (fines de 2010 y principios de 2011), las cosas puedan cambiar. La expectativa es enorme, pero los antecedentes desfavorables no son menos formidables.

7. Si se logra el reconocimiento de Palestina (escribe la investigadora Flores) como Estado con pleno de derechos pero sin el acompañamiento de una efectiva cooperación internacional que garantice y sostenga el desarrollo real de ese Estado (una especie de Plan Marshall para Palestina, algo que en su momento se hizo para Europa), tendremos dos estados (Israel y Palestina), dos sujetos de derecho internacional, pero en condiciones profundamente asimétricas. La comunidad internacional, y especialmente las grandes potencias que ocasionaron la tragedia de Palestina, deben garantizar la viabilidad del Estado palestino en caso de que éste finalmente vea la luz del día. Pero este reconocimiento, sin política de desarrollo que lo sostenga y que permita la reconstrucción material y espiritual de ese pueblo, puede de manera paradójica, terminar por jugar en contra de sus heroicos y respetables anhelos de libertad, democracia y bienestar. Por eso es preciso no abandonar a Palestina más allá de esta instancia en el (des)concierto internacional.

pedroe@cablered.net.mx


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Pedro Echeverría V.


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