Por el oro: hoy nos matamos y mañana nos desarrollaremos

En los momentos de crisis económicas sale a flote la importancia del oro para que cada Estado sepa con qué cantidad de él cuentan sus reservas. Por esa razón, exclusivamente, ningún Estado debería permitir que empresa extranjera o privada criolla sea explotadora del rey de los metales. Eso debe ser propiedad y potestad única del Estado de la nación que lo posea para explotarlo y conservarlo, mientras perdure el capitalismo, como forma dinero del valor.

 La cultura del género humano como también las guerras imperialistas por su expansionismo, reparto y dominio del mundo han tenido que ver con el oro. Este y la plata sustituyeron al trueque para hacer el papel de dinero del valor. Mientras no desaparezcan, por completo, todos los síntomas de modos de producción de clases y de la explotación de una por otra, el oro seguirá teniendo que ver intrínsicamente con dinero. Y este, cumple varias funciones: medida de valor, medio de circulación, medio de acumulación, medio de pago y medio mundial de dinero. Eso es lo que más les gusta a los señores capitalistas –en general- y a los imperialistas –en particular-. Pero, es la verdad, también debe gustarle a un Estado proletario, porque éste está obligado a darle un buen uso en función de la trasformación radical del modo de producción capitalista en socialista. Sin dinero o sin una sólida moneda, hasta casi la segunda fase de la sociedad comunista, no se logrará nada que valga la pena para metamoforsear el mundo y que haga desaparecer para siempre al capitalismo.

 El oro ha sido tan vital en la historia de los modos de producción hasta ahora existentes, que sobre él se han inventado y escrito fábulas y leyendas dignas de imaginaciones ansiosas de éxitos y riquezas. A las excelentes trabajadoras hormigas les han indilgado la facultad de buscadoras de oro. Por eso inventaron unas hormigas que tenían, ¡increíble!, el tamaño de los zorros que vivían en la India y sacaban oro. Con razón la India ha sido la madre patria de las religiones.

 El oro no sólo ha sido de interés para los afanosos de riqueza, para los Estados, para el lujo, para garantizar reservas monetarias sino, igualmente, para las investigaciones históricas, los alquimistas, pueblos enteros (como: el eslavo, germánico, filandés, egipcio, los indo-persas) y hasta para los lingüistas Conquistas y saqueos se unieron para despojar de oro a regiones y pueblos enteros. La América del Sur ha sido una de las grandes víctimas de los cazadores de oro. Los españoles que participaron en el descubrimiento y conquista de América jamás podrán escribir la historia de sus crímines justificando que fueron necesarios por la necesidad de oro. ¿Acaso Atahualpa no llenó demás parte del apetito voraz de Pizarro por el oro y aun así lo asesinó y también a su familia?

 No pocas veces el afán desmedido por la obtención de riqueza termina premiando a los cazadores de la misma con la indigencia. Eso le sucedió a John Sootter, el descubridor de los yacimientos de oro en California como España está viviendo actualmente sus crisis -sin poder encontrar una solución intregral mientras su modo de producción sea capitalista- luego de que sus hombres de varios siglos anteriores saquearon a la América del Sur de una importantísima parte de su riqueza en oro y plata. Por tener oro en su geografía algunos pueblos han perdido su libertad por ser víctimas de la codicia y la rapiña de otros Estados. Los bóers descubrieron oro en Transvaal (Africa) pero los ingleses les colonizaron y los dejaron en la ruina porque les robaron todo el oro que hallaron por delante. Los ingleses han hecho guerra hasta por droga como fue el caso contra China para apoderarse del opio. ¡Que monstruosidad de la ambición capitalista bajo una concepción individualista del mundo!

 Por el oro nacen aventureros y mercenarios de toda naturaleza. En Rusia saben mucho de eso, porque mucha gente de su pueblo fue víctima de aquellos. Si la verdad necesita de una escolta de mentiras como lo decía Churchill, el oro requiere de una importantísima escolta militar para trasladarse a los bancos que le sirvan de depósito y seguridad. Se ha demostrado, por los geoquímicos y geólogos especialmente, que el oro abunda no sólo en la corteza terrestre sino, también, en la naturaleza. Por eso lo hay en los vapores incandescentes de la atmófera solar, en los meteoritos y en el agua del mar. ¡Hay Dios mío: si este mundo capitalista se prolonga demasiado, el imperialismo hecho dueño de todos los mares puede acabar con sus aguas para robarle el oro! ¿Cómo funcionaria el planeta Tierra sin mar? Los imperialistas tienen la palabra y la respuesta pero también el proletariado.

 El oro no está seguro en ninguna parte como garantía de reserva operativa. Si un país lo deposita en bancos de otros países, puede llegar ese momento en que un Estado –especialmente imperialista- invente un conflicto con algún otro Estado y le expropia las reservas operativas que estén depositadas en bancos de su territorio. Libia, en este momento, es víctima de la política imperialista inglesa en relación con las reservas operativas libias que se encuentran depositadas en bancos de Inglaterra. El Estado estadounidense, igualmente, lo ha hecho con reservas operativas de otros países y acaba de congelarle las reservas de Siria en bancos estadounidenses, solicitando que el Presidente sirio renuncie, como si el pueblo sirio no tuviera la potestad de derrocar al gobernante que considere lo oprime desde hace años atrás obedeciendo órdenes políticas de la Casa Blanca, esté en ésta un blanco o un negro como Presidente de Estados Unidos. Incluso, las reservas en oro ni siquiera están seguras en bancos del propio país que las posee, porque de pronto el gobierno cae o huye y se lleva una buena tajada del oro como aconteció en Túnez, donde la esposa del derrocado cargó o se robó más de mil kilos de oro de la reserva de ese país. Sin embargo, lo correcto es que las reservas en oro estén en el país que las posee. Sin embargo, en el mundo actual se corre mucho riesgode invasión de países imperialistas a naciones subdesarrolladas (caso Irak, Afghanistán, Libia) aplicando políticas de arrase y saqueo de todos los valores (el oro incluido) que encuentren a su paso. Basta con preguntárselo a los iraquíes.

Bueno, hemos dicho sobre el oro en relación con guerras, conquistas, colonizaciones y, especialmente como forma de dinero de valor y reservas. Pero el oro tiene cualidades no sólo para que, en su búsqueda y apoderamiento, se hayan cometidos crímenes de toda naturaleza sino, fundamentalmente, para hacer crecer, avanzar o desarrollar a sociedades y cuando impere el socialismo en el mundo entero, éste sabrá agradecer al oro todo lo que le brinde para alcanzar escalafones de progreso científico, técnico y felicidad como jamás podrán ofrecerlo los modos de producción que se basan en la explotación y la opresión de unas clases por otras. Todo Estado revolucionario que plantee el socialismo como alternativa para sustituir al capitalismo debe saber que en una economía transitoria, al igual que en el capitalismo hasta ahora, la única moneda real es la que se fundamenta en el oro. ¿Entendemos, entonces, el por qué hay que cuidar el oro y por qué debe ser propiedad exclusiva del Estado que lo posea? No parece extraño que en medio de la profunda crisis económica que viven las naciones imperialistas –en particular- y el capitalismo –en general-, lo que más sube de precio es el oro, aunque, ¡de pronto!, echa un bajón que los que no somos economistas nolo entendemos..

¿Cuál será el papel del oro cuando el mundo le haya dado cristiana sepultura, para siempre y boca abajo, al capitalismo? Lo dice, muy sencillamente, el geoquímico Fersman, autor de un libro maravilloso que se intitula “Geoquímica recreativa”: “… el futuro del oro no es la permanencia en los depósitos de los bancos ni su participación en los juegos de los corredores de bolsa y de los capitalistas, su futuro es el uso amplio en las ramas más diferentes de la ciencia y la industria… en la industria precisa de la electrotecnia y radiotecnia, en donde quiera que se necesite un metal de alta electroconductibilidad y de características constantes resistente contra cualquier reactivos químicos”. Cuando eso suceda, el petróleo ya no servirá ni siquiera de recuerdo en la historia de los minerales que alborotaron espíritus para las guerras… y el oro ya no tendrá ni siquiera propiedad estatal sino que pertenecerá a todo el género humano universalizado por la cultura y el arte, lo que liberará a todos los bípedos de la avaricia por tiempo de trabajo y o habrá humillación por la magnitud de las raciones.

Sépase lo que dice el camarada Trotsky sobre el dinero para que terminemos de entender correctamente la función del oro hoy (mientras exista capitalismo) y mañana (cuando ya el socialismo sea una realidad avanzada en toda la faz de la Tierra): “El dinero, en tanto que medio de acumulación privada, usura y explotación, desaparece paralelamente con la liquidación de las clases. Como medio de intercambio, como norma de medida del valor del trabajo, como regulador de la división social del trabajo, el dinero se disuelve gradualmente en la organización planificada de la economía social para convertirse finalmente en un vale, en un cheque para el cobro de una cierta porción de los bienes sociales con el fin de satisfacer las necesidades productivas y personales.”



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Freddy Yépez


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