Economía y Finanzas

Las medidas y el socialismo del siglo XXI

Deben existir… Tiene que existir notables y radicales diferencias entre las medidas que un Estado orientado, lanzado a la construcción de un socialismo, y las que se adoptan en un Estado liberal regido por una economía de mercado. Cuando se trata de luchar contra el estado actual de cosas imperantes en una sociedad como la venezolana, donde el empeño central es establecer un nuevo orden social positivamente sustentable e históricamente viable, en una escala global –como manifiesta el Che-, es imprescindible cortar de raíz los vicios estructurales subyacentes, luchar contra los antagonismos sistémicos que aparentemente lucen insuperables y que la oligarquía defiende con todas sus fuerzas, con todo su poder económico, financiero y mediático.

Por eso las medidas adoptadas en materia económica, financiera, social, y política, durante los últimos diez años, no tienen por qué parecerse a las que se aplicaron durante los años transcurridos entre 1959 y 1998. Durante esos años se protegió el capital, se favorecieron ostensiblemente los sectores empresariales, comerciales, financieros, importadores, a los banqueros y a los especuladores. Por ello, los ministros y los altos funcionarios oficiales de la economía y las finanzas provenían de Fedecámaras, de Consecomercio, de la gran banca; por ello el auxilio de Fogade, durante la crisis bancaria de 1994, se dirigió a los banqueros, los cuales huyeron al Norte con el dinero de los ahorristas. La decisión adoptada ante la minicrisis bancaria reciente, está orientada a favorecer a los ahorristas y eso es lo que se está haciendo.

Gracias a aquellas viejas políticas encontramos, en 1999, un país con una economía en ruinas, con las reservas internacionales agotadas, con un 70,8% de pobreza general y una pobreza extrema de 40%, ubicadas en este momento, hasta 2009, en 24,2% y 7,6%, respectivamente. Por si esto fuera poco, la política petrolera venezolana, hasta 1998, conspiró contra la estabilidad de la OPEP, con una producción de crudo por encima de la establecida como cuota para nuestro país. Venezuela contribuyó, de manera decisiva, para que los precios del petróleo se contrajeran de una manera tal, que se preveía, en el corto plazo, la posibilidad de privatizar la industria. El cambio de política y la convocatoria de la Cumbre de los Jefes de Estado de la OPEP, reunida en Caracas en el 2000, trajo como resultado el establecimiento de bandas en los precios y el compromiso de respetar las cuotas de producción, con efectos tan plausibles como lograr que el precio de nuestra cesta petrolera se incrementara, de 10,57 US$, en 1998, a 16,32 US$ en 1999; 25,91 US$ en el 2000; 46,15US$ en 2007; 86US$ en 2008 y 57US$ en 2009, este último bajón, motivado por la crisis financiera del capital que ya todos conocemos.

Mientras tanto, ¿qué  sucedió en los años 1990 con las empresas básicas del Guayana? Algunas de ellas fueron privatizadas y el resto estaba siendo saqueado para rematarlo a precio de “gallina flaca”. Estaban arruinadas, los paros sindicales estaban a la orden del día y los pasivos laborales llevaban al paroxismo a los trabajadores, al tiempo que sus prestaciones habían sido esquilmadas por una tripartita conformada por la CTV, Fedecámaras y funcionarios liderados por Teodoro Petkoff , durante el segundo gobierno de Rafael Caldera.

¿Y la producción en el campo? ¿Cuál era la actitud de los empresarios agrícolas?, ¿cómo estaba la distribución, el abastecimiento y los precios de los productos agropecuarios? Monopolios y oligopolios acaparaban este sector a lo largo y ancho del país. La economía de puerto campeaba por sus fueros. La inversión privada era inexistente desde principios de los años 1980. Al respecto, obsérvense los informes del BCV y de la CEPAL.

La política petrolera actual está inserta en una nueva política económica del Estado venezolano que le da prioridad a lo nacional, aunque tiene sus “verrugas”, como esas asociaciones que se llaman empresas mixtas.

Un aspecto por resaltar es el vuelco que se ha dado respecto de la deuda pública externa. Así, mientras en los siete años comprendidos entre 1996 y 2002 el Estado dispuso de 23.708 millones de dólares para el servicio de ese compromiso; en los siete años siguientes -2003 a 2009- ese servicio descendió a 13.492 millones de dólares, de los cuales 13.272 millones de dólares correspondieron al pago entre 2003 y 2006; mientras que entre 2007 y 2009 sólo se ha tenido que pagar 260 millones de dólares, en razón de que en 2006 el Estado resolvió cancelar el capital adeudado al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.

Un aspecto resaltante en las políticas económicas, financieras y monetarias ha sido el uso reproductivo de las reservas internacionales, acrecentadas por el incremento sustancial de los precios del petróleo. Esta variable macroeconómica, que alcanzó sólo 14.849 millones de dólares en 1998, vio elevar sus montos año tras año hasta ubicarse en los 43.127 millones al final del 2008. En 2005, la Asamblea Nacional modificó la Ley del BCV, lo cual permitió establecer un monto óptimo para las reservas internacionales, lo cual conllevó a la creación del Fondo de Desarrollo Nacional S.A., FONDEN, con la misión de apalancar la recuperación económica (real y  productiva) y de incrementar la inversión social. Hasta la fecha, ha recibido aportes del BCV y PDVSA por un monto de 31.400 millones de dólares, de los cuales se han erogado 16.400 millones de dólares.

Son cambios estructurales que tienden a la transformación humana, económica, física y ambiental de la sociedad venezolana.   

Consideramos, sin embargo, en este período de transición, que es impostergable enderezar muchos entuertos. La lucha contra la corrupción pública y privada tiene que ser implacable, porque ésa ha de ser una de las características insoslayables del socialismo del siglo XXI: diferenciarse del socialismo real que antepuso los intereses de una burocracia enquistada en las alturas del poder, a las necesidades de la población. La actual administración tiene que acabar con la indolencia, negligencia e irresponsabilidad de numerosos funcionarios empotrados en el aparato del Estado.


cepo39@gmail.com


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César Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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