Un Grano de Maíz

La Superficie, Lo Inmediato, El Entorno

La oligarquía dominante basa su dominio en la instalación en la mente del oprimido de formas y estructuras que le impidan percibir su esclavitud y construir respuestas contra ella.

Unas de esas estructuras mentales para la dominación es confinar el razonamiento a la superficie, a lo inmediato, al entorno. De esta manera el individuo es incapaz de elaborar y comprender conceptos, sólo puede, en el mejor de los casos, percibir a la realidad, nunca interpretarla.

Otra de estas estructuras mentales es ejercitar la mente, acostumbrarla a sensaciones que luego de instaladas pueden ser activada por asociación. Por ejemplo, el color rojo produce rechazo, es asociado a lo malo, y se activa cuando aparece en pancartas o manifestaciones. La masa oligarca lo rechaza hasta en el vestir. Otro caso, las películas de terror que abundan en los medios oligarcas nos acostumbran al miedo, y este es activado asociando las acciones del gobierno a detonantes del miedo. Así, la Ley de Educación es asociada a la pérdida de los hijos, y eso dispara el miedo que ya tiene sus rutas mentales establecidas.

Otra de estas estructuras mentales para la dominación es confundir la realidad con el show. La oligarquía creó una zona donde la realidad y el show se confunden, pierden nitidez, lo llaman los “Reality Show”. Convirtieron a la televisión en realidad y a la realidad en televisión, es una especie de esquizofrenia cibernética.

Desmontar esas estructuras es un paso previo en la liberación de la sociedad. La Revolución no puede avanzar, el cambio cultural no puede darse mientras estos pilares estén en pie, mientras esa sea nuestra manera de pensar. Con esas estructuras la oligarquía dirige a la sociedad, controla la política, las protestas, las aceptaciones, las necesidades, el consumo.

La Revolución, que es una radical sustitución cultural, tiene que zafarse de esta trampa, romper las estructuras mentales de dominación.

Debemos relacionar la superficie con el fondo, la imagen con la realidad, el entorno con lo universal, la táctica con la estrategia, la historia con el momento. El discurso de nuestros líderes, que son formadores de opinión en la masa bolivariana, debe tener este objetivo pedagógico.

Los revolucionarios no podemos caer en la lógica de la oligarquía, allí podríamos obtener victorias superficiales, pero la base de la dominación estaría intacta, así reforzaríamos las estructuras mentales de la dominación, estaríamos cavando nuestra derrota.

Por ejemplo, una marcha oligarca, violenta o “pacífica”, debemos relacionarla siempre con sus intentos de restaurar sus privilegios, relacionarla con el plan golpista que ellos desarrollan, explicar los matices de su táctica, y la persistencia de su estrategia. Explicar la relación con las bases gringas en Colombia, con los planes del imperio. Exponer que nos atacan por querer construir un país donde todos vivamos como hermanos, un país socialista.
Una victoria nuestra no será victoria sino sirve para desmontar estas estructuras, y reforzar las nuevas estructuras mentales liberadoras que sustenten a la Revolución.

¡Chávez es Socialismo!


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Antonio Aponte

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