La Revolución Bolivariana, Socialista e Internacional, está inmersa en el proceso de la Revolución Permanente

Las derechas criollas no quieren decir y mucho menos exponer las razones por las cuales se oponen a la “enmienda”. No es verdad que no tengan discurso con contenido en propuestas para el gobierno que quieren y desean imponer (no establecer) en Venezuela y allende nuestras fronteras. Esas derechas y las izquierdas que las apoyan y suscriben el discurso no expresado se han propuesto un objetivo muy preciso: la toma del poder (no es la toma del Poder con mayúscula ya que ese Poder dirige los movimientos sociales que le son adeptos desde los centros imperiales: Washington y las ciertas capitales europeas). Pragmáticamente, están realizando una campaña en contra de la “enmienda” que nada tiene que ver con la propuesta per se ni con el contenido de los artículos a enmendar una vez que éstos se aprueben el próximo domingo 15 de febrero del 2009. Es una campaña vulgar ya que buscan motivar al electorado sensibilizándolo con las más bajas pasiones por cierto prohibidas por los principios fundamentales de cualquier religión. Para ser más precisos. En la estructura doctrinal del catolicismo, se considera “pecado” todas las aberraciones a las que someten ese discurso de las derechas criollas a la sociedad venezolana violando todos sus Derechos Humanos más fundamentales. En ese contexto, resalta altamente extraño que los voceros de la Doctrina Católica no hayan emitido juicio de valor. Decíamos, con anterioridad, que esos mensajes, directos y subliminales, producen histeria, esquizofrenia y neurosis. Eso, señor Cardenal Urosa Sabino, es pecado, diga Usted si lo es venial o mortal.

En ese mismo orden, el utilizar el púlpito para arengar hacia una matriz de opinión política, si es correcta la información, es desobedecer al Santo Padre, Juan Pablo II. Lo decimos porque la propuesta política-económica y social de la Revolución Bolivariana no entra en contradicción con la Doctrina Católica. Si es verdad que dentro del movimiento revolucionario hay sectores marxista, como los hay positivistas, nihilistas, semitas y hasta católicos pero el carácter fundamental actual de la Revolución Bolivariana no es marxista; por tanto, las argumentaciones acusatorias del carácter marxista de la Revolución Bolivariana que provengan de personajes y personeros de la comunidad católica no tienen ni sustentación académica ni seriedad intelectual.

Lo antes expuesto nos obliga a precisar la contradicción entre los que apoyan la enmienda y aquellos que se le oponen poniéndose de espalda a la Historia de la Humanidad. Como decíamos, el problema no es la enmienda, ni que el “poder popular” tome la decisión de postular y votar por un gobernante para que, responsablemente, continúe con la aplicación del programa de gobierno que ese gobernante propuso y ejecuto en un periodo constitucional precisado. Si ello fuera así, los perjudicados también serian los actuales representantes de las derechas criollas oligárquicas que están gerenciando (sic) los contenidos revolucionarios alcanzados por la Revolución Bolivariana en aquellas gobernaciones y alcaldías donde están actualmente cumpliendo (sic) funciones de gobierno. Dudamos, seriamente, que el alcalde Ledezma no quiera repetir como alcalde; que el señor Rosales no quiera repetir como alcalde, gobernador o concejal. O que el gobernador de Miranda no desee mantenerse en la gobernación hasta que no esté seguro que pueda ser candidato presidencial. Como decíamos, vamos a precisar dónde radica o sustenta la oposición su oposición a la enmienda.

La Revolución Bolivariana es un proceso político “vivo y dinámico” en permanente revisión. Es un proceso social donde la sociedad toda, en su conjunto, está disfrutando de las políticas sociales que se implementan tanto desde el Gobierno como de las organizaciones sociales de base buscando alcanzar los contenidos de los Derechos Humanos más fundamentales que están, a su vez, contenidos, por cierto, en la Doctrina Social de la Iglesia. La Revolución Bolivariana es Patria, es decir, está desarrollando políticas nacionalistas e internacionalistas sobre la base del Ideario de los Próceres de Venezuela y de toda la América incluyendo ideas, por demás interesantes, provenientes de los llamados Padres Fundadores de la América del Norte, conocida popularmente, como los Estados Unidos de América. Para muestra: un botón. El actual Presidente, Barack Obama, en un dialogo celebrado en el estado de Illinois, al referirse a la Casa Blanca, la denominó como la “Casa del Pueblo” (“People`s House”; por cierto, muy aplaudido cuando emitió esa frase por los presentes-asistentes al dialogo). ¿Será que Obama está cada día más cerca del pensamiento bolivariano o que hay ciertas similitudes en el ideario de Simón Bolívar, Francisco de Miranda y los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América? Misterios de la Ciencia Política.

Pero seguimos escurriendo el bulto y no vamos directo al grano ¿Por qué las derechas oligárquicas y criollas y las izquierdas pro-capitalistas se oponen a las consecuencias de la aprobación de la enmienda? Muy sencillo y nada complicado de aceptar: las propuestas de la Revolución Bolivariana de “empoderar” al “poder popular” sustentando ese empoderamiento sobre una economía socialista regida por ese poder popular; esta realidad objetiva (praxis), política, económica, social e ideológica, está en “flagrante” contradicción con las bases socio-económicas e ideológicas del sistema capitalista cuyas tesis se basan en la explotación del trabajador-obrero industrial y campesino (plusvalía) sea esta explotación en el tiempo histórico cuando se desarrolló la Revolución Industrial, la expansión del Imperialismo tanto en Asia como en la América al sur del rio Bravo, durante los siglo XIX y mitad del XX hasta hoy en día cuando la explotación recae en el “obrero intelectualizado” (ingenieros, economistas, trabajadores del sector financiero, etc.) como sucede actualmente (Antonio Negri dixit). Por ejemplo, solo en el mes de enero del presente año 2009, se han perdido más de 600 mil puestos de trabajo en los Estados Unidos de América casi todos de “cuello blanco”. Ven, sencilla explicación.

¿Derechos del trabajador? Por Dios, ninguno derecho, por favor, léase la propuesta de los amigos capitalistas españoles de las derechas criollas oligárquicas que están solicitándole al Gobierno de Zapatero “luz verde” para cesar (“botar”) a trabajadores para “equilibrar las cuentas”. Eso es lo que buscan las derechas criollas y las izquierdas pro-capitalistas y esa es la razón de los feroces ataques a Hugo Rafael Chávez Frías, a la Revolución Bolivariana, al poder popular, a Evo Morales, a Rafael Correa, Daniel Ortega, Fidel Castro, y pare usted de contar.

Las derechas criollas, oligárquicas y pro-imperialistas conjuntamente con las izquierdas pro-capitalistas se adscriben a los fundamentos que sostienen al sistema capitalista internacional-globalizado; este sistema actualmente, aún en crisis profunda, busca su propia reingeniería a través de la ejecutoria de los personeros políticos, empresariales y militares, es decir, mantener en el tiempo histórico, la supresión del “poder popular”; para decirlo en otras palabras, se oponen, con cualesquiera medidas incluyendo el golpe de estado, magnicidio, el caos social, etc., a la horizontalidad de la democracia y de los Derechos Humanos buscando el “bien común”.

Pero el “Poder Popular” ha tomado conciencia de la importancia de su líder, Hugo Rafael Chávez Frías, y de la Revolución Bolivariana y lo podrá demostrar militantemente asistiendo a votar el próximo día 15 de febrero, 2009.


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Miguel Ángel del Pozo


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