Hoteles para perros, hambre pa’ los chamos

En un mundo con desigualdades tan horrendas y con tanta pobreza, donde tan solo este año 2007 se espera que mueran 10 millones de niños por hambruna o falta de antibióticos elementales, cuesta trabajo creer que exista una industria hotelera para atender a cuerpo de rey a las mascotas del celebrity show norteamericano.

Sin embargo, es así. En los estados Unidos se ha desarrollado una lucrativa y próspera industria, que incluye infraestructura y servicios tan estrambóticos como una dama de compañía (humana no perruna) para pasar la noche con la mascota de Britney Spears o Hilary Duff, según sea el caso y prodigarle mimos y caricias al animalito.

La lista de atenciones incluye además saunas, piscinas, banquetes, cócteles, secado y corte de cabello, masajes, baños de vapor y un largo etc. En fin, todo un despliegue de atenciones y lisonjas, que haría palidecer de envidia las excentricidades de los más estrafalarios príncipes o princesas de los regimenes monárquicos de la Europa medieval.

Pero el tema no acaba en el asunto del hospedaje o los denominados Spa para perros y gatos de famosos, la verdad es que existe toda una macro plataforma de diseño, publicidad y mercadeo para la línea de accesorios que pueden usar las mascotitas de las estrellas. Ello puede incluir bolsos para transportar a los cachorros por un costo de entre 1 mil 500 y 2 mil dólares, los cuales son especialmente diseñados por modistos consagrados como Louis Voiton, entre otros.

El repertorio de periquitos puede incluir desde lentes de sol hasta carteras, zapatillas, mantas y minifaldas para perros y/o gatos que pueden valer el equivalente a un año de salario de un obrero promedio del llamado tercer mundo.

Más allá de ideologías y posiciones políticas, ¿puede alguien hallarle sentido a estos caprichitos, sin sentir al menos un poquito de remordimiento? No cabe la menor duda de que estamos frente a otro síntoma inequívoco e inocultable de la decadencia de un imperio repleto de obesos y comida chatarra, cuyo consumismo desaforado de energía y recursos se esta tragando al planeta entero.

Un imperio, que como la Roma de los Césares, está carcomido por el cáncer de la corrupción, la opulencia desmedida, la hipocresía cínica y la doble moral para juzgar a las naciones oprimidas de su “zona de influencia”. Un imperio que va degenerando la raza humana en putillas plásticas, desorientadas y adictas como la Britney, la Cristina o la Paris y cabezas huecas como Justin o Ben.

En fin, qué puede esperarse de una sociedad como la norteamericana, que invierte anualmente $ 500.000 millones en armamento y gasto militar y encima tiene el tupé de calificar como amenaza mundial a otros gobiernos.

Un país que ha financiado impunemente el asesinato colectivo de 600 mil personas, la mayoría de ellas niños y mujeres iraquíes y que además se niega tercamente a terminar la invasión genocida en esa nación del Medio Oriente.

Los que se oponen al socialismo están en todo su derecho, pero hay pruebas contundentes de que el modelo capitalista instaurado a sangre y fuego desde el Norte es inviable de toda inviabilidad. En Venezuela, la oposición tiene la posibilidad de hacer propuestas, ojala lleguen a ser razonadas. Entretanto, no podemos perder de vista que vivimos en un mundo que fabrica hoteles 5 estrellas para perros y condena a muerte por inanición a millones de niños, año tras año.

dcordovaster@gmail.com


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Daniel Córdova


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