El arado y el mar

El encartado económico del Presidente; Crónica del fracaso, de una deslealtad

El Presidente Maduro nos presenta el domingo 4 un encartado en la prensa nacional con el irónico título “Por el buen camino económico”. Intenta ser un compendio de las ideas principales que dirigen la economía en estos años de gobierno, es de obligatorio estudio. Veamos algunas de las ideas centrales allí expuestas y tratemos de encontrarnos con el ideario económico del gobierno.

La primera idea que nos muestra el trabajo es el gran objetivo histórico: 

 “El gran objetivo histórico en este nuevo tiempo es transformar el neoliberalismo económico de Venezuela. Esto lo debemos hacer con una gran Revolución Económica Productiva, construyendo así la base material que nos permitirá hacer irreversible la Revolución Social Bolivariana.

“Estos son entonces un conjunto de ajustes, cambios sumamente necesarios para colocar en su justa dimensión las tareas de este momento histórico, las tareas, las cinco grandes tareas, de las cinco revoluciones que estoy convocando a todo el país”.

Se decreta así el entierro definitivo del pensamiento del Comandante Chávez, del Plan de la Patria que planteó como objetivo histórico central de este tiempo y de esta Revolución el Socialismo. Luego aclara un poco más el proyecto.

 “Construir el socialismo en lo social y la nueva sociedad de hombres y mujeres que tengan garantizados sus derechos sociales”.

El sistema que se propone es un “socialismo en lo social”, un eufemismo del capitalismo con rostro humano que el gobierno acuna la ilusión de controlar. Lo económico queda como terreno propicio al capitalismo. Como consecuencia del abandono del Socialismo y la entrega al capitalismo que todo lo mide por el dinero, por lo material, con abandono de lo espiritual, el gobierno no se preparó, no podía, para las dificultades económicas que anunciaba la economía mundial. Entonces proclamó:

Todos los contratos colectivos se están discutiendo y todos se van a firmar este año […] los derechos de los trabajadores están garantizados, con el petróleo a 40 dólares o con el petróleo a cero dólares.

Frente a la baja de los precios del petróleo, que es un fenómeno cíclico propio de las crisis periódicas del capitalismo, no se preparó a la población para afrontarla, al contrario, se ahondó en el sistema clientelar, se demostraba de esta manera una visión capitalista de la economía, clientelar, mercenaria. Recordemos aquel célebre “Dios proveerá”, o el “así llegue a cero el petróleo las misiones son garantizadas”. O como reconoce el comentario del encartado:

 "La nueva carta de navegación para superar la tormenta no es por afuera de la Revolución Bolivariana; las soluciones nunca pasarán por renunciar al Estado de las Misiones ni a la soberanía. Esto es innegociable. No se le pide sacrificios al pueblo, sino más bien lo contrario: protegerlo"

Se trata a los humildes, a la masa, como un contingente mercenario, la preocupación del gobierno es ser buen proveedor y no buen formador, constructor de nueva conciencia y nuevas relaciones humanas.

Ya en el 2015 el gobierno reconoce la emergencia económica y toma medidas  que una vez más son más capitalistas, ahondan la entrega del Socialismo:

"Superar todos los mecanismos de funcionamiento económico del antiguo rentismo petrolero que generaron dependencia funcional de nuestra economía... Hemos articulado con más de quinientas empresas privadas con capacidad exportadora de calidad. Nos estamos planteando metas ambiciosas."

Y con ingenuidad asoman una pequeña parte de lo que ellos llaman guerra económica, dice el Presidente:

"El 93% del sistema distributivo del país está en manos de empresas privadas [...] tienen el poder económico de la distribución nacional de todos los bienes y productos del país y utilizan el poder económico para la guerra económica."

Confiesan que es la empresa privada la que hace la guerra económica, pero tienen que estimularla, esa es la gran tragedia de los reformistas, es que el reformismo es un capitalismo avergonzado.

Esta entrega al capitalismo es confesión de la deslealtad con el Comandante Chávez, con el Plan de la Patria. Esto que nos presentan es una declaración de capitalismo, como siempre con un barniz de rostro humano. Pero el fracaso es total y la culpa es muy grande, entonces para guardar las apariencias cierran el encartado citando un documento del Comandante de 1996, y escurren el bulto al Plan de la Patria.

En el encartado no se habla, no se atrevieron, de la entrega del Arco Minero a las compañías del capitalismo más salvaje, o de la Faja a los privados y a las compañías golpistas.



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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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