¡Esto es lo que el Presidente Hugo Chávez Frías quiso decir cuando declaró que no puede hacerlo todo solo!

¿Qué es lo que entendemos por "cultura"? ¿Qué se quiere decir con una "Revolución Cultural" contra los "Maoistas sin Mao"? ¿Cómo intentó él evitar la burocracia corrupta del reinante Partido Comunista China?

Él directamente le dio el poder político al pueblo, por medio de los "Círculos Bolivarianos" populares, los "Guardias Rojos" chinos, la juventud, los futuros líderes del país. Esta "revolución en la revolución" llevó a la destrucción de una gran parte de la pasada ideología y práctica chinas, de la herencia cultural de la clase dominante de China. Desafortunadamente, las fuerzas capitalistas contra-revolucionarias eventualmente ganaron el control y esta revolución superestructural fue rápidamente cortada de raíz.

Ahora bien, veamos qué implicaría una Revolución Cultural en Venezuela.

Existen muchas definiciones con relación al concepto de cultura, sin embargo, lo que nos concierne a nosotros aquí es su dimensión social, ideológica, moral y religiosa que impiden la creación de una consciencia revolucionaria de clase social, un pre-requisito para la emancipación global humana.

La palabra "cultura" viene del latín colere, que originalmente significó habitar, cultivar el suelo, cuidar la naturaleza, honrar lo que es fértil y femenino, atesorar lo que da nacimiento a la vida, amar lo que es creativo, afrodisíaco y erótico; en resumen, promover todas las cosas que son socialmente revolucionarias y humanamente emancipatorias. Esto quiere decir que originalmente este concepto fue utilizado para referirse a la actividad humana que todavía no estaba alienada. Sólo mucho después, en los últimos milenios, en la pervertida sociedad de clases, su contenido social cambió radicalmente e ideológicamente comenzó a reflejar precisamente su opuesto, los mecanismos y aparatos de control corporal, mental y del pensamiento de la actual "cultura moribunda" capitalista (Christopher Caudwell), es decir, del genocida proceso del trabajo, del trabajo asalariado explotador, del gigantesco proceso de producción de giga-ganancias en el actual modo de auto-destrucción militar imperialista, es decir, la globalización corporativista.

En la actual sociedad venezolana, una revolución cultural radical estaría dirigida precisamente contra esto último, contra la arcaica "oposición", contra su "cultura" decadente.

Ella restablecería en un plano emancipatorio más alto el sueño diurno de Bolívar, es decir, una sociedad sin clases humana no alienada en América del Sur, que ya tuvo su precursor utópico en la América pre-colombina, mucho antes de la Conquista, antes del saqueo y vandalismo colonial, antes de la introducción de la religión, creencias, normas, costumbres y moral extranjeras. Hasta hoy en día estas están haciendo estragos con la política venezolana, están generando y cultivando la contra-revolución: el triunfalismo, el pacifismo, el consenso de clase, la corrupción, la avaricia, la traición, el consumismo insaciable, las grandes mentiras, el homicidio atroz, el egoísmo y los vicios, en una palabra, la alienación total.

Profundizar la Revolución Bolivariana simplemente significa que culturalmente tenemos que revisar nuestros patrones de integración continental, de comportamiento social, político y económico heredados de la era del puntofijismo, es decir, tenemos que revisar nuestros pensamientos, métodos y herramientas de comunicación diarios, nuestro lenguaje, nuestras groserías y maldiciones, nuestro "Gracias a Dios", "si Dios quiere", "Dios mediante", "Bendición Mamá", nuestros valores morales e instituciones educativas.

Culturalmente "la revolución en la revolución" no es un paseo jocoso, significa cambiar radicalmente nuestro modus operandi y modus vivendi capitalista, incluyendo lo que vestimos, nuestra actitud hacia las mujeres y los niños, arrojar lejos nuestro machismo, concursos de belleza, creencias y rituales religiosos extranjeros.

Además, tenemos que revisar nuestros santos y Papas, someter a escrutinio a nuestros ángeles y demonios, investigar nuestros evangelios y epístolas, descartar muchísimos de nuestros modales sociales favoritos, tomadera de alcohol; ciertamente, tenemos que eliminar las corridas de toros, los juegos de envite y azar, nuestros símbolos dominantes, estatuas de Cristóbal Colón, Día de la Raza, nuestra cultura de teléfono celular, nuestra cultura de la droga, nuestra cultura de la CIA.

Todo esto debe ser sobrepasado por medio de una culturización revolucionaria nueva, original, auténtica y moderna, con símbolos emancipatorios, con poesía y música proletaria, arte y artesanía popular, inventos científicos, es decir, con una ciencia práxica, una filosofía teórica y una lógica creativa y creadora.

Del mismo modo que no tenemos alternativa sino salir victoriosos, igualmente no tenemos un reemplazo para lo antes mencionado, tenemos que desarrollar y crear estas necesarias armas de auto-defensa inmediatamente antes de que sea demasiado tarde. Contamos a nuestra disposición con todas las fuentes y recursos naturales, sociales y humanos necesarios para lograr nuestros objetivos emancipatorios, para trascender este valle de lágrimas globalizado, para cruzar este Mar Muerto imperialista, para borrar lo que está escrito en el Muro de Jericó, para cruzar el Rubicón hacia la Creación y la Creatividad Humanas.

De esta manera, nosotros los revolucionarios bolivarianos, las masas de Venezuela y América Latina... y a nivel mundial existen cientos de millones de nosotros... podemos desarrollar y aplicar nuestro propio complejo social de valores, lógica, ética, estética, emociones, sentimientos, sensaciones sociales y más, podemos de manera colectiva actuar y cooperar en nuestras propias instituciones sociales, nuestras propias misiones, escuelas, universidades independientes, podemos internacionalizar, globalizar nuestra revolución cultural, nuestra Revolución Bolivariana.

¡Esto es lo que el Presidente Hugo Chávez Frías quiso decir cuando declaró que él no podía hacerlo todo solo!

De tal manera, dando un "Gran Salto Adelante", en el espíritu emancipatorio de Mao Zedong, todavía la Revolución Bolivariana puede crear su propia revolución cultural, puede convertirse en una prefiguración humana, una reflexión transhistórica, una posibilidad real, un paradigma mundial para la organización del verdadero y real poder popular, de una vanguardia proletaria de las masas trabajadoras del mundo, de un partido revolucionario Internacional, de un programa emancipatorio de transición que todavía pueda guiar a la humanidad amenazada por la extinción norteamericana, de la producción capitalista hacia la creación humana inter-galáctica.


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Franz J. T. Lee


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