Elementos generales para un diagnóstico del proceso revolucionario

Antecedentes del Proceso
Coyunturas con masas y sin vanguardias o cúpulas burocráticas:
27-F: El grito desesperado del pueblo, la certidumbre de que él no era parte de la Democracia Representativa.
04-F: La voz sin eco del soldado bolivariano.
13-A: Voz, protagonismo y dignidad del pueblo, en compañía del soldado bolivariano.
El Proceso Bolivariano (el hecho)

Cuatro rasgos del proceso bolivariano:
1.- Proceso que se asume como revolucionario aún sin contar con vanguardias ni programa revolucionario.
2.- Esfuerzo de cambio revolucionario desde la estructura burocrática y corrupta de la democracia representativa.
3.- Proceso revolucionario desde la superestructura: Asamblea Constituyente, expresión del entusiasmo y voluntarismo del líder apoyado en un pueblo decidido a luchar y soñar.
4.- Proceso que revindica la defensa de la soberanía popular, las ideas socialistas y la confrontación al imperialismo, desenterrando consignas y banderas que muchos “revolucionarios” habían sepultado, abriendo la confrontación contra la oligarquía interna, los fascistas del norte y sus lacayos.

Apreciación sobre el Proceso (las interpretaciones)
I.- El Proceso Bolivariano podrá alcanzar la estatura de Revolucionario o Popular siempre que se respete, fortalezca y cualifique la participación y protagonismo de los sectores populares, así como se estimule la formación política-ideológica de cuadros gerenciales, administrativos y obreros de la estructura gubernamental y se provoque un proceso de revolución en la revolución de todos esos grupos y partidos que se sienten parte del proceso.

II.- Proceso Reformista o Institucional en la medida que se robustece la tutela copular de partidos y cortes sobre las iniciativas sociales, institucionalizando la participación del pueblo venezolano, contaminándola con los vicios burocráticos, premiando la acriticidad y el jalamecaterismo, además de criminalizar y descalificar la conducta y aportes radicales y revolucionarios.

III.- Proceso Reaccionario y Fascista anulando la participación popular, decretando la persecución de las vanguardias revolucionarias, revindicando los vicios de la IV República, el acuerdo de cúpulas, la corrupción y la ineficacia, así como la conciliación con golpistas y conspiradores.

Estas observaciones sobre el proceso cohabitan en una dinámica de solapamientos y contradicciones, desde ambientes propicios a la reacción o subjetividades prestas al salto revolucionario. Son deseos e interpretaciones que conviven en una dinámica de encuentros y desencuentros por intereses subalternos o principios nobles. Dentro de esos parámetros se desenvuelve el esfuerzo de la Revolución Bolivariana. Un pueblo dispuesto a ir por más, el líder-presidente radicalizando sus posturas y unas vanguardias o dirigentes las más de las veces entretenidos en sus confrontaciones parciales, luchas intestinales por cargos o influencias, falta de iniciativas, ineficacia o espera acrítica de la decisión presidencial, evidenciando que en ellos tiene poco asidero la fuerza contenida en la Idea de Cambio Revolucionario.

La Sabia decisión de un Pueblo
-El pueblo venezolano vive desde 1989 en comunión con un Estado de Ser y Estar que lo vincula con la Necesidad del Cambio Revolucionario como resorte ideológico y cultural que lo compromete en el sueño de la re-construcción de la patria y que a partir de 1998 focaliza en la figura del presidente Chávez.

-Es esa identificación con el Cambio Revolucionario lo que rescata al Presidente, como también es el sustrato existencial de consignas como ¡Con hambre y desempleo con Chávez me resteo! Es aquella convicción política que enfrentó el Paro Criminal Petrolero del 2002-2003 con estoicismo, sin hacerse parte de las provocaciones fascistas.

-Estas masas, expertas en desengaños y maltratos demagógicos, vio en el secuestro de Chávez, aquel 13 de abril, la disipación del sueño o ideal de país que junto al hermano Presidente se había comprometido a construir, porque este pueblo si cree y se haría matar por esa Idea de Revolución que Chávez personifica.

Sin embargo, todavía no llega al cerebro y corazón de muchos dirigentes del proceso, el maná existente en ese saber popular, que liberó al Presidente el 13-A y que observa en cada día, nuevas razones para la defensa y profundización del proceso. La ausencia de la Idea del Cambio Revolucionario en algunos ministerios, alcaldías, gobernaciones o Asamblea Nacional es sustituida por la corrupción, ineficacia, amiguismo y otra gama de vicios. Allí muchos dirigentes irrespetan y desconocen al pueblo y hacen chistes del discurso presidencial porque no han comprendido y menos interiorizado ese halo de revolución que desde el 27 de febrero de 1989 cabalga sobre el hombre y la mujer venezolana.

Fortalezas del Proceso (a manera de conclusión)
- Una de las grandes fortalezas de este proceso es el indiscutible liderazgo del presidente Chávez, así como su particular radicalización y profundización sobre lo nacional e internacional, el socialismo, humanismo y la solidaridad. En efecto Dios existe, por ello le mandó a este pueblo irreverente esa prueba de constancia y anti-imperialismo.

- Otra gran fortaleza es la sabiduría y protagonismo de los sectores populares. Este es un aspecto que no debieran olvidar los amigos y menos los enemigos del pueblo de Bolívar. Bueno es recordar que cuando el fascismo nacional e internacional abrió sus fauces, en nuestro país no se había instrumentado ni una sola misión, todavía era difícil vislumbrar el peso que nuestro proceso estaba alcanzando en los escenarios internacionales y el enemigo estaba atrincherado en fortalezas como PDVSA y el Alto Mando Militar, además de un halo de confusión e incidencia de las empresas privadas de comunicación. Este pueblo está ahora mas crecidito, no lo agarrarán por sorpresa y a los inventores de conspiraciones hay que advertirles que existe una sola cosa en la cual estas masas irredentas desobedecerán al Presidente Chávez y esa es el perdón a los responsables de una nueva aventura golpista.

- Otra fortaleza, de carácter subjetivo pero no por ello real, es la convicción de ambos (pueblo y líder) de que estamos en presencia de una revolución difícil, compleja y hasta contradictoria, como toda gesta radical que se precie de tal. Esfuerzo de reconstrucción en la revolución que permitirá el rescate de muchos compatriotas, que desempeñando roles importante en la gobernabilidad revolucionaria, no terminan de entender que ellos también son parte del inventario, la evaluación y exigencia de esta hora magna que vive la Venezuela Bolivariana. Esfuerzo revolucionario que impone el testimonial de rebeldes y buenas acciones cumplidas en función de la profundización de la revolución desde la sencillez, humildad y compromiso guevarista y cristiano. Férrea conducta dirigida a rescatar lo mejor, lo más sublime del ser humano para hacerlo capital fundamental de este proceso.

Una sobredosis de pueblo, diálogos transparentes y decisiones desde las bases nunca es despreciable; ahora, el cerco de cúpulas, acuerdos amañados es el camino directo hacia el encuentro con los intereses del señor Bush y sus camarillas; es el tránsito hacia la negociación del proceso bolivariano por una cuantas monedas de oro o el perdón de los fascistas, que a la final es peor que la muerte.

No permitamos que el reformismo siembre desconcierto y conciliación con golpistas o la reacción facilite los planes del imperio en contra del sueño bolivariano. En el pueblo, el Presidente y cada uno de nosotros, esta la posibilidad de obsequiarle a todos los pueblos oprimidos de la tierra la convocatoria adecuada para sus procesos de liberación, para nuestros procesos de liberación.

¡CASI SIEMPRE, LA DIRIGENCIA IGNORA EL SABIO SABER DEL PUEBLO!
¡SOLO EL PUEBLO SALVA EL PUEBLO!
Luis Villafaña. PNA-M13A
negrohereje@hotmail.com
¡EN ALIANZA POR TODAS NUESTRA LUCHAS!


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Luis Villafaña. PNA-M13A


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