En síntesis

El 40% de los venezolanos desconfía en la dirigencia

La clase política debería reflexionar muy seriamente sobre su mala racha, pues de manera estrepitosa han venido perdiendo espacios y derecho a ser creído. También plantearse con carácter de urgencia un mea culpa, sin dejar de considerar que es mal agüero y contraproducente contar los pollos antes de nacer. Y conste que estas humildes recomendaciones, no van dirigidas solo al partido gobernante, sino también a una oposición que ya se ha convertido en archipiélago de ambiciones con más caciques que indios, según lo revelan las más recientes encuestas.

Durante la segunda mitad del siglo pasado, dos fueron los acontecimientos que más impactaron nuestro desenvolvimiento político-electoral, dejando evidenciado que todo sistema político pierde vigencia cuando sus actores son incompetentes para enfrentar los nuevos retos históricos. Quienes firmaron el Pacto de Punto Fijo en la residencia de Rafael Caldera, Jamás se imaginaron que más temprano que tarde se llevarían un chasco electoral, pues subestimaron el descontento generalizado y creyeron que tenían a Dios agarrado por las barbas. Y fue aprovechando el vacío de liderazgo, capitalizando descontentos y ofreciendo liquidar la cogollocracia bipartidista, como el vetusto ex - presidente Caldera pudo a sus 77 años sorprender a sus oponentes con la victoria electoral del 5 de diciembre de 1993. Entre las razones que entonces favorecieron su reelección, estaba la creencia de que esta vez seria combatida la corrupción administrativa y que se haría realidad el viejo anhelo de “Sembrar el petróleo”, tesis magistralmente expuesta por Arturo Uslar Pietri en uno de sus artículos publicado en el capitalino “Diario Ahora”, que era dirigido por Juan de Guruceaga y Luis Barrios Cruz.

Pero como todo mentira tiene patas corta, muy pronto el país nacional llegaría a descubrir que habían elegido más de lo mismo, y que esa misma historia se habría repetido si la votación hubiese favorecido a Claudio Fermín (AD), Oswaldo Alvares Paz (COPEI) o Andrés Velásquez (Causa R), pues en el fondo todos ellos eran caimanes del mismo pozo que comulgaban con el capitalismo neoliberal y salvaje. De ahí que resultara pedirle peras al olmo, pretender que fueran los partidos tradicionales los que resolvieran la grave crisis que arrastrábamos desde que se impuso por la fuerza el pacto político de 1945. Lo demás son cuentos de camino y conversaciones de arrieros.

Y porque eran archiconocidos los antecedentes del nefasto primer gobierno de Caldera (1968-1973), también otros sectores de la sociedad reaccionarían pues consideraron que perro que come manteca mete la lengua en tapara y Caldera no sería la excepción en su segundo periodo constitucional. Ello explica porque a partir de ese momento, comenzó a gestarse un sentimiento de cambio, despejando el camino para que cinco años después Hugo Chávez derribara la puerta del Palacio de Miraflores, esta vez por vía del sufragio y no del golpe de Estado. Que algunos críticos lo califiquen de Cesar mesiánico, o que panegíricos consideren que fue enviado por los dioses, de eso está pendiente el juicio de la historia qua no hemos escrutado en su exacta dimensión.

Hoy, seria de necios negar que Venezuela padezca las terribles consecuencias de un choque de trenes entre gobierno y fascismo pugnando por el control del poder. Igualmente, será como tapar el sol con un dedo, cualquier desconocimiento de ese 40% de venezolanos que no desean regresar al pasado, pero que tampoco disimulan sus reservas con respecto a la eficacia del proyecto chavista.

Esperamos que el mensaje prometido por el Presidente Maduro, esta vez no sea una de esas explicaciones algebraica para que nadie logre entender que pasa en el país. También en aras de la necesaria paz nacional, le hacemos una cordial recomendación a Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina para que se vacunen contra la mal de rabia y dejen de amagar con desenterrar el hacha de la guerra, pues hay un 40% de la población muy atenta a los acontecimiento, y también dispuesta a tomar decisiones trascendentes. Y después no digan que no se los advertimos.

 



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Freddy Elías Kamel Eljuri

Presidente del Instituto Municipal de Patrimonio Histórico de la Alcaldía Bolivariana del Municipio Miranda del estado Falcón. Vicepresidente de la academia de Historia del Estado Falcón. Escritor. Productor radial.

 kameleljuri@gmail.com

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