El estalinismo como modelo de gestión revolucionaria

Hijo de una época en la historia de la humanidad donde el liderazgo asume la dirección omnímoda e interpretativa de los movimientos ideológicos, el llamado modelo estalinista (en el caso del socialismo revolucionario), mantuvo dese su nacimiento en este aspecto, un paralelismo con movimientos de signos ideológicos contrarios, tales como el Fascismo y el Nazismo. Movimientos todos ellos que nacen en un mundo que posterior a la Revolución Francesa aun  arrastraba como contrapartida a la radicalización popular de la misma, la figura del líder (del hombre fuerte) como ductor indiscutible del rumbo a seguir, a fin de implantar los derechos del hombre y del ciudadano. Como en el caso del gran corso Napoleón Bonaparte  en Europa con su Código Napoleónico; y la implantación de estos mismos derechos, acorde a su interpretación de nuestra idiosincrasia latinoamericana, como en el caso de Simón Bolívar nuestro Libertador con su Constitución Boliviana. Relevantes personajes históricos estos, que luego de su desaparición tanto política como física, dieron pie a la aparición de imitaciones bufas y hasta pintorescas como Napoleón III en Francia, y toda una pléyade de tiranuelos, que han asolado a nuestra América, con promulgación de constituciones hechas a las medidas de sus ambiciones.

Paralelo a esa vía de origen revolucionario burgués, también en Europa, y a partir de la reconquista de la realeza por parte de las viejas dinastías nobiliarias, llegamos hasta el inicio del siglo XX, con la concentración del poder en las figuras de poderosos líderes, cuyos ejemplos más notorios serían los del Káiser Guillermo en Alemania, el Emperador Francisco José en el Imperio Austro Húngaro, y el Zar de todas las Rusias Nicolás II. En todos estos casos la intervención popular en los asuntos del Estado, a pesar de su participación representativa en mayor o menor grado según el régimen imperante en cada Nación  (añado aquí también a los gobiernos, de signo democrático liberal como Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos de Norteamérica) es prácticamente nula, dado el peso especifico de la dirigencia a los más altos niveles gubernamentales.

Pienso que Stalin a pesar de su formación ideológica Marxista, no se pudo liberar del peso de todo el contexto socio político de la época, en cuanto a la conducción del Estado. Cuanto y más, que antes de las circunstancias de la guerra civil que se les vino encima, los Bolcheviques se vieron en  la necesidad de la formación de  un gobierno extremadamente centralizado al inicio de su toma del poder, factor este determinante para lograr el triunfo durante dicha contienda. Los éxitos obtenidos por los bolcheviques en Rusia con este tipo de conducción política del Estado naciente, debido indudablemente a la dirección del aparato político del Partido Comunista con Lenin a la cabeza (comunismo de guerra), no tenia que haber persistido en tiempo de paz. No sé si por falta de tiempo antes de su muerte, o por omisión consciente, Lenin no aceleró la vuelta de todo el poder para los soviets; a Trostky hasta donde yo sé, tampoco se le notó iniciativas al respecto antes de su exilio permanente.

Lenin creador del llamado Centralismo Democrático en su libro ¿Qué hacer? Publicado en el 1902, donde teóricamente explicaba, que en un partido revolucionario, las proposiciones surgidas del pensamiento político debían llevar una doble vía, a saber,  desde la dirigencia a los miembros de base, y una vez tomada las modificaciones propuestas por estos (en caso de haber lugar), su vuelta a la dirigencia  con el fin de la  implementación de dichas modificaciones. Esta metodología, con Stalin se fue convirtiendo en un mayor centralismo,  alejado cada vez  más de la democracia participativa, tanto partidista como de las bases populares de manera general, hasta llegar a la obsecuencia de la línea política, (el Partido necesita te indica, manda etcetc), sin posibilidades  de pataleo, [supe de un alto dirigente del PSUV, en nuestro medio y en la época actual, que antes había sido destacado dirigente del PPT, y antes aún de la Causa R, y además de extracción política originaria Adeca, el cual se supone debe ser portador de una buena formación ideológica dentro del pensamiento revolucionario, sufrió una transformación estalinista de tal grado, que apenas arribado a una reunión política regional muy importante, donde ansiosamente era esperado por un buen grupo de militantes, deseosos de exponer sus criticas acerca de lo que percibían como un torcido funcionamiento interno del PSUV en su región, la respuesta a los mismos fue (palabras más o palabras menos), este no es un partido de democracia liberal, este es un partido revolucionario, y yo no vine aquí a discutir, vine a bajar línea].

Es decir esta anomalía (que no tenía porque subsistir después de la muerte de Stalin), terminó convertida en doctrina, siendo que hasta la actualidad, en mayor o menor grado, con mayor o menor rasgos de autoritarismo, persiste, transitando  desde lo que fue la grotesca, y trágica  exageración criminal en el caso del Pol Pot en Laos, y como lo es con el socialismo hereditario de Corea del Norte, hasta llegar a las formas más permisivas de la misma como en el caso Cubano. Pero en todos los casos el modelo de dirección sigue siendo el mismo, lideres fuertes en algunos casos autocráticos, rodeados de un aparato burocrático acrítico, cuya lealtad revolucionaria se mide acorde a su grado de disponibilidad en cuanto a cumplir las decisiones emanadas  desde lo más alto del poder, cualquier crítica de fondo (quizás menos las de forma si estas ayudan a facilitar o profundizar los lineamientos provenientes del poder central), son tachadas de contrarrevolucionarias y como menos son estigmatizados quienes la formulan [recuerdo hace pocos años, como en una reunión de intelectuales revolucionarios, propiciada y publicitada por nuestro gobierno, dentro de toda una serie de reconocimientos positivos a la revolución en nuestro país (justificados la gran mayoría de ellos), se coló una suave crítica al autoritarismo, lo cual bastó para calificar a dichos intelectuales como habladores de bolsería, en Corea del Norte, les habrían seguido juicio por traición al líder máximo, y probablemente los habrían fusilados masivamente]. Ali Lameda poeta y revolucionario venezolano, en la época del gobierno de Kim il Sung  en Corea del Norte donde residía a pedido del mismo gobierno norcoreano, fue acusado de espionaje. Al parecer los factores que se conjugaron para su prisión, fueron algunos de tipo personal, cartas a sus familiares donde exponía el aislamiento del contacto con el pueblo a que se sometía a los camaradas extranjeros, y al parecer  una alusión irónica al líder máximo en una reunión diplomática, aunque  también incidieron factores de tipo político, al considera el gobierno Norcoreano al PCV, como traidor al comunismo internacional por haberse acogido a la pacificación de Caldera. Todo esto influyó en su encierro por más de un año en un cubículo de 2 x 1 m2 con una dieta de hambre como coadyuvante, para luego ingresarlo a un campo de trabajos forzados con condena de 20 años de prisión. Personalidades de izquierda  como Miguel Otero Silva y Pablo Neruda intercedieron por él a través de los gobiernos comunistas de los países del este de Europa, de la Rumania de Cesescu en particular (el PCV en el cual militaba o nunca intervino, o sus peticiones fueron desoídas en forma total), hasta los presidentes de la Venezuela de la época, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera por vía diplomática solicitaron su libertad, la cual gracias a toda esta pluralidad de buenos oficios pudo obtenerla después de 7 años de prisión, todos los archivos de su obra literaria no le fueron devueltos por las autoridades norcoreanas al tacharlos de pro capitalistas y a favor del imperialismo norteamericano.

 Y pensar que por aquello de el que es enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo, a los antiimperialistas no nos queda justificativamente otra alternativa  si no la de cuadrarnos en el mismo campo con regímenes de ese tenor, o de peor catadura aun, como en el caso de los Talibanes en Afganistán.

 La explicación cabría, en la diferencia existente entre la lucha contra un sistema inhumano, ideológicamente estructurado y de alcance universal, con su actual carga globalizadora capitalista de signo neo liberal, como es el caso del Imperialismo norteamericano, lo cual guarda diferencia con la alianza circunstancial necesaria, con sistemas políticos locales, cuyas anomalías temporales  necesariamente debe evolucionar hacia él cambio. Lo antedicho no es nuevo, hasta Marx y Engels en su postura anticolonialista asumida después de 1857 lo entendían aproximadamente así.

En Venezuela nos encontramos con una situación bastante compleja que acorde a mi criterio intentaré descifrar.

La incapacidad por múltiples factores tanto externos como internos, de los partidos de izquierda durante la cuarta república, para canalizar por la vía revolucionaria la lucha de la mayoría de nuestra población en pro de sus más sentidas reivindicaciones, no fue óbice para que el descontento de dichas mayorías (luego de agotar una y otra vez  la vía electoral para el logro de la satisfacción de sus más urgentes necesidades) dejara de expresarse. Su más clara manifestación el llamado Caracazo de 1989, movimiento popular espontaneo de protesta masiva, sin carga ideológica definida. La espontaneidad de dicho movimiento define en forma particular en este caso, lo que ha sido una constante en nuestra historia, la emocionalidad como ductora de las decisiones populares, aprovechada esta o no, por líderes carismáticos a favor de la obtención de sus propios objetivos,  ya sean estos en el plano de ideológico, o en pro de sus metas personales, o en ambos caso a la vez (Páez, Monagas, Guzmán). La resurrección del liderazgo de Rafael Caldera y el ascenso impensado de la causa R, después del Caracazo son frutos de esa emocionalidad. Pero quien sin siquiera pensarlo, canaliza en forma mucho mayor esa emotividad popular  es Hugo Chávez con su famoso por ahora.

El triunfo electoral de Chávez debería haber sellado para siempre el destino de los partidos tradicionales incluyendo la muerte política del liderazgo cuarto republicano, el sindicalerismo anti revolucionario ha debido desaparecer al someterlo a referéndum dentro de la masa obrera sindicalizada. Pero bajo el concepto de que esta es una revolución democrática no sucedió así. Tampoco  se minimizo al máximo la raíz de la contrarrevolución, y oportunidades la hubo, en vez de detener manu militare en infragancia, a los implicados en el golpe de Estado del 2002, como lo hubiera hecho cualquier Estado Nacional del signo político que fuere, al contrario se les brindó protección hasta el grado de impunidad. Al final nadie se responsabilizó, nadie fue preso, o mejor dicho el dictadorzuelo Carmona Estanga detenido en su casa de habitación, terminó por escapar del país mientras hacía en la calle sus ejercicios matutinos. Es más, perseguidos políticos colombianos, han sido entregados por nuestro gobierno revolucionario al gobierno reaccionario de ese país hermano, sin que a su vez  este haya sido capaz de pedir la extradición de quien fue la cabeza visible del golpe de Estado.

El paro petrolero que vino a continuación, con su estela de muertes ya premeditadas por el campo contrarrevolucionario, por poco no deja en prisión a los defensores del gobierno legítimamente elegido acorde a las normas de la democracia burguesa. De los responsables intelectuales  de dicho paro él único (que yo recuerde) estuvo  en prisión, fue el presidente  de la FTV Carlos Ortega, quien  logró escaparse de una cárcel de alta seguridad. Que yo sepa ninguno de los guardias, ni directivos de dicha cárcel están presos por este motivo, y si lo estuvieron ya hace rato que deben estar sueltos. En cuanto a los presos de 2ª línea implicados y juzgados por los homicidios de múltiples ciudadanos durante dicho paro, Lázaro Forero ya fue liberado por razones de salud, y la oposición casi tiene al gobierno con el culo contra la pared a fin de que suelte a Simonóvis, el otro jefe policial implicado.

Así el modelo estructural básico de neto corte estalinista (líder mesiánico y burocracia en función de poder) en nuestro caso venezolano se vio matizado por una complacencia con el enemigo, que le permitió a este reorganizarse hasta llevarnos a la situación actual de franca insurgencia.

Por otra parte el expontaneismo autoritario de Chávez, de neto componente emocional, exprópiese, ejecútese, nómbrese, propulsaron un inmediatismo y una improvisación hasta el despelote, sustituyendo así a la planificación y a la disciplina revolucionaria.  Una mezcla de autoritarismo carismático, exigente a su vez de permanente lealtad, premiada esta con la nominación a cargos públicos, ya blindados de antemano a cualquier posibilidad de castigo que por su mal manejo, pudiera afectar a quienes los detectan. Es decir el funcionamiento al máximo de la solidaridad automática. Como resultado, obras inconclusas por centenares, perdidas mil millonarias del dinero del Estado sin señalamiento de culpables [aunque el gobierno ha reconocido en 20.000.000.000 (veinte mil millones) de dólares las pérdidas a través de CADIVI (se sospecha son muchos miles de millones más), no hay ni un preso, y en incalificable contubernio, ni siquiera se ha publicado la lista completa de los indiciados, lo cual, sin negar la parte correspondiente a los esfuerzos de la oposición por golpear al gobierno con el saboteo económico, ha puesto a nuestra economía rentista en una situación precaria, hasta el punto del gobierno tener que recurrir a una cadena de préstamos de las potencias amigas (y menos mal que las tenemos), para poder importar bienes de consumo y pagar deudas atrasadas a importadores y prestadores de servicio, ejemplo de ello, las deudas con las Compañías Aéreas].

 Las aberraciones antes citadas tienen como complemento la política clientelar de cada funcionario público de cierta categoría (de Concejal hacia arriba), caracterizada por la compra de conciencias a favor de sus propios intereses, política esta no solo desmoralizante en grado sumo a nivel de las clases populares, si no que lo que es peor, convierte en populismo barato lo que debía ser un avance popular hacia el socialismo, ya que distorsiona la conquista popular de derechos, transformándola en pago de emolumentos en efectivo o en especies y artefactos, a cambio de servicios prestados, a cambio de votos, y a cambio de  movilizaciones políticas, y la subsecuente creación de consejos comunales de maletín, y cualquier otra marramucia politiquera a favor del funcionario, ente, o incluso de personas de la vida privada con aspiraciones a cualquier cuota de poder (en lo personal conocí del caso de un comerciante Sirio con aspiraciones a Concejal,  que prácticamente tenía comprada con electrodomésticos y dinero en efectivo a varias barriadas populares, y como él debe haber unos cuantos más).

Es decir en el caso venezolano, aunque el esquema centralista en torno al líder máximo aparece como una realidad (con  independencia de la veneración al líder por las bases populares que dado el carisma del mismo y los logros reales en la consecución de la satisfacción de sus necesidades tienen razón de considerarlo como un libertador), solo es una palanca para lograr posicionamiento de infinidad de oportunistas, con las consecuencias arriba descritas, formándose así un parcelamiento en las áreas del poder, áreas estas que solo seguirán las directivas centrales, en y hasta donde no colidan con las propias conveniencias personales o de grupos, con objetivos afines.

Lo último, es la participación de bandas criminales en los sindicatos, sin que nadie dentro del gobierno Central, como de los gobiernos Regionales tome medidas al respecto, es más sospecho de la complicidad de funcionarios en altos cargos administrativos (delincuentes politiqueros de cuello blanco) con esta hampa común, para facilitar así sus propios fines delictivos (acaban de matar a un sindicalista dirigente de uno de los sindicatos de SIDOR y acorde a la denuncia del periódico EL Fortín de Guayana se trata de un connotado delincuente, tremendo jefe de banda delictiva que opera en el Estado Bolívar y al parecer protegido del gobernador Rangel Gómez (sobre el que a su vez pesan múltiples denuncias de mala gestión gubernamental desde el mismo campo revolucionario), ya que pertenecía al sindicato Alianza Popular  dirigida por José Meléndez e identificada con el Movimiento Bolivariano de los Trabajadores afecto a dicho gobernador. Este sindicalista asesinado apodado El gordo Bayón, acusado de la muerte de tres sindicalistas rivales, no estaba detenido, si no que tenía prohibición de salida del Estado Bolívar en tanto era sometido a juicio, pero de manera insólita, para el momento de ser asesinado asistía a reuniones gremiales nada menos que en el Palacio de Miraflores en Caracas).  Descaradamente delincuentes comunes se autodenominan  sindicalistas, y exigen a las compañías constructoras pagos de sueldos a miembros de sus bandas sin que estos tengan que cumplir ir a trabajar (de buena fuente me llegó el comentario, acerca dé un Colectivo Bolivariano que intentó emplear a varios de sus miembros en una obra en construcción, los cuales  fueron ahuyentados a tiros por uno de los susodichos malandros), sospecho que incluso muchas de estas compañías constructoras pagan como mal menor dicha extorsión porque les asegura la ausencia de ningún reclamo por parte de sus obreros, quienes se encuentran intimidados por dichas organizaciones hamponiles.

No me voy a explayar aquí en profundizar otras críticas en la conducción del poder que a ojos vistas todos conocemos, y que son un lastre pesado difícil de remover. Solo voy a enumerarlas: Nepotismo, Compadrazgo, Amiguismo y Solidaridad Automática, esta última ya nombrada.

Chávez cuya visión política se vio empañada por Luis Miquilena, su ductor o padre político (tal como el mismo Chávez lo expresó),  el cual enfocando pragmáticamente el acceso y mantenimiento del poder, introduce todo un negociado entre las partes que termina por identificar a dicho poder como un fin en sí mismo, y no como un medio para obtener un fin (en nuestro caso el socialismo revolucionario), abre así este nefasto personaje las puertas a todas las aberraciones que en forma progresiva se fueron desarrollando.

El despertar de Chávez al obtener su propia solidez ideológica revolucionaria, estoy seguro fue lo que  lo impulsó (sin dejar de lado su liderazgo autoritarito mesiánico) a tomar medidas para contrarrestar las aberraciones contrarrevolucionarias antes descritas, pero ya era tarde, su muerte impidió radicalizar dichas medidas.  En esa línea de medidas por el implementadas se encuentra su intento de crear un partido socialista revolucionario único, acabando como el MVR y creando el PSUV, e invitando a los partidos de izquierda  a integrarse a él mismo (para mí intentaba inyectarle ideología revolucionaria al Chavismo aluvional), logró eco en importantes dirigentes y militantes de dichos partidos, pero pronto la ideología que aportaron o pudieron aportar se diluyó en lo que coloquialmente se podría definir como el sancocho cruzao que representa el PSUV, creó entonces al Polo Patriótico, los dirigentes que conforman los partidos del Polo se quejan de que no les dan chance de aportar sus ideas, y solo se les pide aportar sus votos en época de elecciones. Creó las Milicias subordinadas directamente a su mando, al final fueron absorbidas por la Fuerza Armada y hasta donde sé, su entrenamiento que ante la real amenaza del Imperialismo Norteamericano debía ser para la lucha irregular, se transformó en un entrenamiento de orden cerrado. Ideó los Consejos Comunales y las Comunas de ellos derivados, en su gran mayoría nacieron y son controladas por  Gobernadores y Alcaldes como entidades de maletín al servicio de sus planes personales.  Las Misiones han sobrevivido gracias a que hay mucho dinero de por medio para satisfacer las apetencias de quienes la dirigen. 

Los grandes lunares antes expuestos, hasta ahora si no compensan, al menos matizan positivamente (así sea a un costo material e ideológico oneroso), con éxitos incuestionables a este proceso auto llamado revolucionario.

Éxitos tales como la integración Latino americana y Caribeña, la cual ha ido hasta más allá (en extensión geográfica), de lo que soñó nuestro Libertador Simón Bolívar. Además de la aproximación hermana a los pueblos del llamado tercer mundo, y a los pueblos del mundo en general, catalogan como sin parangón en este aspecto la labor revolucionaria de Chávez.

A su vez y desde el punto de vista interno, a pesar de las graves distorsiones antes expuestas, son innegables los avances en materia social en estos últimos 15 años de gobierno Bolivariano, y no solo las cifras así lo demuestran, la falta de apoyo popular (hasta ahora), a la arremetida de la extrema derecha, a pesar de la actual crisis económica, tanto inflacionaria como de escases de productos alimentarios, y de productos de consumo en general, no se debe a otra cosa que a estos avances en materia social. Lo cual podemos traducir en rubros tales como, reducción de la pobreza en cifras altamente significativas, bajas en las tasas de desempleo, acceso tanto a la alimentación (La posibilidad monetaria de adquirir productos, no solo a nivel de Mercales y Pedevales sino en los mercados privados, se mide por la gran cantidad de gente humilde que acude también a estos últimos), así como la posibilidad de acceder facilmente a la educación y a la salud. Todo lo cual no solo incide en el llenar las necesidades de supervivencia de los estratos de menores recursos de nuestra población, si no que a nivel de la necesidad de reconocimiento, dichos estratos poblacionales han logrado una elevación de su nivel de autoestima, que hasta la llegada de Chávez al poder no existía, al encontrarse marginalmente excluidos.

Nos encontramos así en Venezuela bajo el gobierno de Hugo Chávez, hoy continuado por el presidente Nicolás Maduro, con un aspecto del estalinismo totalmente inédito y a mí criterio nunca antes visto en la historia mundial. Así, sobre la base estructural de una burocracia en función de poder, con la formal apariencia de girar originariamente en torno a un líder carismático autoritario como Hugo Chávez (carismático dada su calidad humana íntimamente identificada con  las necesidades populares, autoritario tanto por formación profesional, como por seguir como paradigma el modelo estalinista tomado del gobierno de la Cuba revolucionaria), y cuando me refiero a formal apariencia, me estoy refiriendo a una aparente unidad en torno a un líder y proyecto político que con el membrete del socialismo revolucionario (ya ni se nombra el encabezado de Socialismo del Siglo XXI) está centrado en la conservación del poder político, a cuyo fin los diferentes grupos que con sus propias tendencias y objetivos lo conforman, intentan respetar sus cuotas de poder para no desintegrarse, lo que en lenguaje coloquial se podría resumir en el arte de no pisarse la manguera, en aras del objetivo común de no perder sus respectivos privilegios.

Para terminar quiero manifestar que a pesar de todas las deformaciones de este proceso venezolano antes expuestas, considero importante la convocatoria a un nuevo Congreso del PCUV, así no hayan sido muy transparentes las fuentes para la elección de los candidatos a conformarlo, el reto que estos delegados tienen por delante es tremendo, ya que implica un intento de incidir sobre la parte podrida de la misma estructura partidista-gubernamental, cualquier logro que en este aspecto se consiga es esperanzador para nuestro futuro revolucionario, y exitoso para nuestra nación, quedarse únicamente en modificaciones sobre estructurales, solo significa el aplicar pañitos de agua tibia a una enfermedad que amerita un procedimiento quirúrgico importante.



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Arnaldo Cogorno


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