Un universo que escucha y habla

El capitalismo es un mal curable

Como ya conté en artículos anteriores, cuando el presidente Chávez ganó unas nuevas elecciones el 7 de octubre, su primera propuesta fue una profunda e intensa revisión de todas las actividades del gobierno, enfatizando la eficiencia en la realización de las obras y en las comunicaciones. En un sistema integrado de medios públicos que no solo informe, sino que comunique, eduque. Ya que todas esas funciones son estructurales e inseparables.

Hay dos observaciones que hacer al respecto. La primera es que en Venezuela cuando hablamos del gobierno no solo pensamos en ministros y ministerios, gobernaciones y alcaldías. Porque el poder popular está organizado en comunas o comunidades que reciben, además de los recursos necesarios, capacitación para realizar la variadas tareas que acometen, que disponen de bancos populares que hacen préstamos a los emprendedores de cada comuna.

La idea central es ir transfiriendo poder fáctico al pueblo, para resolver sus problemas y necesidades a medida que se entrenan para ejercerlo. Lo segundo que hay que hacer notar, es que en Venezuela todos los medios de comuncicación son públicos y es el Estado quien otorga y revoca concesiones temporales a quienes los usufructúan. Pero bajo la creciente y perfectible democracia participativa y protagónica, hoy toca debatir qué tipo de medios deseamos darnos.

Ahora está en pleno debate nacional el plan 2013-2019 para la nación, es decir el futuro que deseamos darnos. Se recogen los proyectos de todos los colectivos o comunas y se los sistematiza para incluirlos dentro del plan nacional que presentará el presidente en Enero ante la asamblea nacional. Los miembros del PSUV, el partido del gobierno es amplia mayoría. Dobla y hasta triplica a todos los demás partido juntos.

El detalle más significativo de este dabate nacional, es que pese a ello todo el país sin distinciones de partidos políticos es invitado a participar en la planificación de su futuro, incluso los dirigentes de los partidos de oposición. Por supuesto no se puede ser tan ingenuo como para pensar que todos aportarán y colaborarán, especialmente cuando falta solo un mes para las elecciones de gobernadores.

Es harto probable que muchos conviertan todo en un reality show, en un gran circo. Pero no por ello detendrán ni desviarán el debate y la amplia participación en plena marcha. Además estamos en tiempos muy especiales, donde muchas veces los hechos desbordan nuestros más locos sueños y expectativas. ¿Quién hubiese soñado hace unos pocos años lo que hoy ocurre prácticamente en toda Sud América? Seguramente lo hubiésemos llamado loquito, utópico, y le hubiésemos pagado con todo gusto un taxi directo a alguna institución mental.

Con la misma cara de incredulidad y extrañeza, hubiésemos mirado al que nos dijera que las polaridades se iban a invertir, el llamado primer mundo iba a convertirse en el tercero o cuarto y viceversa. Y sin embargo, está sucediendo. Tal vez sea ya hora de dejar de aferrarnos a nuestros sistemas de hábitos y creencias heredadas,  de despertar de nuestro letargo mental  y dejar de esperar que las cosas cambien, aprovechando las oportunidades  que los hechos en pleno  acontecer nos abren para pasar a la acción transformadora.

En oportunidades, algunos amigos me preguntan por qué a veces soy tan irónico cuando me refiero a las ideologías en boga. Confieso que lo soy. Por ejemplo, cuando escucho frases como “el capitalismo es un mal curable”. Es una bonita frase pero irrealizable porque el capitalismo, como todos los “ismos” no existe, solo es una abstracción, una ideología. Entonces les pregunto irónicamente, ¿han visto al capitalismo paseando por el parque o la playa?

Y lo mismo podríamos decir cuando hablamos de un hombre o una mujer. ¿Acaso puede reproducirse la especie humana sin ambos sexos, o satisfacer sus necesidades prescindiendo de la naturaleza? No podemos decir que algo existe si no puede satisfacer sus necesidades y expresarse. Y explorando ese camino llegaríamos facilmente a comprender que las partes o funciones diferenciadas, solo pueden existir en relación a la totalidad, a la estructuralidad.

Dónde, atentar contra cualquiera de las partes, es atentar contra el todo, es decir contra sí mismo. Pero todavía no hemos desarrollado ni somos muy hábiles en esta modalidad estructural, abarcante, holística de pensamiento. Atender a la experiencia me ha llevado a comprender que las ideas-fuerza son direcciones de acción, es decir son para conductualizar. No puedes tocar el piano, hacer el pan o hacer el amor con solo pensarlo o desearlo.

Tienes que intencionar esas direcciones de acción para que el cuerpito que es nuestro vehículo expresivo en  el mundo las conductualice. Eso haces sin darte cuenta cuando te da hambre y caminas hacia el refrigerador. Lo mismo sucede con cualquier idea. Si practicas kárate o llevas a la práctica con la fuerza y perseverancia necesaria la idea de hacer pan, llegará el momento en que la habrás incorporado o hecho parte de ti a tal punto que ya no necesitarás pensarla.

Si no la pones en practica, serás un ideólogo y contra u opositor eterno de otros ideólogos que tampoco han puesto en práctica lo que piensan y dicen. Porque la gente práctica agota cada pensamiento y actividad en la que se compromete y dejándolas atrás pasa a otros temas. Realizando lo que piensas vas ganando en destreza, desarrollando la voluntad. Esa destreza y voluntad son las que dan la medida de las tareas que estás en capacidad de acometer.

No podemos por tanto confundir el poder de realización con las ideologías. Una cosa es hablar de algo y otra  realizarlo. Otra aún es creer, soñar que estamos en capacidad de realizarlo. De allí el refrán entre dichos y hechos hay un gran trecho, un abismo podría decirse. Otro refrán dice que hechos son amores. Cuando hayamos llegado a ese nivel colectivo de comprensión, comenzaremos a dar naturalmente prioridad a la complementación y el aporte sobre la diferenciación y oposición.

En uno de los debates sobre comunicaciones que como dije son televisados, públicos, nuestro ministro de comunicaciones dió participación a muchas personas con ideas divergentes. Luego de

escucharlas confesó con valentía y no sin sonrojarse leve pero visiblemente, que el tenía serios prejuicios respecto a estos libres y amplios debates. Y no es para menos, porque una vez que abres la puerta no hay modo de cerrarla y lo que viene es una avalancha que exige mucha capacidad para mantenerla dentro de ciertos umbrales de equilibrio.

Pero luego de haber participado se sentía alegre y aliviado, porque se dió cuenta que el solo hecho de permitirle exponer sus problemas a la gente y escucharlos sinceramente, era de por sí la mitad de la solución. Luego la otra mitad quedaba en manos de la voluntad del gobierno y las comunas organizadas. Si algo nos evidencia esto, son nuestras tendencias a hacernos los sordos y ciegos a las problemáticas ajenas, a la enorme deuda social acumulada históricamente.

Porque si bien es cierto que el capitalismo no existe salvo como abstracción, los que sí existimos somos nosotros los capitalistas. ¿O acaso no nos hemos formado e informado todas las generaciones dentro de ese modelo de organización social? ¿Acaso hemos practicado modelos alternativos, sabemos hacer las cosas de otro modo? No, todos nuestros hábitos y creencias han sido formadas en esa práctica social, eso es lo que sabemos hacer y hacemos todos y cada día.

Y por cierto somos capitalistas frustrados. ¿O acaso no nos quejamos y pedimos que alguien cambie el modelo? No será porque lo estamos disfrutando mucho, ¿verdad? Entonces si eso es lo que hacemos, por mucha ideología que mastiquemos esos han de ser los frutos que recojamos hasta que no reconozcamos y cambiemos nuestra dirección de acción, ¿o no?

Cuando alguien te escucha verdaderamente, no solo por obligación o porque necesita tu voto, sucede un milagro. ¿Sabes por qué? Porque ya no sientes que golpeas a la puerta y nadie abre, ya no sientes que hablas con las paredes o en el desierto, ya no te sientes solo, desesperado, ignorado, como si no existieras. Finalmente alguien te mira a los ojos con afecto, sincero interés, te presta atención. Es como si el mundo se iluminara, como si vinieras a la existencia.

Eso es así justamente porque como decíamos hoy, yo existo solo en la medida en que tu existes. No somos abstracciones, signos, números, cosas, sino seres vivientes en íntima relación con nuestro entorno. Solo en esas condiciones existimos realmente. Si yo construyo mi casa, mi modelo mental dejándote afuera, luego no es extraño que me sienta incomunicado, enajenado, solo. Ahora, si queremos aprender a comunicarnos no será suficiente la buena voluntad.

Tenemos que derrumbar los muros de ceguera y exclusión que construímos, los modos de percepción selectivos que aprendimos y practicamos, los sentimientos de rechazo para mantener al otro fuera de mi intimidad. Y lo más simpático de todo es que esos muros son artificios sicológicos, porque no hay modo de cerrarle las puertas y mantener afuera la vida. ¿Sabes por qué? Porque la vida como el sol irradia desde su centro, es decir desde dentro hacia afuera.

Lo interesante es que cuando el ser humano abre nuevamente su conciencia a la vida, al otro, al mundo, el universo todo parece humanizarse, volverse sensible. Casi casi podríamos decir que los seres humanos somos los ojos, los oídos, la conciencia del universo. Tal vez por eso Jesús el Nazareno nos aconsejaba hace dos mil años, ama a tu prójimo como a ti mismo, trata a los demás como te gustaría ser tratado, no le hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Desde que ganó por primera vez el señor Chávez la presidencia y convocó la asamblea constituyente, las viejas paredes no han dejado de temblar y desmoronarse. La inercia de siglos comenzó a dinamizarse. Hoy el mundo todo tiembla en espasmos de cambio. Lo que estamos viviendo y lo que venga será cambio y más cambio. Como dice un refrán llanero venezolano, mejor nos ponemos las alpargatas porque lo que viene es joropo.


michelbalivo@yahoo.com.ar



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Michel Balivo


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