(El Capital, Libro 3, Capítulo LII, un concepto carente aún de aceptación común)

Las Clases, Marx

"En la mayoría de los escritos de Marx, como en los de Saint-Simon, el concepto de clase se emplea libremente sin ofrecer una definición formal.

Hasta sus últimos años de vida, Marx no sintió la necesidad de brindar una exposición formal de los atributos de la clase; y el famoso fragmento sobre "las clases", que aparece al final del tercer volumen de El capital, acaba precisamente en el momento en que parece que va a ofrecer una exposición concisa sobre la naturaleza del concepto. "

http://new.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/1551233/La-Estructura-de-Clases-en-la-Sociedad-Avanzada---Athony-Gid.html

Criterios y demás especulaciones como esas no escasean en Internet ni en las bibliotecas convencionales, y, por bien intencionadas que nos luzcan, muchas de ellas revelan que la lucha por desvirtuar, ningunear, anular, combatir, controvertir, perfeccionar, negar y -si fuera factible- reemplazar y hasta matar los hallazgos de Marx, no afloja.

No obstante, creemos que muchos apologistas burgueses   entienden perfectamente qué significa clases sociales en la literatura marxiana y marxista, y cuidado si lo saben mejor que muchos connotados marxistas.     Aun así les conviene hacerse los desentendidos. ¡Hay tanta miseria en la Economía Política!

Hoy nos proponemos “terminar”, literal y expresamente, el Capítulo 52 que nos ocupa. Pensamos que, ex profeso, Marx se comportó mayéuticamente y dejó que fueran los mismos lectores de su obra quienes   terminaran (ellos) de llenar los detalles que él dejó sobreentendidos en la expresión “etcétera”, misma   que el propio Marx  colocó como “epílogo” de ese Tercer libro,  una “etcétera” de significado obvio, pero que ha sido, deliberada, inducida  o  inconscientemente reemplazado por la convicción de que Marx no nos dejó una definición completa acerca del concepto de clases sociales, ¡como si sus múltiples referencias a ese concepto no fuera uno de los dos soportes e hilos conductores de su precipua obra!  Este tipo de crítica a priori, planteada por sociólogos, economistas y afines   en la literatura no marxista y marxista, se asemeja a la que ha girado en torno al famoso “Problema de la Transformación” [1]

Es claro que Marx suponía que su obra sería entendida para el final de dicho Libro, porque, si no, ¿cómo se explica que en ese capítulo él define claramente el concepto de clase, lo hace al comienzo, tal como veremos más adelante. Al respecto, Lenin salvó su responsabilidad desde el mismo año 1919 (Lenin, “Los sábados comunistas, Una gran Iniciativa”).

Partimos de aquí: En Sociología y Economía hablamos de: Modo feudal, m. esclavista y m. capitalista, en biunívoca correspondencia con: feudo, esclavitud y “capital”. Por eso, Marx llamó capital al modo de producción cuya crítica asumió como contraste y complemento de la que habían realizado los preeconomistas o “alquimistas”, los economistas clásicos y los “vulgares” o empíricos de la Economía.  

Señalemos que en su “Contribución a la Crítica de la Economía Política”, Marx coloca como umbrales prologales, precisamente, las 3 clases principales e inherentes que dividen la sociedad burguesa:

1.-capitalistas, 2.- terratenientes, y 3.- asalariados.

Pero, muerto Marx, la mediática en general se ha encargado de negar la existencia de tales clases, particularmente porque Marx en esos 3 Libros optó por identifica las 2 primeras como clases explotadoras de la tercera. De allí, los comentarios como el del epígrafe.

Bien, dejemos adelantado que la   clase “1” se subdivide funcionalmente en 3 variedades explotadoras que apuestan a partes iguales en el reparto del botín llamado “plusvalía”. Todas estas variedades son la misma clase; es una subdivisión meramente técnica y no social, habida cuenta de que un capitalista representa en sí mismo la tríada de comerciante, financista y “productor”. Con capital propio, necesita adoptar la personalidad de comerciante, la de productor y, por supuesto, ya ejerce la de autofinancista que le permite comprar “mercancías”: medios de producción, fuerza de trabajo y otros insumos, y así dedicarse a la explotación del asalariado contratado, vender las  mercancías resultantes y recuperar su capital debidamente empreñado con la plusvalía aportada por sus trabajadores.

Curiosamente, el referido Cap. LII / Tercer Libro/ El capital, Marx lo colocó como epílogo o cierre de esta obra, y a la Plusvalía, por su propia “valía”, le reservó expresamente 3 Tomos adicionales que parecieran tener vida propia (Libro 4). 

Curiosamente, también, resulta que todo el voluminoso apologismo de economistas -unos más nobelados que otros- de sociólogos y de filósofos   concentra y dirige sus baterías hacia la plusvalía y hacia las relaciones sociales, conscientes de que estas dos categorías representan las dos columnas “sansonianas” de El capital y del   Manifiesto Comunista.

Porque El Capital fue escrito a lo largo de 1859- 1867(Contribución a la Critica de la Economía Política-El Capital), sobre las base fundacionales historicomaterialistas del Manifiesto Comunista (Diciembre 1948). Fue en esta primera y densa obra donde Marx y Engels definen claramente el concepto de las clases: “burguesía” y “proletarios”. Una ligera lectura de ese manifiesto revela de inmediato que ya ellos conocían perfectamente la esencia de la “plusvalía” y la estructura económica que representaban las “relaciones sociales” concentradas en aquellas dos clases. Luego, con “El capital”, Marx y Engels ofrecieron esos detallados elementos cognoscitivos y academicistas que tan redundante y oscurecedoramente han perseguido los Sociólogos marxistas y no marxistas durante más de un siglo después de aquellos. Podríamos afirmar que, en sus orígenes, la Sociología es una ciencia eminentemente antimarxista, y de allí la frescura relativa de su nacimiento, y su viciosa yuxtaposición con la creación de Marx. (La creación de la sociología como disciplina está asociada a los nombres de Henri de Saint-Simon, Auguste Comte, Karl Marx, Herbert Spencer, Émile Durkheim, George Simmel, Ferdinand Tönnies, Vilfredo Pareto, Max Weber, Talcott Parsons, Alfred Schütz. Wikipedia)

De resultas, de partida, nos negamos a tan siquiera imaginar pizcas de duda, falla o inseguridad por parte de este científico en cuanto a la definición más precisa de  un concepto que en su extensa  obra “sociológica”, económica y filosófica, juega un papel de primerísima relevancia. Entre otras tantas citas “clasistas”, Marx demostró cómo el dinero se convertía en “capital” tan pronto como el dueño del dinero halla en el mercado un trabajador libre, carente de medios de producción, predispuesto a vender su fuerza de trabajo como cualquier otra mercancía, inútil para él, pero muy útil para su comprador. Este trabajador libre está preñado de plusvalía y este valor se capitaliza como ganancia en favor del dueño de la fábrica que lo emplea para fabricar mercancías.

Hablar de plusvalía- el motor y pesado núcleo de toda su Obra- es biunívocamente hacerlo de las “clases sociales burguesas”. No habría otra forma de entender lo uno sin lo otro, o tan siquiera atribuir lapsus, fallas   o ambigüedades sobre tales conceptos fundamentales propias de la Crítica marxiana.

 Es de inferirse que Marx   sospechaba y estuvo consciente de que ese nuevo concepto, además de revolucionario, en lo técnico, en lo filosófico y en lo “sociológico”, no sería fácil de digerir ni siquiera por los más compenetrados defensores de la causa proletaria. En consecuencia, la mayéutica le venía al pelo.

Marx aprendió (descubrió) que no se puede conocer de súbito, de una ligera lectura, lo que todavía no hemos observado en su totalidad.  A Marx le costó una buena suma de años y de exploraciones literarias, cual ratón de bibliotecas,   poder tener una visión suficientemente extensa e intensa que soportara estable y sostenidamente su “Contribución como Crítico de la Economía Política”, ésta, a la sazón   pendiente de configurarse como ciencia con   todo el rigor científico de las demás. Digamos que los ensayos sociológicos de marras, y de más atrás, fueron reemplazados por la ciencia de la Economía Política perfeccionada por Marx.  (“…ya desde la Edad Media, pensadores de origen árabe, como Ibn Jaldún, realizaron reflexiones académicas que podrían ser consideradas sociológicas.”. Ibídem)

A continuación, recogemos el texto íntegro del capítulo que nos ocupa, e iremos intercalando algunos comentarios después de cada/u de sus párrafos. De su cuidadosa lectura, podrá observarse cómo el orden de presentación de los protagonistas de las clases sociales burguesas y la cita redundante de sus correspondientes cualidades o “condiciones” sociales son petrificados por Marx de manera verdaderamente plausible; se trata de un capítulo con una densidad informativa difícil de hallar en la escritura de connotados científicos de la literatura universal, al presente:

“Las clases

§ 1.- “Los propietarios de simple fuerza de trabajo, los propietarios de capital y los propietarios de tierra, cuyas respectivas fuentes de ingresos son el salario, la ganancia y la renta del suelo, es decir, los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes, forman las tres grandes clases de la sociedad moderna, basada en el régimen capitalista de producción.”

Si allí no se lee una palmaria y detallada definición de clase, somos analfabetos.

§ 2.- “Es en Inglaterra, indiscutiblemente, donde más desarrollada se halla y en forma más clásica, la sociedad moderna, en su estructuración económica. Sin embargo, ni aquí se presenta en toda su pureza esta división de la sociedad en clases. También en la sociedad inglesa existen estados intermedios y de transición que oscurecen en todas partes (aunque en el campo incomparablemente menos que en las ciudades) las líneas divisorias. Esto, sin embargo, es indiferente para nuestra investigación. Ya hemos visto que es tendencia constante y ley del desarrollo del modo capitalista de producción el establecer un divorcio cada vez más profundo entre los medios de producción y el trabajo y el ir concentrando esos medios de producción desperdigados en grupos cada vez mayores; es decir, el convertir el trabajo en trabajo asalariado y los medios de producción en capital. Y a esta tendencia corresponde, de otra parte, el divorcio de la propiedad territorial para formar una potencia aparte frente al capital y al trabajo 1/, o sea, la transformación de toda la propiedad del suelo para adoptar la forma de la propiedad territorial que corresponde al régimen capitalista de producción.”

 “Nota 1.- [F. List observa acertadamente:

El régimen predominante de las grandes fincas cultivadas por cuenta propia sólo demuestra la ausencia de civilización, de medios de comunicación, de industrias nacionales y de ciudades ricas.

Por eso encontramos generalizado este régimen en Rusia, Polonia, Hungría, Mecklemburgo.

Antiguamente era también predominante en Inglaterra; pero al aparecer el comercio y la industria, las grandes fincas se desintegraron en explotaciones de tipo mediano y se impuso el régimen de arriendos.”]

En § 2 dice que Inglaterra fue el primer país en adoptar exitosamente el modo burgués de explotación. Que la clase trabajadora artesanal fue perdiendo mercado, empobreciéndose y convirtiéndose en asalariada; que la de los propietarios de tierra feudal donde se extraía plusproducto agrícola y tributos en dinero y especie optó por arrendarlas y recibir alquileres del capitalista; que la clase traficante de mercancías    va optando por producirlas en galpones    y centros fabriles, y los usureros prestan a los productores capitalistas y   comerciantes. 

§ 3.- “El problema que inmediatamente se plantea es este: ¿qué es una clase? La contestación a esta pregunta se desprende enseguida de la que demos a esta otra: ¿qué es lo que convierte a los obreros en asalariados, a los capitalistas y a los terratenientes en factores de las tres clases sociales? Es a primera vista, la identidad de sus rentas y fuentes de renta. Trátase de tres grandes grupos sociales cuyos componentes, los individuos que los forman, viven respectivamente de un salario, de la ganancia o de la renta del suelo, es decir, de la explotación de su fuerza de trabajo, de su capital o de su propiedad territorial.”

En este párrafo 3 dice que las rentas: salario, ganancia y alquileres, responden a las fuentes: Fuerza de trabajo, capital y propiedad territorial, en lugar de mercancías para artesanos y campesinos, ganancia comercial y usura medievales para comerciantes y usureros. 

§ 4.- Es cierto que desde se punto de vista también los médicos y los funcionarios, por ejemplo, formarían dos clases, pues pertenecen a dos grupos sociales distintos, cuyos componentes viven de rentas procedentes de la misma fuente en cada uno de ellos. Y lo mismo podría decirse del infinito   desperdigamiento de intereses y posiciones   en que la división del trabajo social separa  tanto a los obreros como a los  capitalistas y a los terratenientes, a estos últimos, por ejemplo, en propietarios de viñedos, propietarios de tierras de labor, propietarios de bosques, propietarios de minas, de pesquerías, etc.”

Como vemos, Marx se cuida de evitar confusiones, razón por la cual señala ciertos y aparentes contraejemplos o ambigüedades como las supuestas clases de los médicos y de los burócratas.

Al respecto, es claro que, contextualmente, esos profesionales y otros artesanos o y profesionales de libre ejercicio, quienes todavía cuentan con medios de producción propios, representan simples vestigios medioevales que no encajan en las clases principales del modo burgués, todavía en proceso en tal sentido, a quienes progresivamente el sistema los absorbe u obliga a ejercer como empresarios y asalariados de sí mismos(Médicos y docentes dedicados al comercio hospitalario, a la educación mercantil…)

Igual cosa podemos decir de los funcionarios públicos o burócratas de mediano y bajos rangos administrativos. Todos ellos reciben remuneraciones del Estado, éste los recibe en forma de tributos que según ya se ha explicado científica y detalladamente a los largo de El capital, son la cuota parte que recibe el Estado con cargo a la plusvalía, en cuanto a los capitalistas y arrendatarios, y con   criminal cargo sobre  los mismos asalariados, a manera de doble explotación sufrida, además de que también son explotados por los gobernantes (altos burócratas del Estado) como tales funcionarios públicos en correspondencia con su “plustrabajo” que les arrancan en forma de “plusproducto” servicial, subremunerados  o con salarios de hambre en  su gran mayoría. Por esta razón también representan remanentes del modo de producción feudal.

Marx afirmó que cuando la sociedad se comunice el Estado actual se habrá extinguido y con éste se extinguirían esos funcionarios. En resumen: este capítulo 52 del Tercer libro de El capital debe recibirse  como suficientemente terminado no sólo en cuanto al objeto de estudio específico(las clases), sino en cuanto a toda la Obra que lo contiene. 



[1] Cónfer: http://www.aporrea.org/actualidad/a37856.html



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Manuel C. Martínez M.


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