Ingresando al club de los estúpidos

Critico el anuncio del presidente Chávez de ingresar a Venezuela la tecnología nuclear. Llamo la atención sobre el hecho de que, en este juego político internacional, incrementado por las bases norteamericanas en Colombia, la carrera armamentista desatada en la región por casi todas las naciones, la confusión entre el conocimiento y la fe socialista constituyan uno de los más bellos ejemplos del triunfo de la ignorancia característica de nuestra época.

Más aun, si la confusión entre el conocimiento científico de la era nuclear y la construcción del socialismo científico, la fe puesta en lograr que la revolución concrete el socialismo, esté al servicio de la ignorancia y sirviéndola de avalador cuando somos el país con más reservas petroleras del orbe, ¿para que la energía nuclear?

El primer tratado firmado entre la ex URSS  y los EEUU en 1963, para la prohibición de pruebas nucleares, fue considerado como la primera batalla ganada al club de los estúpidos, para salvar al medio ambiente y a sus habitantes de los ciegos ataques de la tecnología moderna, sin embargo,  China y Francia continuaron con las pruebas atmosféricas y subterráneas hasta mucho después, enlazando las explosiones nucleares secretas con la vida a través del medio ambiente. Los vientos arrastraron restos de materias radiactivas desde los lugares de las pruebas y por encima de la superficie de la tierra, así conocimos el estroncio 90 y el yodo 131 incrustado en la glándula tiroides, bajados por la lluvia asida.

Las hierbas, los cultivos, absorbieron la radiación, los alimentos llevaron radiactividad a los niños, los procesos biológicos naturales en los huesos y glándulas concentraron intensamente los elementos radiactivos. Cada explosión nuclear inyecto radiactividad a los ecosistemas desde 1943 hasta ahora, por las pruebas nucleares de Corea del Norte apenas un año atrás, pasando por las pruebas de Pakistán e India en el 98, dos últimas naciones que incrementaron el club nuclear con las armas atómicas.

¡Lo que pasa es que nosotros queremos la energía nuclear con fines pacíficos! Chernóbil demostró al mundo que la energía nuclear es devastadora para que pueda ser considerada pacífica aun en tiempos de paz. El costo humano de esa explosión aun no se conoce con exactitud, ni siquiera la producida por la lluvia ácida, lo que si se sabe es lo que las Naciones Unidas descubrieron entre 2500 y 100000 defectos genéticos graves en todo el mundo por la radiactividad.

El único empleo pacifico de la energía nuclear para nuestros países en vías de desarrollo es la generación de fuerza eléctrica, y como todas las demás actividades nucleares está controlada por los EEUU encargada de promocionar el uso domestico de la energía nuclear, claro que esto, por parte de los norteamericanos es una manipulación política ligada íntimamente a su política exterior de expansión permanente, es el que lidera el club de los estúpidos, no podría ser de otra manera. Para que más problemas políticos, ¿Por qué somos soberanos, libres? Este no es motivo para querer hacer lo que se nos ocurra o lo que se nos dé la gana.

En 1957 se disparo en gran escala las centrales nucleares, podría aparecer que representó un triunfo espectacular por su número, en 1965 había 11 instalaciones en funcionamiento, 14 en 1970, fecha en la que otras 74 estaban en construcción hasta llegar al número de  104 que actualmente dispone de ellas, 54 tienen ampliación en el permiso de funcionamiento que es de 30 años hasta los 60. La energía nuclear no sobrepasa el 17% en fuerza eléctrica producida en todo el mundo por 438 reactores, 44 más están en construcción en China, India, Bulgaria, Japón Rusia, Francia, Finlandia, Corea del Sur, conscientes de los problemas energéticos, cuya demanda sube en un 2.8% anual atrayendo más problemas ambientales por el altísimo uso de agua para su funcionamiento. A estas centrales se proyectan 200 más en etapa de permiso dentro del programa 2010 de la Organización Internacional de Energía Atómica con sede en Viena pero, supervisado por la DOE, departamento de energía de los Estados Unidos.

“La energía nuclear garantiza el abastecimiento eléctrico, frena las emisiones contaminantes, reduce la dependencia energética del exterior, y produce energía eléctrica a precios constantes y predecibles, motivados por los altos precios de la electricidad en países que no disponen de producción petrolera como Italia, Polonia y cientos más, son las voces a favor de la energía nuclear”.

Con el desarrollo de la era atómica desde 1945 se acentuó el contraste entre estas dos visiones: Los que consideramos que es una tecnología, la división del átomo, que todavía no controlamos por el poder ilimitado que proporciona aumentando el derroche de energía, “enfoque oferta” como dice Greenpeace, y promoviendo los enfoques políticos del poder. El conocimiento que tenemos de la energía nuclear es incompleto. No basta con conocer que la central envía electricidad a un precio aceptable con menos contaminación, pero, no está separado del sutil y dinámico tejido que envuelve al planeta, su medio ambiente. Hasta ahora la nueva tecnología es incompetente, los hechos así lo demuestran, ¿por qué la energía nuclear seria la excepción? Una falla y los daños son catastróficos, perennes y con altísimo costo económico, humano, social y ambiental, no hay reparación posible como en un derrame de petróleo, donde el daño ambiental es localizado.

La experiencia con la energía  nuclear nos dice que, la tecnología moderna ha alcanzado una altura e intensidad que ya rivaliza con el sistema global natural en que vivimos. Nos recuerda que no podemos controlar esta energía sin influir drásticamente en el medio ambiente y en la geopolítica, nos recuerda que nuestra capacidad de trastornar el medio es muy superior a nuestro conocimiento de las consecuencias. La historia nos recuerda que toda incursión en el medio ambiente, irrespetándolo, sea cual fuere sus ventajas, tiene un precio…según el testimonio mudo de las armas y de los accidentes nucleares, es la supervivencia de la vida.

Sin embargo, en este contexto, la voluntad del público ejerce un control más esperanzador que el control de la tecnología sobre la energía nuclear, Hiroshima, Chernóbil, son un buen recordatorio que el poder de decisión debe estar en los pueblos para permitir la construcción o no de estas centrales nucleares, mas aun siendo productores de petróleo y con las primeras reservas del mundo. Con esta contaminación basta.

rcpuma061@yahoo.com

 



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Raúl Crespo


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