Charla de idiotas

A finales del siglo pasado, el director de cine francés Francis Veber, nos deleitó con una ingeniosa sátira cinematográfica – Cena de Idiotas – que contó con las brillantes actuaciones de los actores Jacques Villeret y Thierry Lhermitte en los roles principales. Muy resumidamente, la trama gira alrededor de un editor (Pierre Brochant, interpretado por Lhermitte), integrante de un grupo de amigos acomodados y cínicos, y un funcionario público, aparentemente muy tonto (François Pignon, interpretado por Villeret), cuya principal afición es construir maquetas de edificaciones famosas con palitos de fósforos.

El grupo de cínicos tiene por costumbre reunirse para cenar, bajo el acuerdo de conseguir un idiota a costa del cuál divertirse en cada velada. Esa semana le correspondía a Brochant conseguir el idiota, y en un tren entra en contacto con Pignon, quien le muestra orgulloso su trabajo. Brochant, no duda en pensar que se lucirá ante sus amigos, pues ha encontrado un idiota insuperable para su velada de deleite cruel y burlón.

Pero por imponderables de la vida, y la imaginación, no se concreta la cena. Sin embargo, Pignon llega al apartamento de Brochant. Y en un brevísimo período de tiempo, un ratico pues, se inmiscuye en la vida de éste; en sus relaciones personales. Así, va creando un embrollo que crece como una bola de nieve. Al final de la enredada velada, el idiota ha arruinado la vida de Brochant: éste termina inmovilizado por una lumbalgia, ha perdido a su esposa, y va a ser auditado por la oficina de impuestos, y seguramente será altamente penalizado por fortunas no declaradas.

Cada vez tengo menos dudas que las "redes sociales", bueno, al menos twitter que es la que en malhadado momento comencé a usar, sirven para dos cosas: la primera para enterarte muy por encimita de las cosas que pasan aquí, en la patriecita, y afuera, en la ya vieja aldea de Mc Luhjan, pero solo si sigues a agencias noticiosas, ONGs, organizaciones públicas, etc. La segunda, para constatar cuan fértil y abundante es la idiotez. Esto si cometes la idiotez, quizás por curiosidad morbosa, de ojear las opiniones en las tendencias.

En estos últimos días, algunas de las tendencias más claras de Twitter en el país han sido: gasolina, Irán, imperio, etc. Sí el grupo de cínicos de la Cena de Idiotas se enterasen y entraran en ellas, se deleitarían a más no poder con la descomunal sarta de idioteces que se dicen y desdicen. Y ello sin necesidad de gastar en una cena.

En este espectro de "opiniones", donde apenas se ven las bandas de los extremos, los cínicos se hubieran desternillado a carcajadas leyendo las sesudas sandeces de bando y bando. Una charla rabiosa y sorda. Boxísticamente, puede decirse que, desde una esquina, laudatoria, se encontrarían con una hemorragia de elogios a la gran victoria popular, revolucionaria y chavista. De cómo "hicimos" comer el polvo al imperialismo (Vaya usted a saber porque esa conjugación plural y en primera persona); que esta es la mayor derrota que se le ha propinado al imperialismo gringo. O sea, comparativamente, lo de Vietnam fue una mariquera. Que reafirmamos como nunca nuestra soberanía e independencia que, que, que... En fin, una sobredosis de estupidez imaginativa, asumiendo las contradicciones que esta frase conlleva.

Lo terrible es que ni por asomo, jurungan en las causas de tan exultante épica. Piensan que el mamarrachismo gerencial de PDVSA, que llevó a un país exportador de gasolina a tener la bochornosa necesidad de importarla a precio de oro, es un detalle menor. Los cínicos detrás de esto los aúpan. Alardeemos, cacareemos, es la consigna, a lo mejor no se nota.

Desde la otra esquina, difamatoria, bilis e irrealidades. Encontrarían a los que nunca parecen deslindar aquello de "deseos no empreñan", denotando escasa comprensión de la realidad. Podrían leerse una sarta de presuntuosas pendejadas (opiniones), que van desde los que le exigen personalmente a Trump que, a lo macho, impida la entrada de los barcos. A que de una le caiga a bombazos a Irán para terminar esto de una vez, hasta llegar a la muy manida "Trump, intervención militar ya, no seas tan cobarde, no seas tan mariquita". A ello se agregan las sesudas opiniones de los "analistas" como "en el paralelo N con el meridiano X, los destructores se la van a poner de frente al tanquero, le harán advertencias y este, sin más, se dará vuelta para el Golfo Pérsico.

Y ¡desde una tercera esquina! - deja de ser un ring de Boxeo para convertirse en un burdo cuadrilátero de grotesca lucha libre – los cínicos leerían las "opiniones" del lado nauseabundo. Aquellos que pretenden aprovechar la circunstancia para azuzar el odio y la discriminación: "esta gasolina no es apta para escuálidos", "Al escuálido que pillemos haciendo cola para echar gasolina traída por nuestros amigos iraníes, y garantizada por el Presidente Nicolás Maduro, le tomaremos una linda foto y la haremos viral con placa y todo"

Pero creo que hasta los cínicos de Cena de Idiotas en un momento pararían su morboso disfrute. Demasiada impudicia, sobre todo tomando en cuenta las razones que promueven y desatan la idiotez. Parece que olvidamos con suma facilidad que contubernios de cínicos e idiotas nos trajeron a esta situación. Que contubernios de cínicos e idiotas acabaron con la política en el país. Que contubernios de cínicos e idiotas destrozaron la educación, la salud, llevaron a la ruina de PDVSA, las empresas básicas y a la debacle del país. Que contubernios de cínicos e idiotas se lanzan en asonadas estériles como 30 de abril y Gedeón, alejando la posibilidad de una solución política a esta desoladora crisis.

Así, más allá de molestarse por las poco perjudiciales charlas de idiotas, es imperativo erradicar los contubernios de cínicos e idiotas.



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Alexis Mercado


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