PDVSA y CITGO ante un eventual Cambio de Gobierno

Luego de los 6 años de gobierno nacionalista de Marcos Pérez Jiménez, Venezuela no ha sido conocida por la planificación de su desarrollo y crecimiento, ni menos por la protección de sus activos y recursos. Todo aparenta ser prefabricado y con un fin determinado, que tradicionalmente ha sido ajeno al mejor interés nacional, más enfocado en el sostenimiento en el poder del partido político de turno y sin detenerse a mirar las consecuencias a nivel nación en el corto, mediano y largo plazo.

La caída de Marcos Pérez Jiménez no pareciera haber sido el producto casual del levantamiento popular per se, sino por el contrario, de una clara componenda entre intereses extranjeros, militares apátridas y políticos corruptos, traidores y ambiciosos en el exilio para entonces. El resultado de tal acción luego de más de 6 décadas de retroceso político-social, destrucción nacional y saqueo de las riquezas de esa tierra bendita por sus recursos, pero maldita por sus políticos, deja un sabor amargo al paladar de aquellos que amamos la patria [https://www.costadelsolfm.net/2018/12/22/einstein-millan-arcia-el-patriota-que-reto-a-los-imperios/].

Hoy la historia pone a Venezuela y sus ciudadanos de nuevo a una prueba de hierro, en una bifurcación y disyuntiva producto de un desespero que podemos comprender, pero que en realidad no posee asidero racional. Muchos sectores de esa sociedad Venezolana dividida, empobrecida y desesperada por el acelerado deterioro de la situación política y social, claman por una salida que pasa por la intervención militar extranjera sin medir las consecuencias de esa acción.

LA DEUDA DE VENEZUELA:

Entre 2007 y 2018, la deuda total de Venezuela solo con China montaba unos US$67.000 millones (principal+intereses). De ese total, cerca de US$40.000 millones han sido cancelados en especie y mediante un volumen de crudo mejorado que ha venido decreciendo históricamente desde unos 600.000 B/D inicialmente, a alrededor de 350.000 B/D, promovido por la decadente producción propia. Como consecuencia de dicha caída de producción, el volumen comprometido con China ha también venido desde entonces representando cada vez una mayor fracción del volumen total producido por PDVSA, al haber pasado de un 20% del total en 2007, a cerca del 42% en la actualidad (Referencia OPEC secundario).

La deuda total soberana del país duplica prácticamente el compromiso anterior, con cerca de US130.000 millones distribuidos entre deuda de estado y PDVSA (China/Rusia/Proveedores/Bonos), algo así como entre el 34% @ 37% del PIB de esa nación. Es innegable lo difícil que resulta argumentar, como en medio de tan galopante flujo de ingresos ocurrido entre 2004 y 2014 (con excepción de 2009), Venezuela haya incurrido en semejante deuda y destrucción nacional.

Resulta injustificable, como en medio del galopante incremento del barril, visible particularmente desde 2008 hasta 2014 (excepto 2009), Venezuela haya sufrido una contracción sostenida de su producto interno bruto y se haya empeñado de tal forma. Como puede el gobierno justificar la destrucción sistemática del aparato productivo, de sus industrias básicas, de la calidad y el nivel de vida de sus ciudadanos.

LA INTERVENCION EXTRANJERA:

En función de la entropía y complejidad política y social, un vasto sector del país busca desesperadamente un liderazgo fresco y rejuvenecido. Una especie de mesías en la política criolla que rete al estatus quo y acabe con el a toda costa y al precio que sea. Algunos incluso más radicales, claman por una intervención militar extranjera directa.

Indistintamente y sin pretender apoyar, ni rechazar las razones que subyacen detrás de la aparición del joven Guaido y su autonombramiento como presidente encargado, las recientes acciones que han fluido desde los medios de comunicación internacionales en el campo financiero y energético, dejan mucho que desear y pareciera más bien ser producto de la inmadurez, del desespero o de la improvisación del equipo que rodea al este joven. Medidas que si bien pudiesen tener como objetivo estratégico, el asfixiar el ya menguado flujo de divisas del equipo de Maduro, pierden de vista la realidad en el terreno real de juego. Tal es el caso de las joyas de la corona; PDVSA y CITGO.

Analicemos por separado las cosas, comenzando por ese pedido de intervención militar extranjera de parte de ese sector radical de Venezuela. Desde la perspectiva del ejercito invasor, si hay algo realmente atractivo de las guerras o intervenciones militares, no lo es el rescate en si de la cuestión político-social, sino los botines (llámese saqueo) de guerra y sobretodo la deuda que a raíz de dicha intervención se genera y contraen tanto los ciudadanos, como el país invadido. Deuda solapada en una reconstrucción consecuencia natural de toda guerra e intervención, deuda en forma de reclamos del país invasor por gastos y costos militares. Deuda reflejada en saldos de vidas inocentes y sobretodo, el sabor amargo de un país que ha sido pisoteado por un ejercito extranjero. Tan criticable es la supuesta presencia del ejército cubano (u otros grupos terroristas supuestamente allí enquistados), como lo seria el caso de cualquier otro ejercito que ponga sus pies en nuestra amada tierra. Ninguno de ambos casos se justifica.

La razón por la que ciertas potencias apoyan acciones de esta naturaleza, pocas veces son desinteresadas, menos basadas en la buena fe, ni esperando simplemente las gracias. Más bien apuntan a posicionarse sobre los recursos naturales y geoestratégicos de dicho país mirando al largo plazo. La diferencia es que las consecuencias pecuniarias en el caso Venezolano serian instantáneas y de proporciones descomunales.

En el caso de Venezuela, la razón natural que la vuelve apetecible, es y ha sido siempre la combinación de sus recursos naturales, la corrupción y el poco patriotismo de su liderazgo. Entre los recursos naturales destacan los más estratégicos; el hidrocarburo fósil, el oro y algunos otros minerales/metales específicos principalmente.

Basta con observar desde donde provienen los distintos intereses particulares y cuantos de esos países están a la puerta de una inminente sequía energética. Brasil, Colombia y EEUU destacan entre los países, que a la vuelta de 1 a 3 lustros, estarán a la puerta de cero capacidad de producción interna y de total dependencia. Casualmente estos países son los más acérrimos defensores de la intervención.

EL COSTO DE LA INTERVENCION:

La intervención militar extranjera en Panamá a finales de los 80 se extendió por unos 40 días, mientras que el conflicto de Iraq fue de más de una década al considerar la primera y segunda guerra del golfo. La diferencia entre una y otra estriba en los recursos existentes in situ.

En cualquier caso, la consecuencia inmediata ante una eventual invasión por muy rápida y fugaz que esta sea, desataría el detenimiento inmediato del flujo de crudo y productos desde y hacia PDVSA, pudiendo este ser incluso más profunda y de consecuencias mucho más severas que el derivado del sabotaje petrolero de 2002. El detenimiento de dichas operaciones, originaria un impacto global significativo en el precio del crudo que pudiera rayar los US$100, al remover ese 1.2-1.5 MMBD del mercado de forma casi instantánea y causaría severos cuellos de botella tanto en operaciones aguas arriba como aguas abajo.

Nos llega a la mente el caso de la invasión de Iraq. Sin querer justificar el modelo de gobierno, ni "otras" las razones que movieron a Saddam a invadir Kuwait en aquel momento, no me cabe la menor duda que por lo menos una de ellas fue legítima; la extracción ilegal de los recursos petrolíferos iraquíes de parte de su vecino, mediante pozos de largo alcance y por debajo de la frontera norte de Kuwait, hacia campos ubicados en Basra. Esa invasión fue premeditada, medida quirúrgicamente y sus consecuencias también. Un país que para aquel entonces poseía las 2das/3eras reservas petrolíferas probadas del orbe y que hoy día posee el potencial de ser el país con las mayores reservas del mundo por sus expectativas aun por descubrir. Estaba claro el fin; acompañarse de un gobierno manejado por ellos y posicionarse sobre sus recursos, a punta de reclamos militares y costos de la invasión.

Aparte de las más de 460.000 muertes inocentes [https://www.bbc.com/news/world-middle-east-24547256], solo a los EEUU por concepto de costos y reclamos militares, Iraq le adeuda una cifra cercana [https://www.reuters.com/article/us-iraq-war-anniversary/iraq-war-costs-u-s-more-than-2-trillion-study-idUSBRE92D0PG20130314] a los US2 trillones. A Kuwait por reparos de la invasión, unos US$25.000 millones, además de otros US$16.000 millones por prestamos poco claros.

Pero adicionalmente a estos dos países, también le adeuda a todas aquellas naciones que participaron en la coalición militar de entonces; en un número no menor de unos 10 a 13 países adicionales. Es decir, Iraq y sus ciudadanos, estarán sentenciados a pagar por el resto de vida útil como nación. Sus recursos seguirán siendo aprovechados por todas esas potencias, más no por ellos mismos. Hoy Iraq es un país empobrecido, sin esperanza, sin oportunidades para su pueblo, aun siendo el país que deposita una de las mayores reservas petrolíferas del mundo y la mayor densidad de inversión petrolera privada por kilómetro cuadrado del orbe.

CITGO:

El caso de CITGO raya en la improvisación y demuestra el verdadero tenor de las decisiones que en torno a ella se han venido tejiendo. En primer lugar imponen de hecho un valor sobre la cabeza de dicha empresa y sus instalaciones, la ya conocida cifra de US$7.000 millones decretada por algunas agencias norteamericanas. Esa cifra, al ser reverberada por la contraparte política Venezolana, declara de hecho la nociva devaluación de nuestros recursos, ya que el valor real de dicha empresa y sus instalaciones en todo EEUU excede la cifra de US$13.500 millones.

De todas estas acciones que se han anunciado desde EEUU, la más crítica es la interrupción del envío de crudo criollo hacia sus instalaciones y refinerías de algunos otros compradores usuales en suelo estadounidense, además del cese de envío de crudo y productos hacia Venezuela.

Las consecuencias directas podrían escalar hasta la interrupción inmediata de alrededor de 400.000 B/D en la capacidad de producción criolla, además del derrumbe del factor de utilización de refinerías en torno o por debajo del 20%, lo cual seria catastrófico tanto para las finanzas nacionales como para el ya disminuido flujo industrial interno.

Alguien podría pensar que ello pudo haberse advertido desde hace rato, dada la elevación del tono geopolítico. En consecuencia, PDVSA y sus líderes, debieron haber actuado proactivamente para evitar el cese varias de sus actividades operativas, como consecuencia de tal eventualidad, como en efecto podría suceder en lo inmediato. Sin embargo, para ello hace falta planificar y conocer el negocio, cosa que el liderazgo que allí abunda no ha sido capaz de hacer porque simplemente adolece de la experticia y ello es responsabilidad directa de quien o quienes los impusieron en dichos cargos.

La decisión y acción real de tomar las instalaciones de CITGO, dependerá única y exclusivamente, del balance real de fuerzas, constituida en la conveniencia geopolítica y exposición de bienes comunes entre ambos países, que por lo visto y a todas luces, Venezuela, por la evidente miopía reinante en los gobiernos de los últimos lustros, tiene todas las de perder.

CITGO:

El caso de CITGO raya en la improvisación y demuestra el verdadero tenor de las decisiones que en torno a ella se han venido tejiendo. En primer lugar imponen de hecho un valor sobre la cabeza de dicha empresa y sus instalaciones, la ya conocida cifra de US$7.000 millones decretada por algunas agencias norteamericanas. Esa cifra, al ser reverberada por la contraparte política Venezolana, declara de hecho la nociva devaluación de nuestros recursos, ya que el valor real de dicha empresa y sus instalaciones en todo EEUU excede la cifra de US$13.500 millones.

 De todas estas acciones que se han anunciado desde EEUU, la más crítica es la interrupción del envío de crudo criollo hacia sus instalaciones y refinerías de algunos otros compradores usuales en suelo estadounidense, además del cese de envío de crudo y productos hacia Venezuela.

Las consecuencias directas podrían escalar hasta la interrupción inmediata de alrededor de 400.000 B/D en la capacidad de producción criolla, además del derrumbe del factor de utilización de refinerías en torno o por debajo del 20%, lo cual seria catastrófico tanto para las finanzas nacionales como para el ya disminuido flujo industrial interno.

Alguien podría pensar que ello pudo haberse advertido desde hace rato, dada la elevación del tono geopolítico. En consecuencia, PDVSA y sus líderes, debieron haber actuado proactivamente para evitar el cese varias de sus actividades operativas, como consecuencia de tal eventualidad, como en efecto podría suceder en lo inmediato. Sin embargo, para ello hace falta planificar y conocer el negocio, cosa que el liderazgo que allí abunda no ha sido capaz de hacer porque simplemente adolece de la experticia y ello es responsabilidad directa de quien o quienes los impusieron en dichos cargos.

La decisión y acción real de tomar las instalaciones de CITGO, dependerá única y exclusivamente, del balance real de fuerzas, constituida en la conveniencia geopolítica y exposición de bienes comunes entre ambos países, que por lo visto y a todas luces, Venezuela, por la evidente miopía reinante en los gobiernos de los últimos lustros, tiene todas las de perder.

 

LA DISYUNTIVA:

Por supuesto que Venezuela necesita de un cambio inmediato; un cambio profundo en lo político, militar, social y cultural. Un rescate de la moral y la ética, de los principios y valores, un cambio cultural profundo, donde todos puedan convivir con el norte definido de elevar la patria y capitalizar sus recursos para su propio beneficio. Nunca un cambio de un modelo político que ha probado ser nefasto, a otro que pudiera ser peor en sus consecuencias a mediano y largo plazo. Ese cambio debe ser promovido única y exclusivamente por los Venezolanos, pero para ello, sus ciudadanos deben estar unidos con ese único propósito en mente y desde todos los sectores; llámese político, militar y religioso.

Es comprensible la frustración de ciertos sectores del país, ante lo que pudiera llamarse el abuso abierto/solapado del poder y sus instituciones de parte del estado, que impide o reduce la posibilidad de un cambio o transición política real, acorde con la decisión de la mayoría, justo y en paz. Se entiende la frustración de esos sectores ante la corrupción y la destrucción del nivel de vida de sus ciudadanos. Pero usted no puede proponer como remedio a un enfermo grave, una medicina que le cause un daño peor que el preexistente o que lo lleve a su desaparición, por lo que las consecuencias de toda acción, acuerdo o decisión, deben medirse muy bien y en función del interés de todos los Venezolanos y no de un sector político determinado, como parece ser el caso.

Pareciera que el equipo asesor que acompaña a este joven Guaido está oculto y solapado; por lo menos no visible para todos. Lo acertado y procedente seria elevar un proceso realmente consultivo a nivel nacional para todo efecto que involucre y comprometa el futuro político del país y sus recursos. Un proceso supervisado por entes auditores calificados e independientes. Un proceso realmente "sanitizado".



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Einstein Millán Arcia

Petróleo y Gas "Upstream"/ Estudios de Especialización a nivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991 / Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990 / Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979). Ha publicado y presentado en diversas revistas y conferencias internacionales más de 12 trabajos especializados en materia de Petróleo y Gas. Ha escrito mas de un centenar de artículos de opinión y sido citado en materia de petróleo y gas en: Soberania.org, aporrea.org, NoticiasVenezuela.org, Plattsblog, Oilpro.com, las armas de coronel, segurosybanca.com, noticiascandela.informe25.com, The Slush Pit (Oklahoma Oil & Gas News), Energy Economist y Los Ángeles Times.

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